Ximo Tébar: «La música tiene el poder de la reconciliación»

El guitarrista valenciano Ximo Tébar.
El guitarrista valenciano Ximo Tébar. / Sony DSC

El guitarrista Ximo Tébar inaugura esta noche Jazz San Javier, algo que ya hizo en el arranque de la edición de hace 20 años Ximo Tébar Guitarrista

ALEXIA SALASSAN JAVIER

Fue el primer músico de Jazz San Javier, hace 20 años, y esta noche vuelve -por quinta vez-a inaugurar el festival en el auditorio Parque Almansa. Llega ahora con la cabellera blanca, aunque no ha perdido el aspecto de duende del jazz. Ni el genio. Celebra con 'Soleo' sus 25 años de 'Son mediterráneo', aunque ha preparado para San Javier un repertorio singular con un tributo especial a Al Jarreau, fallecido el pasado febrero.

-Por quinta vez vuelve a caer en las redes de Jazz San Javier y de su director, Alberto Nieto.

-Con Alberto tengo una relación de amistad de muchos años. Nos gustaría vernos más pero hay otros artistas con proyectos interesantes.

«En España el colectivo artístico tiene un potencial tremendo, lo que falla es el tratamiento político»

-¿Vive con especial emoción volver en el 20 aniversario cuando usted fue el músico que abrió la primera edición?

-Me honra porque se hizo con mucha ilusión, y pocos medios, y se ha convertido en un festival de referencia mundial en el que todos los artistas quieren tocar. Me siento recompensado por San Javier y por Alberto, porque hay otros casos en que he convencido a alcaldes, inaugurado y organizado festivales que ahora están consolidados y muchos no se acuerdan. Eso es como una tradición.

-¿Muy española?

-Sí, y muy de la causa. Pero San Javier siempre lo tuvo en cuenta y lo valoro. Es un gran festival y me atrevo a agradecérselo en nombre del colectivo de artistas.

-¿En estos 20 años, qué ha sido de Ximo Tébar?

-Pues 20 años de experiencia, de recorrido. A nivel personal tengo el pelo blanco y he hecho muchos kilómetros que me han dado experiencia y seguridad. Estoy contento. Soy un 'worker', un currante, y me siento compensado por el esfuerzo que le he dedicado.

-Se le identifica como fundador del jazz mediterráneo, ¿se reconoce?

-Totalmente. El jazz me ha cazado, pero no por tradición porque no soy afroamericano, pero me identifico con los de otras culturas, aunque desde el principio me di cuenta de que la música que me toca es la del Mediterráneo y el flamenco. Hace referencia a la luminosidad tan de aquí y es lo que yo he tratado de plasmar.

-Además de esa sonoridad envolvente, ¿qué define el jazz mediterráneo?

-La diferencia radica en que las melodías son relativamente sencillas, mientras el jazz tiene tendencia a melodías rebuscadas. Mis composiciones son sencillas y entendibles, y en lo que hay detrás, en la armonía que las arropa, es donde está la complejidad. Las direcciones armónicas son las que crean esas atmósferas envolventes. Es donde está la diferencia. Y a nivel de influencias, las músicas brasileñas, Grecia, Turquía, las músicas andalusíes, los ritmos latinos.

-¿Hay un jazz levantino?

-Más que un jazz levantino, una escuela levantina. Nos hemos especializado en una investigación del bebop y del hardbop que evolucionan a los de más vanguardia. A diferencia de Barcelona y Madrid, sí tenemos una tendencia reconocida por la prensa y los espectadores que también es objeto de tesis.

-¿Qué efecto le produce tener estudiosos de su obra como José Pruñonosa?

-Es un honor. No te das cuenta de tu trabajo hasta que alguien lo investiga. Al final, leyendo, veo cosas que no sabía, ya que desde el punto de vista erudito ha sido muy riguroso. No soy consciente de que hago algo innovador, y es una alegría.

-Por su música es fácil imaginarlo tocando frente al mar, pero ha vivido la intensidad de Nueva York.

-Mi experiencia en Nueva York me hizo cambiar el chip de la actitud con la música. Yo ya era bastante riguroso con la música y la armonía, pero en NY están los mejores, es una ciudad muy competitiva. Yo era uno del montón, y esa actitud de subir al escenario a darlo todo me sorprendió por la contundencia en el compromiso de los músicos y la interpretación perfecta. Compromiso, energía y actitud.

-¿En España seguimos a la cola del aprecio por la música?

-No diría a la cola. En España el colectivo artístico tiene un potencial tremendo, lo que falla es el tratamiento político, que se puede mejorar mucho en la oferta al público. Tanto en Europa como en Estados Unidos está muy consolidada la estructura, y aquí a nivel de circuitos no lo está.

-¿'Soleo' incluye más espacios reflexivos, más recovecos que aquel 'Son mediterráneo', como el tema 'Jaco Opus Town' con forma de charla consigo mismo?

-En 'Soleo' celebro 25 años de 'Son mediterráneo', que me dio proyección internacional. El Festival de San Javier me apoyó en aquel proyecto y también es protagonista. Ahora tengo muchas más influencias, como la de NY, sonoridades más contundentes, de diálogos interactivos. Me gusta hacer tributos a gente como Jaco Pastorius. Tiene una parte más reflexiva, más madura.

-¿Habla mucho consigo mismo?

-Sí, igual demasiado a veces. Siempre dándole vueltas a las cosas.

-En 'Soliloquio' suena más sereno, ¿ha ganado paz con los años?

-Paz, seguridad, tranquilidad. Justo ese tema es un ejemplo de sosiego, ese toque relajado pero con toque técnico intenso y una base rítmica muy sólida. Hace referencia a ese sonido de NY y a su potencia.

-¿Qué poder tiene la música?

-Tiene el poder de la reconciliación. Como profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia y como consejero del Consell Valencià de Cultura -el máximo organismo consultivo en materia cultural del Gobierno de la Comunidad Valenciana-, trabajo para que sea troncal porque tiene todos los elementos para una formación personal equilibrada.

-El crítico Carlos Sampayo, toda una referencia, dijo que el jazz murió con el 'free' de Cecil Taylor y Ornette Coleman, y que desde entonces nos dedicamos a reinterpretar.

-Sí, le conozco y le he oído decirlo, pero me parece una tontería. No estoy de acuerdo. El jazz no deja de ser música, y una forma de música que se está creando. La música es música y trata de mandar un mensaje. No muere. Morirá cuando no suene.

-¿Un mundo sin música?

-Imagínate.

-Conoce bien los dos lados del Atlántico, ¿necesitaremos más que nunca la música para sobrevivir al futuro que nos deparan EEUU y Europa?

-Será muy necesaria. Todo el mundo escucha música y podría ser elemento conciliador. Hay músicos que expresan sus mensajes con música, como Serrat, mensajes maravillosos para mejorar la convivencia. Además, habría que añadir otro mundo, el musulmán, que tiene una música maravillosa.

-Hablando de conciliación...

-Efectivamente.

Fotos

Vídeos