Sólo queda el vacío

Imagen de la 'performance' que acompañó la inauguración de la muestra en el espacio Loft 113 de Murcia.
Imagen de la 'performance' que acompañó la inauguración de la muestra en el espacio Loft 113 de Murcia. / Marian Calero

Beatrix García Rox crea extraños ambientes empapada por el magnético universo del director de cine David Lynch

MARA MIRAMurcia

Una docena de fotografías, dispuestas en tres series, cuelgan en Loft 113. En las composiciones cuadradas observamos la presencia de espectros que, intuimos, son dislocados retratos. El misterio destila angustia. Su brumoso tecnicolor descoloca, estamos acostumbrados a la nitidez sofocante del primer plano de los selfis. Ahora un retrato borroso espanta al espectador corriente. Si no puede ser un retrato, será una obra de arte.

El día de la inauguración, su autora, Beatrix García Rox (Murcia, 1992), se desplazaba entre el público esperando algo. Tenía que empezar la 'performance' que acompañaba a la muestra 'Dream Machine'. También en una pared se proyectaba una sofocante videoproyección rodada con la actriz y directora Ana Belén Baeza y protagonizada por Beatrix. En el filme inquietaba verla ir y venir envuelta en plásticos negros en una negra habitación. En la sala, a los pocos minutos, apareció 'alguien' desnudo pero enrollado en un sudario de plástico transparente con el rostro enfoscado por una peluca. El público quedó enclavado entre dos acciones, una negra y agitada, la otra blanca y quieta. Una proyectada, la otra en vivo. El actuante, casi a tientas, llegó a un catre iluminado por una intensa luz roja y se tendió. Metió su cabeza en una jaula a modo de almohada. Solo entonces la artista se relajó un poco. Mientras, el actor Alejandro Menchón se mantuvo estático sobre la cama casi cuatro horas. Las dos primeras no me preocupé, pero a partir de la tercera tuve que ceder: aquello iba en serio porque no estaba dormido. Su mutismo y quietud fueron aumentando mi angustia, atizada por la sofocante música 'breaks loops' que pinchó Carrie Palmer. Al final Menchón pegó un grito que nos dejó helados. Despúes se fue por donde había venido. Ahora que lo escribo me pregunto si pasó realmente o fue un sueño.

Extraños ambientes crea esta joven artista empapada por el magnético universo del director de cine David Lynch, de quien se manifiesta confesa admiradora. Para ella esta obra «es el camino de un año, una habitación, una cama, una caja y una realidad distorsionada y ansiosa controlada por dos cámaras mentales: presión y lucidez; sociedad, miedos, juicios y consumismo emocional». Su angustia se acerca al lado oscuro de Schopenhauer, quien argumentaba que en nuestra existencia basculamos entre sufrir y aburrirnos. Nunca podemos alcanzar la satisfacción duradera de nuestros deseos. Esta obra navega sobre la espuma de los recuerdos y no conoce progreso o regresión. Solo queda el vacío de la experiencia, la angustia del ser.

El día de la clausura de 'Dream Machine' Beatrix volverá a pasar la proyección y pondrá música. Apunten la cita. Esta artista multidisciplinar lleva un tiempo abanderando parte del 'ruidismo' en Murcia. El pasado mes de julio participó junto a Sofía Bertomeu (bajo el nombre de Ceremonia) en el festival de música experimental 'Out There' que organizó AADK en el Centro Negra de Blanca. Ahora prepara un disco que se producirá en Barcelona. Sobre su alquímica música escribe en su 'bandcamp': «El espacio está al otro lado, estos sonidos vienen de allí». Ábranse de orejas. Pueden oírla el 2 de octubre en el Loft 113, en el mismo centro de Murcia.

Fotos

Vídeos