Crónica

Tres días de orgullo 'otaku' en Murcia

Dos visitantes del Salón del Manga posan como personajes de 'Star Wars'. / Nacho García / AGM

El Auditorio Víctor Villegas y su edificio anexo acogen la IX edición del salón 'Murcia se re-manga'

Iván Rosique
IVÁN ROSIQUEMurcia

Después de nueve años los vecinos del barrio de Vistabella siguen sorprendiéndose con el colorido paisaje humano que se dibuja por las calles durante el fin de semana del Salón del Manga de Murcia.

Los 'cosplayers', ataviados con los trajes más variopintos, han vuelto a ser la cara más visible de un evento que ha reunido en torno a 35.000 jóvenes en el Auditorio Víctor Villegas. La organización lo sabe y esta disciplina, que no solo consiste en confeccionar elaborados disfraces de personajes de ficción sino también aportar un cierto grado de interpretación escénica, ocupa un lugar privilegiado dentro de la programación. También la fomenta activamente programando un viernes de asistencia gratuita para 'cosplayers'.

El goteo de visitantes ha permitido apreciar por los alrededores del recinto algunas creaciones realmente vistosas como el shinigami de 'Death Note', Darth Vader y Kylo Ren de 'Star Wars', Khal Drogo de 'Juego de Tronos', un buen surtido de superhéroes y villanos de Marvel y DC, así como varios personajes de 'Naruto', 'One Piece' y 'Final Fantasy'. Los más valientes incluso se han atrevido a encarnar personajes no antropomorfos como Pikachu o un tiranosaurio.

Por la calle han sido el centro de todas las miradas, la mayoría de curiosidad pero también algunas burlonas. No les importa, es su momento y lo han disfrutado al máximo. Durante estos días no se sienten bichos raros sino que celebran con orgullo sus aficiones, a menudo incomprendidas y no pocas veces despreciadas por la dictadura de lo convencional.

Más de 350 actividades

El IX Salón del Manga y la Cultura Japonesa 'Murcia se re-manga' ha ofrecido este año su programa más extenso hasta la fecha. La gran novedad ha sido la inclusión del edificio principal del Auditorio como nuevo espacio. Ahí se ha ubicado un pequeño estudio de grabación para que los 'cosplayers' pudieran conseguir imágenes a calidad profesional y algunas de las principales editoriales del mercado español han ofrecido al público sus últimas novedades.

La zona ha servido también de punto de encuentro con algunos autores. El dibujante de Marvel de origen murciano Salva Espín ha firmado algunos cómics y pósters de 'Deadpool', mientras que Jape ha dedicado ejemplares de su guía para dibujar con estilo 'kawaii'.

El propio escenario del Auditorio ha acogido las actividades más mediáticas del salón. Sobre sus tablas el director de la serie de animación 'Shin Chan', Yuji Muto, ha desvelado cómo se realiza una escena de anime y ha respondido a algunas de las preguntas del público. Según confesó, tras más de dos décadas en antena, la parte más difícil del proceso creativo es "elegir el momento más apropiado y la manera más graciosa para que Shin Chan enseñe el culo en cada capítulo".

Por su parte, Eduardo Bosch, la voz en castellano de Jon Nieve en la serie 'Juego de Tronos', y el elenco de dobladores al valenciano de la serie 'Dragon Ball', han compartido algunos de los secretos de su profesión y han demostrado sus dotes con un doblaje de escenas en directo.

El escenario también ha servido para algunos conciertos, como los que han ofrecido las bandas Idolls y Connect. Ha sido especialmente interesante una demostración de taiko, una música tradicional japonesa realizada con unos grandes tambores, digna de una película de Akira Kurosawa.

Pero la actividad que más expectación ha causado no la ha protagonizando ninguna celebridad sino los propios visitantes. Y es que los concursos de 'cosplay', que han premiado los disfraces más esforzados tanto a nivel individual como grupal, han vuelto a ser la atracción principal del salón.

En el edificio anexo la actividad ha bullido en sus tres plantas. El sótano ha sido un rincón para el aprendizaje mediante decenas de talleres que han enseñado a los participantes a reparar libros, cuidar bonsáis o aprender a confeccionar una gorra de Super Mario. En el piso superior los videojuegos de todas las épocas han sido los protagonistas, combinando torneos en las últimas consolas con algunas recreativas clásicas que han revivido los tiempos de las partidas a cinco duros.

La zona central, además de acoger una exposición de dibujos de Dragon Ball, se ha destinado en su mayor parte al comercio. Una de las razones de ser del Salón del Manga es conseguir productos difíciles de encontrar en las tiendas tradicionales y este mercadillo, junto a los pustos ubicados en las carpas del exterior, ha cumplido con creces ese cometido con una vastísima oferta de camisetas, figuras de importación, pósters e incluso algunas espadas japonesas.

Aquí nadie es raro

El Salón del Manga de Murcia ha vuelto a demostrar que su principal valor es el de servir de punto de encuentro entre aficionados. Se trata de un espacio seguro para conocer gente afín y socializar sin miedo a sentirse extraño.

En estos nueve años el evento ha conseguido crear un ambiente acogedor para los visitantes. No obstante, de cara a su décimo aniversario, quizá sea el momento de dar un empujón para tratar de convertirlo en un salón de referencia a nivel nacional.

En su concepción actual el evento está muy centrado en toda la parafernalia que rodea al mundillo 'friki' y 'otaku', pero se echa en falta una mayor profundidad a la hora de difundir la actualidad del manga. Aunque no esperaría ver a Junji Ito o a Toriyama firmando sus obras en Murcia, se agradecería un mayor interés en programar encuentros con autores o realizar más presentaciones de novedades.

Habría que ver, no obstante, si estas carencias son percibidas como tales por los visitantes del salón. A juzgar por sus bailoteos y sus charlas animadas entre corrillos de amigos, quizá un Salón del Manga familiar, un poco de andar por casa, sea exactamente lo que el público murciano demanda.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos