«Hay que ser torero dentro y fuera de la plaza»

Enrique Ponce escucha a Ángel Bernal en presencia de Alfonso Avilés (i) y Pepín Liria. / Vicente Vicéns / AGM
Enrique Ponce escucha a Ángel Bernal en presencia de Alfonso Avilés (i) y Pepín Liria. / Vicente Vicéns / AGM

Enrique Ponce pregona la Feria de Murcia comprometido con su profesión y reivindicando el arte de la tauromaquia

F. OJADOSMURCIA

El maestro Enrique Ponce protagonizó ayer el octavo pregón taurino de la Feria de Septiembre de Murcia, organizado por el Real Club Taurino. Con el Auditorio Víctor Villegas como escenario y con el retraso de un día sobre la fecha inicialmente anunciada, el torero de Chiva congregó a aficionados a la fiesta de los toros y autoridades, con la presencia del presidente de la Comunidad, Fernando López Miras; además del alcalde José Ballesta; el director de la Academia General del Aire, coronel Miguel Ivorra; el presidente del Cabildo Superior de Cofradías, Ramón Sánchez Para; y el presidente de Croem, José María Albarracín, que no quisieron perderse el acto.

Enrique Ponce realizó una vigorosa defensa de la fiesta y de los aficionados a los toros en una alocución en la que aseveró que es un torero comprometido con su profesión, después de inicar su intervención con un reconocimiento a la labor de años de actividad del Club Taurino de Murcia, entidad que calificó como «historia del toreo».

Citó a su abuelo Leandro, quien le enseñó que «hay que ser torero dentro y fuera de la plaza, y además parecerlo». Y sobre esa base defendió un espectáculo que está recibiendo ataques de sectores antitaurinos y que, en opinión de esta figura, «la Fiesta es el mayor aspecto identificativo de España para el resto del mundo». Hizo hicapié en el 'leit motiv' y título de su pregón: 'El toreo, camino de vida': «La tauromaquia es verdad porque es movimiento de vida», afirmó.

Guiños a Cartagena y Lorca

No faltaron en el pregón las referencias a Murcia, «coherencia adaptada a los tiempos que respeta su cultura su pasado y mira al futuro» y a su feria, a lo que representan los toros en la Región y en sus plazas, con recuerdo a su bautismo de sangre en Cieza y con un guiño a Cartagena y Lorca y la reivindicación de sus plazas, y puso en valor a los toreros de esta tierra.

Su defensa filosófica del espectáculo contrarrestó los argumentos antitaurinos con referencia a la sangre, «que es parte de la vida y su exhibición es impactante, porque es la vida lo que se escapa por la ruptura abrupta, la sangre es tributo que pagamos los que nos enfrentamos a los toros, la sangre del toro en la declaración externa de la bravura; esa condición que le hace embestir hasta entregar su vida y provoca al hombre para exponerse ante el toro de una forma total», para incluir una frase de Lorca: «El duende vive en las últimas habitaciones de la sangre». «El toro es distinto al resto de animales porque embiste sin ser un depredador al uso, sin necesitarlo para comer», afirmó el torero, quien afirmó que hoy día el toreo es «apasionada entrega a través de una sensibilidad de rango casi espiritual».

El acto, presentado por el periodista sevillano José Enrique Moreno tuvo un aderezo musical, con la guitarra de Carlos Piñana y las obras que interpretó la Orquesta Sinfónica. Un grupo de antitaurinos protestó en la entrada del Auditorio.

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