Roca Rey muestra su condición de figura

Roca Rey y Ventura, a hombros en la plaza./J. CARRIÓN/ AGM
Roca Rey y Ventura, a hombros en la plaza. / J. CARRIÓN/ AGM

El peruano, que actuó por primera vez en la Región, cortó tres orejas en Cieza y salió a hombros con Ventura

FRANCISCO OJADOS

La presentación como matador de toros en la Región de Roca Rey, unido a un torero en racha como Ureña y una figura del rejoneo como Ventura, parecían suficientes atractivos para que la plaza de Cieza acogiera una gran entrada. Hubo ambiente pero no el esperado, cubriéndose el aforo en algo más de su mitad, con los tendidos de sol muy despoblados.

La tarde

Ganadería: Cuatro de La Palmosilla, correctos de presentación y de juego mediocre, y dos de Diego Ventura para rejones, buenos para los caballos.

Diego Ventura: (Rejoneador), dos orejas y ovación con saludos.

Paco Ureña: De rosa y oro, silencio y ovación con saludos.

Roca Rey: De tabaco y oro, una oreja y dos orejas.

Incidencias: Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por la víctimas del atentado de Barcelona y se rindió homenaje a Manolete, en su centenario.

Abrió plaza el rejoneador Diego Ventura, con un toro de su propia ganadería. Dos rejones de castigo precedieron al tercio de banderillas, iniciado con tres palos muy reunidos a lomos de ‘Nazarí’, corcel con el que toreó de frente y de costado, dejando llegar los pitones a milímetros de la cabalgadura. Con el albino ‘Remate’ puso emoción con las cortas, prendidas al violín y valeroso fue el par a dos manos por los adentros, culminando con un rejonazo fulminante. Dos orejas paseó el jinete sevillano. Con su segundo pudo haber sumado algún trofeo de no haber resultado muy desagradable la muerte del astado a causa de un vómito que enfrió al respetable. Después de otros dos rejones de castigo, tras pararlo el subalterno, colocó banderillas al quiebro con ‘Chalana’ y al estribo con ‘Dólar’ para firmar un epílogo, de nuevo con ‘Remate’, con cortas al violín, adornando los cites con cabriolas. Ovación.

El primero para la lidia a pie respondía por ‘Gallego’ (503 kg). Lo recibió Paco Ureña con una larga cambiada de rodillas. Molestó el viento, lo que se hizo evidente en el quite, pero se gustó el diestro por delantale antes de rematar con una chicuelina cargando la suerte y una revolera. Brindó al público y no pudo fabricar una faena lucida ante un toro de La Palmosilla incómodo por su falta de recorrido por el pitón derecho y por lo gazapón que resultó por el izquierdo, lo que unido al bamboleo de las telas derivó en que el diestro no pudiera torear a gusto pese a su buena disposición. Un pinchazo precedió a una estocada entera que hubo de rematar con el verduguillo, al segundo golpe.

Más volumen tuvo el quinto al que saludó impecable Ureña, sintiéndose en verónicas de manos bajas rematadas con una buena media -lo mejor de su actuación-. Mucho castigo fue para el astado un puyazo en el que apretó y el volantín que dio al salir de la suerte. Lo acusó el cornúpeta, que se defendió. Prometedor fue el inicio de faena por estatuarios del torero de Lorca, que luego firmó una labor, toda ella a diestras, en la que tuvo que perder pasos para, al final, atacar en los medios. Pinchó antes de la media estocada definitiva.

‘Ilustrado’, de 498 kg, fue el toro con el que se presentó en Cieza el peruano Roca Rey. No defraudó. Jaleado fue el saludo de capa, con el toro moviéndose y el torero meciendo capa, primero a la verónica y luego por chicuelinas. Lo dejó crudo en el caballo y un quite por chicuelinas precedió al brindis al público. Tuvo casta el toro, que la sacó para morir, pero no fue de embestida boyante sino que las virtudes se las sacó el joven diestro, que inició por alto y a pies juntos su faena, a base de citar siempre cruzado, dando las ventajas al animal para llevar la embestida metida en la pañosa. Debido al viento tuvo que ayudarse del estoque por el izquierdo. Su estocada, al perder las manos en el embroque el burel, cayó algo baja. Una oreja.

‘Bodeguero’ se llamaba el último del festejo, toro mediocre que le sirvió a Roca Rey, al que le vale casi todo. En el mismo centro del anillo remató el saludo capotero y allí realizó un vistoso y variado quite y desde allí también brindó para iniciar con el pase cambiado su faena, cosido a otro, sin enmendar la figura, en el que tragó paquete. Tomó la muleta con ambas manos en series de buena colocación para tirar de un animal que no acabó de entregarse y alegró el final del trasteo con molinetes. Su estocada, volapié de libro del que rodó el astado patas arriba, derivó en dos orejas y otra puerta grande que apuntar en su candidatura a figurón del toreo.

Fotos

Vídeos