Guillermo Galván, de Vetusta Morla: «La sátira es una herramienta muy necesaria hoy en día»

Fotografía promocional de Vetusta Morla. Guillermo Galván es el cuarto desde la izquierda./
Fotografía promocional de Vetusta Morla. Guillermo Galván es el cuarto desde la izquierda.

La banda llega mañana a Murcia con 'Mismo sitio, distinto lugar', su última y notable entrega discográfica

ALBERTO FRUTOSMURCIA

La recaída con Vetusta Morla es inevitable. No importa que te prometas una y otra vez que no volverá a pasar, cada vez que escuchas una nueva entrega firmada por Pucho y compañía tienes la misma sensación de estar ante su mejor disco. No falla. Se trata de una carrera en permanente movimiento anclada, de la forma más contradictoria y apasionante posible, en la pausa y el control, la cabeza fría y el corazón ardiendo en el instante previo al acontecimiento mayúsculo. Todo empezó en 2008, cuando 'