Gonzalo Sicre: «Reflexiono poco; me dedico a sobrevivir»

Gonzalo Sicre, ultimando una de las obras que se expondrán desde este jueves en el Centro Párraga de Murcia. / José María Rodríguez / AGM
Gonzalo Sicre, ultimando una de las obras que se expondrán desde este jueves en el Centro Párraga de Murcia. / José María Rodríguez / AGM

El artista inaugura este jueves en el Centro Párraga su nueva exposición, 'Escenografías sin escena'. «No me gustan muchas cosas de las que veo, pero tampoco es que yo me guste mucho, ni que esté orgulloso de mí», dice el reconocido pintor

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«No suelo prestar mucha atención a las cosas que no forman parte de mi mundo. Ya sé que esto puede parecer un poco egoísta, pero es la verdad», reconoce el pintor Gonzalo Sicre (Cádiz, 1967), afincado en Cartagena desde hace décadas. Un artista al que, incluso con motivo de una nueva exposición, no le gusta ser fotografiado, ni entrevistado, ni hacer de relaciones públicas de su propia obra, ni llamar la atención, ni muchísimo menos pensar que él es el ombligo del mundo. «Yo no pinto para ser famoso, pinto porque pintar me mantiene vivo», dice. Y añade: «¿Te digo la verdad? Reflexiono poco, me dedico a sobrevivir». Sicre, con su obra siempre interesante, se pone de nuevo a disposición del público: para inquietarle y provocarle placer estético. Lo suyo es pura pintura. Una obra cargada de misterio. Este jueves, a las 20.30 horas, se inaugura en el Centro Párraga de Murcia su muestra titulada 'Escenografías sin escena', una selección de óleos de diverso formato, para cuya exhibición se han pintado y acondicionado las salas expositivas del Párraga con el fin de favorecer una atmósfera de máxima intimidad, que están atravesadas por una teatralidad desnuda y punzante, sin seres vivos retratados; un mosaico de ausencias y de historias que flotan en el aire.

'Escenografías sin escena', cuyo montaje ha estado al cuidado del también pintor Sergio Porlán, tiene un punto de desasosiego que recuerda al que acompaña a los protagonistas de 'Secreto tras la puerta' (1947), de Fritz Lang. Y algunas de las obras expuestas, las que muestran hileras de butacas vacías expectantes, parecen esperar el regreso de algunos de los grandes creadores de la escena europea que años atrás llenaron el Párraga de impactos memorables: Pippo Delbono, Angélica Liddell, Jan Fabre... Las obras que Sicre ha seleccionado para 'Escenografías sin escenas' -muestran camas vacías, lámparas semiocultas, ropa esparcida por el suelo, cuadros que habitan en los cuadros, estancias de casas que parecen flotar más allá del tiempo y del espacio, puertas iluminadas...-, parecen invitarte a que te adentres en ellas en busca de descanso, como si fueses el último Adán o la última Eva arrastrados por el oleaje a la playa de 'La Tempestad'.

Exposición
'Escenografías sin escena'. Pintura.
Artista
Gonzalo Sicre.
Dónde y cuándo
Centro Párraga de Murcia. Hasta el 17 de diciembre. Inauguración, mañana a las 20.30 horas.
Organiza
Consejería de Cultura.

Hay en 'Escenografías sin escena' ecos de trabajos anteriores del artista, exquisitos, como 'Allá, al final, Ostende', fruto de un viaje realizado a la pequeña ciudad de Flandes donde nació uno de los creadores que más admira, Léon Spilliaert, el «pintor belga de las geometrías oscuras y los silencios habitados».

La del Párraga es una muestra -podrá ser visitada hasta el 17 de diciembre- inundada de tonos oníricos, soledades, noches que atemorizan e hipnotizan, marinas bellísimas apenas sugeridas y brumas encantadas. No hay actualidad en estas obras, hay un mundo propio, apetecible para explorar, abierto a mil interpretaciones y por el que deambulan, a veces, fantasmas, ánimas errantes, besos negados, corazones helados. Las historias que cuenta Sicre en sus obras conducen al espectador a otros lugares; y pese a que no hay gente respirando en ellos, parecen muy vivos. Incluso los objetos que descansan en sus obras parecen tener el poder de comunicarse con nosotros.

Invisible

A Sicre le gusta jugar con la pintura, pero sin llevar él la voz cantante. Le gusta seguir rastros, hacerse invisible, resucitar en sus cuadros. Sus obras invitan en ocasiones a esconderse en ellas y dejar ahí depositados nuestros más profundos secretos. Nunca hay en sus obras una luz que nos ciegue y, por debajo de la aparente sencillez de las composiciones y las imágenes cotidianas que muestra el pintor hay preguntas sin resolver, deseos de escapar -no se sabe a qué lugar-, y cuentas pendientes con la vida, que en cuanto te descuidas te traiciona o te hace la puñeta.

Es muy espartano en casi todo Sicre, que acumula talento pictórico y algunas rarezas, como el chocante deleite que siente ante fotografías extrañas: de lluvia y de charcos. Y no se pone límites cuando pinta. Cualquier temática que abrazan sus pinceles termina convertida en arte.

-¿Usted pinta a diario?

-No siempre; procuro no obsesionarme con nada, tampoco con la pintura. Lo único que hago a diario, a la hora justa, es llevar a mis hijos al colegio, y después ir a recogerlos. No pinto como el que va al gimnasio y hace cada día su tabla de ejercicios y cumple unos objetivos. Procuro no tenerlo todo reglado, ni adquirir manías o hábitos que me resten libertad. Lo último que me gustaría que me pasase como pintor es sentir que estoy cayendo en la rutina. Eso no lo voy a consentir, aprovechando que, además, hoy se vende muy poco o incluso nada. Así es que pinto lo que quiero, pinto como quiero, me divierto, me entrego a ello. Después, cuando las obras están terminadas, lo que pasará con ellas es otra historia que ya no depende de mí.

-¿Cómo ve el mundo?

-Lo dejo que vaya a su rollo, ¿qué puedo hacer yo? No me gustan muchas cosas de las que veo, pero tampoco es que yo me guste mucho, ni que esté orgulloso de mí.

-¿Pesimista?

-Mi mirada es más bien pesimista, sí, aunque yo procuro no vivir amargado, ni fastidiarle la vida a nadie. No soy un tío alegre, no soy alegre por naturaleza y tampoco me voy a empeñar en serlo. Tampoco molesto. Atiendo a mis hijos, hago deporte, pinto solo, hablo poco, no grito, no le doy la paliza ni a los amigos...; procuro dejar vivir a la gente.

-¿Qué es un gran misterio?

-Las mujeres lo son: el gran misterio. Pueden pasar del más encendido romanticismo a la mayor de las crueldades. Nosotros somos más simples, ellas son más raras que un ocho. Son muy complejas, ¿quién las entiende? Si pudiese tener otra vida, me gustaría ser mujer.

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