El eco de la histeria colectiva

Ricky Merino durante el concierto de Operación Triunfo, anoche, en Murcia. / Vicente Vicéns / AGM
Ricky Merino durante el concierto de Operación Triunfo, anoche, en Murcia. / Vicente Vicéns / AGM

La Nueva Condomina vibra con el concierto de Operación Triunfo

ALBERTO FRUTOSMurcia

Si habéis llegado hasta aquí esperando bilis, platos rotos y carcajadas a costa de Operación Triunfo 2017, estáis en el lugar equivocado. Primero porque, más allá de que haya funcionado mejor que nunca en su esencia de formato televisivo, cada una de las novedades que ofrecía esta novena entrega del programa resultaba más ilusionante que la anterior, especialmente en lo que se refiere a un casting que, más allá de sus respectivas capacidades vocales, demostró muy pronto tener una sensibilidad especial a la hora de enfrentarse a cada uno de los retos artísticos que aparecían en el camino. Una nueva generación que, por si fuera poco, también defendió y puso en práctica ante la atenta mirada de millones de espectadores una serie de valores humanos y sociales que conviene subrayar.

Mientras tanto, para variar, muchas personas quisieron mantener costumbres y prejuicios pasados atacando sin ver, machacando sin escuchar y vapuleando sin más motivación que la de ofrecer lecciones de cultura y sabiduría que caían por el propio peso de la prepotencia y la distancia. Por supuesto, todas las críticas son respetables, pero, especialmente durante los poco más de tres meses de emisión del programa, se echaron de menos análisis más constructivos y menos enfurecidos.

En cualquier caso, y lejos de querer reabrir viejas discusiones, lo que está claro es que el fenómeno ha vuelto a lo grande, certificando su espectacular éxito con una gira nacional que llegó ayer a un estadio Nueva Condomina de Murcia que, desde el primer segundo al último, vibró con cada una de las más de treinta canciones que se sucedieron a lo largo de la noche.

Aunque, siguiendo con el guion previsto, las actuaciones más celebradas fueron las de Amaia, Aitana, Ana Guerra, Miriam y Alfred, capaces de desatar la histeria colectiva con cada nota y cada gesto. Afortunadamente, ese delirio entre el público está especialmente justificado en estos cinco casos ya que, de forma bastante evidente, estamos ante los talentos más destacados de esta nueva generación de Operación Triunfo. Por sensibilidad, carisma, fuerza, presencia escénica y potencial de cara al futuro.

De esta forma, junto a algunas interpretaciones grupales destacadas como el 'I'm Still Standing' de Elton John, el entusiasta cierre con la maravillosa 'La revolución sexual' de La Casa Azul, los derroches de poderío escénico por parte de Ricky ('Let Me Entertein You') y Mimi ('A-YO') y ejercicios de pirotecnia vocal de nivel como los realizados por Nerea ('Quédate conmigo'), Agoney ('Eloise'), los momentos más memorables de la velada corrieron a cargo del citado conjunto de finalistas de esta edición. En este sentido, brillaron con especial intensidad las revisiones de 'Issues' y 'Chandelier' lideradas por Aitana; una celebradísima 'La Bikina' por parte de Ana Guerra; 'Hay algo en mí', el primer y más que convincente single de una imponente Miriam; 'Que nos sigan las luces', tema interpretado por Alfred que crece con cada escucha y que adapta con acierto la esencia Leiva; y, en otro nivel, Amaia, inmensa en el 'Shake It Out' de Florence and The Machine, delicada y virtuosa hasta la lágrima en 'Miedo', una de las mejores canciones del repertorio de los murcianos M Clan, e hipnótica en sus duetos de la noche: 'Todas las flores', tema de Presuntos Implicados resucitado por arte y magia de Javier Calvo y Javier Ambrossi en 'La Llamada'; la espléndida 'Con las ganas' de Zahara; una encantadora versión del 'Shape of You' de Ed Sheeran y la inolvidable 'City of Stars', una de las muchas joyas de la banda sonora de 'La ciudad de las estrellas: La La Land' y el tema que supuso el punto de inflexión dentro de su trayectoria artística y sentimental dentro del programa. Incluso en la eurovisiva y excesivamente azucarada 'Tu canción' consiguió desprender una luz especial. Hay algo diferente en Amaia, fascinante, tan alejado del terreno que está pisando actualmente como prometedor de cara al futuro. Ojalá la suerte y las buenas elecciones acompañen su camino.

Más allá de estas actuaciones, el concierto se mantuvo siempre en el punto exacto de la fiebre fan, con un público capaz de cantar a pleno pulmón cada línea de todo el repertorio, brindar una ovación cerrada incluso a las interpretaciones menos inspiradas, que las hubo, y rozar el desmayo con otras como 'No puedo vivir sin ti', el punto álgido de Aitana y Cepeda sobre el escenario.

Aunque, al final, lo importante aquí es la música, la capacidad de estos jóvenes, siempre acompañados por una estupenda banda liderada por Manu Guix, para acercar la obra de artistas tan imprescindibles como Stevie Wonder, Crowded House o el citado Elton John, entre otros, a un público mayoritariamente adolescente. Un logro de importante valor que, en su traslado de la pantalla televisiva al escenario, mantiene intacta su capacidad para generar un buen espectáculo como el que tuvimos la oportunidad de disfrutar en la noche de ayer.

Imposible adivinar que ocurrirá el día de mañana, quienes conseguirán mantenerse dentro de la siempre compleja industria musical y quienes quedarán en un plano mucho más secundario, pero, lo que es incontestable es que, a día de hoy, esta generación OT 2017 ha conseguido conectar con un público ansioso de descubrir y seguir con pasión los pasos iniciales de sus respectivas carreras en solitario. Todo lo demás, incluyendo el futuro y las quejas por inventos tan antiguos como el marketing, la televisión o la sobreexplotación de los artistas cuando están en la cresta de la ola, no es más que ruido indescifrable. Mientras tanto, todavía resuena en los aledaños del estadio Nueva Condomina de Murcia el eco de la histeria colectiva.

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