«Esta profesión es, sobre todo, un juego»

Marta López-Briones, Antonio Resines, Jesús Cimarro, Lola Herrera, José Sacristán, Lluis Pasqual, Alonso de Santos, Ramón Ivars y el consejero Javier Celdrán, anoche./V. Vicéns/ AGM
Marta López-Briones, Antonio Resines, Jesús Cimarro, Lola Herrera, José Sacristán, Lluis Pasqual, Alonso de Santos, Ramón Ivars y el consejero Javier Celdrán, anoche. / V. Vicéns/ AGM

La Academia de las Artes Escénicas distingue en Murcia a José Sacristán, Lola Herrera y Alonso de Santos. También reconoce como académicos de honor a Ramón Ivars y Montse Amenós con motivo de la Jornada de Teatro Clásico impulsada por la UMU

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

«La vida nos ha llevado de jugar con una lata de galletas a ser miembros de honor de la Academia. Y ambas cosas son divertidas», expresó ayer el dramaturgo y director vallisoletano José Luis Alonso de Santos, sentado sobre uno de los sofás de terciopelo rojo que se reparten por el Salón de los Espejos del Teatro Romea de Murcia. A su lado, la actriz Lola Herrera, destacada veterana de la escena española -en junio, días 8 y 9, visitará la ciudad para dar de nuevo vida a Carmen Sotillo en 'Cinco horas con Mario', de Miguel Delibes-, y frente a ambos, José Sacristán y Lluís Pasqual, otros dos grandes nombres de las tablas españolas. Todos ellos participaron en la Jornada de Teatro Clásico organizada en Murcia por la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE) en colaboración con la Universidad de Murcia (UMU). Una jornada que permitió reunir en la Región a un amplio número de destacados profesionales del teatro, quienes tomaron parte en diversas actividades, entre las que se incluyó una cena de gala que sirvió para hacer entrega, a cinco reconocidas instituciones, de las Medallas de Oro de la Academia; y nombrar académicos de honor de la joven institución, creada en 2015, a José Luis Alonso de Santos, Lola Herrera, José Sacristán, el escenógrafo Ramón Ivars y la figurinista y también escenógrafa Montse Amenós.

«Las palabras 'academia', 'universidad' e 'investigación' hay que acompañarlas con la sensación de juego y felicidad frente a un mundo oscuro», agregó Alonso de Santos durante el encuentro con los medios de comunicación que protagonizaron Herrera, Pasqual, Sacristán y el autor teatral, acompañados por el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Murcia, Jesús Pacheco; el rector de la Universidad de Murcia, José Orihuela; el catedrático emérito y director de teatro César Oliva; y el presidente de la Academia de las Artes Escénicas, el productor Jesús Cimarro, quien agradeció a Oliva haber «abierto las puertas de esta casa a la Academia», en referencia a Murcia y al Teatro Romea, un «templo -añadió- de la cultura». Cimarro calificó la jornada como un «encuentro fructífero e interesante», que arrancó, por la mañana, con una reunión entre representantes de la UMU, la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia (ESAD), distintas asociaciones del sector en la Región y la Academia, y al que le siguió, también en horario matutino, un taller de práctica escénica a cargo del actor Manuel Gallardo.

«Nuestra profesión está muy poco valorada y los que mandan no se preocupan de lo que hacemos» Lola Herrera

«Las palabras 'academia', 'universidad' e 'investigación' hay que acompañarlas con la sensación de felicidad» Alonso de Santos

«El teatro clásico es importante no solo para la formación teatral, también en el colegio» Lluís Pasqual

«Poco valorada»

La Academia, señaló Cimarro, cuenta, a pesar de su juventud, con más de 500 académicos de distintas especialidades, y entre sus fines figura «trabajar para que las artes escénicas vuelvan a tener importancia en la educación». «Nuestra profesión -afirmó Lola Herrera- está muy poco valorada y los que mandan no se preocupan de lo que hacemos. Me produce felicidad saber que tenemos una academia para reivindicar la importancia de nuestro trabajo», expuso la actriz, desde ayer académica de honor de la institución que preside Jesús Cimarro. Herrera se mostró «satisfecha» y «orgullosa» por un reconocimiento que, dijo, «llega con los años, y yo ya tengo muchos».

