Paco Ureña, a hombros junto a Jiménez Fortes en la plaza de Íscar

El lorquino Paco Ureña, con la muleta, ayer, en la plaza de toros de Íscar (Valladolid). / Cruz

El diestro lorquino, que sufrió una voltereta, toreó con verdad y largura sumando un nuevo triunfo

FRANCISCO OJADOSÍSCAR (VALLADOLID)

Tarde de toros interesante la vivida ayer en Íscar, en Valladolid, con el lorquino Paco Ureña en cartel. La coqueta plaza cubierta acogía una corrida de toros dentro de su feria de agosto en la que se anunciaba una encierro de Hermanos Domínguez Camacho, que resultó corrida para plaza de mayor fuste, por su seriedad. Festejo con cuajo y trapío, con un tercer y quinto toro aptos para cualquier feria.

Además hubieron astados que sacaron complicaciones, como el primero del lote de Ureña, un malvado que estuvo hasta en tres ocasiones a punto de mandar a la enfermería al bravo diestro lorquino. Siempre midió al torero el bovino, que en un trance de la faena de muleta logró hacer presa y voltear con violencia a Paco Ureña, que salió ileso de esa 'gañafada' y de otra en la que el pitón rozó el cuello. A base de valor seco le arrancó la oreja Ureña a este astado, ante el que siempre anduvo bien colocado, aguantando las peligrosas acometidas de un toro bizco que tuvo un puñal por pitón izquierdo. La estocada fue de las de la ley.

Ganadería
Seis toros de Hermanos Domínguez Camacho.
Curro Díaz
De rosa palo y oro, una oreja y ovación con saludos tras aviso.
Paco Ureña
De azul marino y oro, una oreja y una oreja.
Jiménez Fortes
De verde oliva y oro, dos orejas y ovación con saludos tras aviso.

Debió pasear los dos apéndices del quinto, toro con cuajo, aplaudido de salida y que tuvo la virtud de embestir por abajo con nobleza. Sin embargo, el error del puntillero enfrió la petición del respetable. El premio quedó en una oreja que sumada a la anterior le abría la puerta grande. A este lo toreó Ureña con verdad y largura. Siempre citando según los cánones, dando el medio pecho, para ligar dos tandas con la diestra iniciales, con las zapatillas ancladas en la arena, de muletazos eternos.

Acompañó el malagueño Jiménez Fortes a Ureña en la salida a hombros. Importante actuación la de Saúl, que paseó dos orejas del tercero de la tarde -toro con calidad- y otra más del que cerró plaza, al que toreó con temple y reposo. Torero renovado este Fortes que dio continuidad en el toreo al natural a su primero, en una faena abrochada con ajustadas bernadinas, y acabó pegándose un soberano arrimón ante el sexto, que acabó rajado en la puerta de chiqueros. Escuchó el aviso al levantar el toro el puntillero y la petición del segundo trofeo quedó en nada.

Una justa oreja paseó del toro que abrió plaza Curro Díaz. Fue burel noble, de fuerzas justas, al que toreó el de Linares con gusto y relajo por ambos pitones. Si toreó bien al bueno, se justificó de sobra con el deslucido cuarto, un toro que embistió con la cara por la nubes y no dio opciones. Siempre lo llevó tapado en una faena profesional Curro, que saludó una ovación.

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