Un proyecto de Martín Lejarraga, finalista de los 'Best of Year'

Revestimiento cerámico del edificio de farmacia de Cartagena, rehabilitado por Martín Lejarraga./
Revestimiento cerámico del edificio de farmacia de Cartagena, rehabilitado por Martín Lejarraga.

La revista 'Interior Design' ha seleccionado el plan del arquitecto para rehabilitar el edificio de farmacia de Cartagena

LA VERDADMurcia

El proyecto de rehabilitación del conocido como edificio de farmacia y cuatro viviendas en la plaza de la Serreta de Cartagena, firmado por el estudio del arquitecto Martín Lejarraga (Bermeo, 1961), afincado en Cartagena desde 1991, fue seleccionado entre otros mil presentados como finalista de los premios 'Best of Year', que cada año otorga la prestigiosa revista estadounidense 'Interior Design', con sede en Nueva York, para distinguir los mejores trabajos de arquitectura del mundo. 'ID' es una publicación líder a nivel mundial y de referencia especializada en arquitectura y diseño, con una concepción de todo el proceso de diseño, desde el contenido creativo al desarrollo industrial.

El proyecto de rehabilitación del edificio también forma parte de la exposición 'Archipaper. Dibujos desde el plano', organizada por AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), que recoge proyectos de arquitectura sobresalientes en los últimos años, comisariada por Mario Suárez. El premio se fallará en una gala celebrada este fin de semana en el edificio IAC de Nueva York, diseñado por el arquitecto Frank Gehry.

La rehabilitación del edificio, catalogado como bien a preservar, subraya su carácter histórico aprovechando y potenciando su distinguida ubicación en la ciudad, frente a la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, patrona de Cartagena, punto de interés y actividad religiosa en la ciudad. El proyecto supone la continuidad de la histórica farmacia del propietario del edificio. Mantiene el local en planta baja dedicado a oficina de farmacia y reconfigura las plantas superiores como viviendas para sus hijos, proponiendo un remonte sobre el edificio original de dos plantas de ático.

Destaca en la fachada la composición de azulejo serigrafiado que reviste la planta baja y desarrolla imágenes del interior de la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, desplegando y reinterpretando la obra del pintor cartagenero Wsell de Guimbarda en esas cerámicas de honda tradición cartagenera.

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