Maria José Montiel

María José Montiel, el miércoles, en un ensayo con la Sinfónica.
María José Montiel, el miércoles, en un ensayo con la Sinfónica. / CARM

La mezzosoprano recibió el aplauso del público en el arranque de la temporada del Auditorio Víctor Villegas, donde actuó acompañada por la Sinfónica de la Región

OCTAVIO DE JUANMurcia

Todo comenzó a mediados del mes de noviembre de 2001, en el mismo escenario del Auditorio Víctor Villegas de Murcia cuando, de la mano de la Asociación Pro Música, la soprano María José Montiel, entonces, arropada por el piano de Chiky Martín, vino a cantarnos, a descubrirnos, diría más bien, canciones de Rossini, Schumann, Massenet, y de autores españoles e hispanoamericanos, de los que especialmente hago memoria de Guastavino con aquella 'Canción del árbol del olvido'; de las entrañables 'Mañanicas floridas', de José Peris; y de esa preciosidad de romanza de Antonella de 'El Dúo de la Africana', de nuestro gran Manuel Fernández Caballero, que la cantante de ascendencia abaranera volvió a cantar y sentir en el recital del pasado jueves, con el que la Sinfónica ha querido presentar, o si se quiere, amenizar, la nueva temporada a todos los componentes de los diferentes ciclos que tienen lugar en el Auditorio.

El éxito no ha podido ser más completo, no solo por lo que a la Montiel se refiere, convertida ahora en mezzosoprano de voz torrencial, como fruta fresca y sazonada de Abarán, sino por la importante participación que tuvo la orquesta, con especial cosecha de aplausos para los solistas de oboe, flauta, trompeta y concertino, este último en la introducción a la bella tonada de Ernesto Lecuona con la que remató el recital, antes de que el 'Canto a Murcia', de La Parranda, terminara convirtiéndolo en una suerte de exaltación huertana.

Pero adviértase que, para que pudiéramos disfrutar de los frutos más logrados de la sesión (el Preludio de 'El tambor de granaderos', en versión antológica de la Sinfónica, y la emotiva 'De España vengo', de Pablo Luna, de una oportunidad meridiana), tuvo que dejarse María José en el camerino el traje negro con el que compareció en la primera parte. Por lo demás, todo fueron aplausos para ella, que los recibió compartiéndolos muy justamente con Virginia Martínez, directora de la feliz sesión.

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