También Sacristán agradeció esta distinción de la Academia: «Tengo la inmensa suerte de llevar más de 60 años en este negocio y presumo de ello. Para mí esta profesión es, por encima de todo, un juego que me permite hacer creer a los demás quien no soy. Llevo haciendo esto más de 60 años, siendo el mismo niño de Chinchón que se ponía plumas en la cabeza; y si encima hay un reconocimiento, quiere decir que no ando desencaminado», añadió el actor, premio Goya a mejor intérprete en 2012 por 'El muerto y ser feliz', de Javier Rebollo, y en cuya trayectoria se acumulan una veintena de montajes teatrales, entre ellos, 'Muñeca de porcelana', con dirección de Luis Bermejo; y 'Yo soy Don Quijote de La Mancha', a las órdenes de Juan Carlos Rubio, con los que en los últimos años ha visitado la Región. «Mi vida y mi trabajo van de la mano y espero seguir jugando», agregó.

Sobre la importancia de leer a los clásicos, más allá de revisarlos, habló Lluís Pasqual. Para el director catalán, las grandes obras de la literatura dramática «nos proporcionan una importante materia que nos cuenta nuestra historia: quiénes éramos y hemos sido, y establece una lenguaje propio». «Hay tres países con dramaturgias muy potentes, como son la inglesa, la francesa y la española. En la educación de los actores ingleses -puso como ejemplo Pasqual- está Shakespeare, Shakespeare y Shakespeare, y no solo porque lo dijo todo, sino porque construyó una estructura propia de pensamiento. El teatro clásico es importante para la formación; para la formación no únicamente teatral, también en el colegio», esgrimió el director, responsable del Teatre Lliure en Barcelona, y, entre otros, de los montajes 'Mujer no reeducable' (2017) y 'El rey Lear', con Nuria Espert (2015).

Nuevas generaciones

La jornada impulsada por la UMU -institución que recibió anoche, durante la entrega de distinciones, una medalla especial por su atención y trabajo sobre los clásicos españoles-, contó por la tarde con una mesa redonda en la que intervinieron además de Pasqual y Alonso de Santos, la catedrática de Literatura Española de la Universidad de Valencia Evangelina Rodríguez. La sesión estuvo moderada por César Oliva, quien destacó el carácter «académico» de la jornada, un aspecto que desde la Universidad de Murcia se quiso dar a este encuentro con la realización del taller y la mesa redonda incluidos en el programa, elaborado con el apoyo, subrayó Oliva, del director murciano Mariano de Paco Serrano, actual gerente de la Academia de las Artes Escénicas.

José Orihuela, por su parte, agradeció a Oliva su implicación en el evento, que, afirmó, es una prueba de la obligación que la Universidad tiene de transmitir cultura y transferir conocimiento.

Al margen de la entrega de galardones, la finalidad del encuentro fue «dar a conocer la institución y los objetivos que persigue», como son «potenciar las artes escénicas de nuestro país, e impulsar su promoción nacional e internacional a la vez que fomentar su desarrollo y perfeccionamiento», según afirmaron tanto desde la UMU como desde la Academia, abierta, precisó Cimarro, a las «nuevas generaciones». «En estos momentos contamos con académicos de todas las edades y disciplinas, de lo más grande a lo más pequeño, y seguimos teniendo muchas solicitudes -para entrar en ella es necesario el aval de tres académicos-», confirmó el responsable, interesado también «en la descentralización de la institución». Cimarro anunció su intención de repetir la experiencia de Murcia en otras comunidades autónomas con el fin de que «más gente» conozca la Academia y su actividad.

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