Izal: «No somos un grupo demasiado festivalero»

Mikel Izal, rodeado por los músicos de su banda./Jesús Romero
Mikel Izal, rodeado por los músicos de su banda. / Jesús Romero

La banda de Mikel Izal presenta 'Autoterapia', su nuevo e introspectivo trabajo, el sábado en el WARM UP

NATALIA BENITOMURCIA

Como una visita al parque de atracciones es el nuevo disco de Izal, 'Autoterapia'. Una aventura intensa plagada de experimentos. Nuevos instrumentos, temas rescatados del pasado y otros que viven su última y definitiva oportunidad. Letras que nacen de la pura pasión que le pone Mikel Izal (Pamplona, 1982), que vive, según cuenta, «como un tonto agradecido» el espectacular crecimiento de la banda. Izal regresa a los escenarios «tras 14 meses sin probar esa droga tan sana» y presentará su ecléctico trabajo este sábado en el WARM UP, comenzando así su gira por festivales nacionales, que se prolongará hasta finales de septiembre.

-¿Es 'Autoterapia' su mejor disco?

-Al menos es con el que más satisfechos hemos terminado a muchos niveles. Los temas son los que más me han emocionado a la hora de componer, incluso al verlos crecer en el estudio. Y al final la música es emoción.

«Suelo componer de forma muy egoísta, no pienso ni siquiera en el público»

-En este trabajo sorprenden con nuevos experimentos musicales sin perder la esencia de Izal. ¿Cómo se consigue ese equilibrio?

-Eso que se llama esencia o personalidad no se pierde cuando la tienes. Es nuestra naturaleza. Somos cinco personas muy inquietas y siempre ha estado ahí el espíritu de innovación, jugar con la música. Lo que ha cambiado son los recursos. Tuvimos ocho días para grabar 'Magia y efectos especiales' [su primer trabajo discográfico] y en este disco hemos tenido dos meses.

«No entiendo el indie como un proyecto musical con aforo limitado»

-Incluyen un tema, 'Variables', compuesto hace tiempo y que no encajó en otros discos. ¿Qué ha cambiado?

-Es curioso que haya entrado en este disco, porque es en el que más canciones había que nos gustaran. Era ahora o nunca. Teníamos fe en ella.

-¿Habrá entonces un próximo disco pronto?

-Se han quedado muchas canciones en el tintero, sí, pero este disco se merece mucha dedicación. Ahora comenzamos la gira de festivales, pero habrá que esperar casi al año que viene para presentar nuestra propia gira, con lo cual, sin prisa. Íbamos a meter trece temas y decidimos dejar dos para el siguiente, para darles a estos el cariño que se merecen.

-¿Autoterapia de qué?

-De todo. Lo que me llama la atención de este disco, una vez escrito, es que a pesar de estar compuesto en la gira de 'Copacabana', en momentos muy excepcionales como seres humanos, todo el imaginario del que habla es absolutamente vulgar en el sentido de que aborda los temas que le preocupan a todo el mundo, te dediques a lo que te dediques. Suelo componer de forma muy egoísta, no pienso ni siquiera en el público. El proceso de composición es para mí un diario y, en este sentido, está más remarcado que nunca. 'Autoterapia' es una mirada introspectiva.

-Incorpora también un tema de sus inicios en solitario, 'Canción para nadie', y parece que a parte de su público no le ha gustado demasiado.

-Más que no gustar, es que había mucha gente a la que le encantaba la versión de 2008, grabada con un micrófono finito y una guitarra. Era absolutamente imposible que a toda la gente que tenía asimilada esa canción le gustara a la primera. El cuerpo me pedía rescatar esa letra que emocionaba tanto a tanta gente y ajustarla a mis emociones de ahora.

-¿Echa de menos tocar en pequeñas salas?

-Hubo un momento de mi época de cantautor en el que me cansé de la guitarra y la voz solo y empecé a componer para Izal. Ahora es mejor porque tengo cuatro personas más en las que apoyarme. Además, son músicos increíbles. Eso de que se pierde la cercanía en el escenario a veces es mentira. En el Palacio de los Deportes [de Madrid] me sentí abrazado por 17.000 personas. De aquella época quedan un montón de cosas, recuerdos maravillosos. Esto es un camino natural que nos ha llevado a noches increíbles.

-¿El indie ha muerto?

-El indie ha muerto. Madre mía [ríe]. Me hace mucha gracia el concepto de que el indie muera. Siempre hemos entendido el indie como una forma de llevar tu proyecto. Me hace gracia pensar que cuando tocábamos 'Magia y efectos especiales' para diez personas eramos indies y ahora que la tocamos mejor ya no. O lo fuimos antes y ahora o nunca lo fuimos. No entiendo el indie como un proyecto musical con aforo limitado. Eso me suena más a una moda selectiva. Parece increíble que alguien mida la calidad de un grupo de forma inversamente proporcional a la gente que va a verles. También diré que creo que son los menos y que a esos no les interesa emocionarse con la música.

-¿Por qué si tienen tantos seguidores su paso por las radiofórmulas continúa siendo tímido?

-Esa pregunta debería ir dirigida a ellas. No tenemos problema en sonar en ninguna parte siempre que sea honesto. Hay radios que se mueven más por la emoción y otras por el número de oyentes. Nosotros estamos agradecidos con quien nos ponga.

-¿Qué espera del concierto del sábado?

-Divertirnos. Acabar el concierto como solemos hacerlo: muy eufóricos y dando saltos en el camerino. Queremos terminar sudados, cansados y volver a sentirnos vivos.

-¿Cree que su disco es muy festivalero?

-Si entendemos por festivalero canciones con ritmos más rápidos y estructuras más sencillas, creo que no. No somos un grupo demasiado festivalero en ese sentido. Sin embargo, a nuestro público le da igual lo compleja que sea la letra o que no haya estribillo. Vamos a tocar 'Pausa', el tema más lento de nuestra carrera, y estamos convencidos de que va a ser uno de los momentos más emocionantes del concierto. Se va a parar el tiempo y la gente se va a emocionar.

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