«Solo el aumento de los presupuestos no garantiza la calidad»

Juan Luis Mejía, rector de la Universiad EAFIT de Medellín, en Colombia./Róbinson Henao
Juan Luis Mejía, rector de la Universiad EAFIT de Medellín, en Colombia. / Róbinson Henao
Juan Luis Mejía, rector de la Universidad EAFIT de Medellín, en Colombia

«La educación es la puerta de entrada de la equidad», defiende el colombiano, que mañana interviene en las Jornadas Futuro en Español

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Para Juan Luis Mejía (Medellín, 1951) el español «se ha consolidado como una de las lenguas contemporáneas». Él es rector de la Universidad EAFIT de Medellín, en Colombia, y ha desempeñado importantes cargos en su país, como secretario de Educación y Ministro de Cultura. Mejía interviene mañana en las Jornadas Futuro en Español de Murcia para hablar de cultura, educación y valores.

-¿Comparte la idea de que nuestra lengua atraviesa una fase histórica de mayor expansión y dominio? ¿Cree que terminará conquistando Estados Unidos?

-Sí, comparto la idea de que el español se ha consolidado como una de las lenguas contemporáneas. Así lo dice la circulación de información en español en la Red, el número de libros en este idioma publicados, el número de hispanohablantes. Con respecto a Estados Unidos, creo que puede que no termine conquistando el país, sino a ciertas zonas de este país, y es posible también que el español continúe su proceso de hibridación con el inglés en otras áreas, concretamente en el área de influencia de Nueva York.

«Debería ser un acicate para los gobiernos pensar que la sostenibilidad del país está en lo que se investigue y se innove»

-Desempeñó el cargo de secretario de Educación y ministro de Cultura en Colombia. Su país, como España, se sitúa a la cola de la OCDE en los resultados de las pruebas PISA. ¿Qué males y qué motivos para la esperanza comparten ambos sistemas educativos? ¿Cómo debe encararse el problema?, ¿por dónde empezar la revolución?

-Sí, efectivamente los resultados, al menos lo que conozco de las pruebas PISA, no son favorables en Colombia. Notamos una leve mejoría en las últimas ediciones y, sobre todo, en algunas de las áreas del país en las que gobiernos locales han tomado cartas en el asunto y han tratado de mejorar. Yo tengo una apreciación personal con respecto a esas pruebas y tiene que ver con la motivación con la cual un alumno las presenta; no es lo mismo comparar las pruebas de un alumno en Asia o en ciertos países donde estas significan parte de su futuro, a unas pruebas presentadas en países donde muchos jóvenes no sienten ninguna motivación en presentarlas porque eso no significa absolutamente nada en su futuro o en su proyecto de vida. Por eso considero que el tema motivacional debe ser un tema para analizar en profundidad antes de ver los resultados de una manera absoluta.

Creo, también, que hay que revisar -y en eso me remito al último documento del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)- que no basta la financiación. El alza de los presupuestos por sí solo no garantiza calidad. Estoy de acuerdo con el informe del BID en que es bueno mirar casos de éxito en distintos países que puedan replicarse en otros, pero el solo aumento de los presupuestos no garantiza la calidad. La calidad va implícita en muchas otras dimensiones, especialmente en la formación de profesores y docentes. Creo que esta es una debilidad, al menos en mi país, en donde los resultados de las pruebas profesionales con puntajes más bajos son precisamente de los estudiantes de licenciatura en Educación.

-Su recorrido profesional le ha llevado a recorrer caminos de ida y vuelta a instituciones y cargos de responsabilidad de los sectores públicos y privados de la cultura y la educación. Desde 2004 es rector de la Universidad EAFIT. ¿Cómo debe encajar la universidad pública la entrada de capital privado?

-Considero que el Estado no puede desligarse de su responsabilidad de financiar a la universidad pública, sobre todo en países como este, donde la educación es la puerta de entrada de la equidad. Lo que sí creo es que debe haber un vínculo importante en lo que hoy llamamos la triple hélice: universidad, empresa y Estado, alrededor de temas de investigación y de innovación, obviamente conservando la independencia de la universidad y protocolos de ética de investigación. Me parece fundamental la alianza entre la universidad y la empresa privada en términos de investigación e innovación. Vemos cómo en muchos países que tienen altos grados de desarrollo el motor fundamental de ese desarrollo es la alianza entre academia y empresa.

