Noche de voces angelicales y uñas afiladas

Cristina Scabbia, la voz femenina de Lacuna Coil. /Iván Rosique
Cristina Scabbia, la voz femenina de Lacuna Coil. / Iván Rosique

La banda italiana Lacuna Coil actuó este lunes por primera vez en Murcia, acompañada por Cellar Darling y Sinheresy

Iván Rosique
IVÁN ROSIQUEMurcia

Desde hace unos años el metal ha dejado de ser un género exclusivo de hombres. Por si aún queda quien lo dude, la Sala Garaje Beat Club ha dado testimonio de ello arrancando la semana reuniendo sobre el escenario a tres grupos encabezados por mujeres de rompe y rasga.

La velada arrancó con Sinheres y muy madrugadora, sobre las 19.15 de la tarde. Tan madrugadora que un servidor no pudo llegar a tiempo. Debió ser una actuación bastante corta porque tres cuartos de hora después ya estaba en escena Cellar Darling.

Había gran interés en ver en directo a esta joven formación suiza nacida de una escisión en las filas de Heluveitie. Su propuesta es algo más suave que la de su anterior banda, aunque conservando sus características influencias folk. Por supuesto, Anna Murphy sigue cargando con su inseparable zanfona, una especie de violín mecánico con una suerte de molinillo en un extremo, como acompañamiento de su portentosa voz.

Puede que su primer disco denote ciertas prisas por empezar a rodar, pero, en poco más de un año de vida, Cellar Darling ha conseguido solidificar con contrato discográfico una propuesta musical muy prometedora que ya cuenta con auténticos himnos como 'Black Moon' o la majestuosa 'Avalanche'. El suyo fue uno de esos conciertos que se lo ponen muy difícil a los cabezas de cartel.

Un manicomio interior

Con los bocadillos del bar de la esquina aún dando vueltas en el estómago del respetable, los componentes de Lacuna Coil salieron al escenario ataviados con camisas de fuerza, manchas de sangre y pinturas faciales de maníacos. No venían huyendo de ninguna institución mental, esta puesta en escena va en consonancia con la temática principal de 'Delirium', su último álbum.

El hilo conductor del disco son las enfermedades mentales, no solo las patológicas sino también demonios interiores como el arrepentimiento, la pérdida o la ira, que pueden llegar a enquistarse en el corazón de las personas y arrastrarlas hacia otros tipos de locura.

Cristina Scabbia y Andrea Ferro.
Cristina Scabbia y Andrea Ferro. / Iván Rosique

El repertorio de la banda italiana estuvo muy centrado en este nuevo lanzamiento y, aunque sus canciones resultan algo áridas en su versión de estudio, en directo poseen una fuerza que justifica su apuesta por un sonido más endurecido de lo habitual. Temas nuevos como 'Ultima Ratio', con el que abrieron, 'The House of Shame', 'Downfall', 'Delirium'; o 'My Demons' dejaron poco tiempo para material antiguo.

De entre los pocos clásicos rescatados destacó 'Heaven's a Lie' y su aclamada versión de Depeche Mode 'Enjoy the Silence'. Es difícil equivocarse echando mano de una de las mejores canciones de pop de la historia, pero Lacuna Coil consiguió imprimirle su sello personal para convertirla en uno de los puntos más altos de la actuación.

Fue un concierto muy fiero, con los músicos más preocupados por transmitir energía que en cuidar la perfección técnica. Casi todo el peso recayó sobre los hombros del dúo vocal, que se podría calificar como una versión metalera de Pimpinela. Las voces guturales y coros de Andrea Ferro funcionaron especialmente bien dándole la réplica al torrente cristalino de la mezzosoprano Cristina Scabbia, pero ella se lo comió con patatas, especialmente durante la segunda parte del 'set list'.

Obviando una patente desigualdad de protagonismo, los dos líderes hicieron gala de una impresionante presencia escénica durante hora y media de concierto. Se despidieron prometiendo sorpresas para el año que viene, con motivo del vigésimo aniversario de su debut. Sería una buena ocasión para que el quinteto volviera la vista atrás y recuperara algo de sus inicios más melódicos. Y es que, por estimulante que pueda resultar ver en directo la rabia contenida en 'Delirium', se echa bastante de menos la melancolía gótica de sus primeros álbumes.

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