-Colombia lleva años remontando en innovación tecnológica; ya se sitúa por encima de otros 65 Estados del mundo, «pero el impulso que se le brinda a la innovación sigue siendo insuficiente, especialmente en materia de inversión en relación al PIB, así como en la formación de investigadores», según la entidad encargada de promover las políticas públicas para fomentar la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia.

-Somos conscientes de que la caída de los precios en ciertas materias primas como petróleo, carbón y otros minerales que exportamos en estos países ha impactado de manera directa a los fiscos nacionales, pero eso no es óbice para recortar los recursos para la investigación y la innovación. Por el contrario, debería ser un acicate para los gobiernos pensar que la sostenibilidad del país está precisamente en lo que investigue, lo que innove, lo que genere y pueda aportar para las nuevas generaciones.

-Ha pasado un año desde que el Gobierno de Juan Manuel Santos y la ya exguerrilla de las FARC firmaran el acuerdo de paz que terminó con más de medio siglo de guerra en Colombia. ¿Qué balance hace? ¿Considera que Colombia ha resuelto el problema de la violencia?

-Para mí es muy positivo el acuerdo de paz que hoy hace exactamente un año se firmó entre la guerrilla insurgente de las FARC y el gobierno de Colombia. Leía hace poco una estadística que indica que solo en este año que ha pasado, siguiendo promedios de años anteriores, se han evitado más de 2.700 muertes debidas directamente al conflicto. Ese solo hecho de salvar esas vidas ya justifica haber hecho un acuerdo de paz. Obviamente una firma no resuelve los problemas estructurales que llevaron a la violencia, y un gran reto que tenemos en este momento es la implementación de los acuerdos, que no es solamente responsabilidad del Estado sino responsabilidad de la sociedad entera.

Esperemos que tengamos la suficiente madurez para reincorporar a estos exguerrilleros a la vida civil, a la vida republicana, y por tanto a la democracia. ¿Se ha resuelto el problema de la violencia? No, y hay que diferenciar entre conflicto y violencia. Tantos años de conflicto han generado una espiral de violencia, y hoy esa violencia se representa no tanto en un enfrentamiento entre grupos insurgentes y el Estado, sino entre grupos al margen de la ley, sobre todo alimentados por el narcotráfico, que creo, es el gran problema a resolver en los próximos años. Esa misma espiral de violencia que generó el conflicto se manifiesta en la vida cotidiana y el gran reto que tenemos desde la sociedad civil es aprender a convivir sin resolver los problemas por medio de la violencia. En una ciudad como de la que yo vengo, que es Medellín, la mitad de los homicidios se deben al problema de los enfrentamientos entre bandas, pero la otra mitad se debe a la intolerancia. De manera que creo que uno de los grandes retos es aprender a convivir a partir de proyectos concretos de cultura ciudadana.

«Estamos en un momento ideal para que los jóvenes españoles descubran Colombia»

«Creo que la movilidad estudiantil, sobre todo para jóvenes de escasos recursos que por primera vez tienen la oportunidad de salir al exterior, de enfrentarse con otras culturas, y de convivir con otras realidades, es de una riqueza excepcional. Eso marca una vida para siempre y tendríamos que tratar de fomentar mucho más este tipo de intercambios, pero no solamente de ida, también de regreso. Yo creo que estamos en un momento ideal, por ejemplo, para que jóvenes españoles descubran este país, un país que estuvo cerrado por el conflicto durante más de 50 años y que ofrece tantas riquezas como ningún otro en el planeta. Poder vivir en el trópico con pisos térmicos nos genera una riqueza biológica, una riqueza en biodiversidad única en el mundo, y nuestra posición geográfica, nuestra riqueza natural, y sobre todo la amabilidad de la gente, hacen que Colombia sea hoy un país por descubrir».

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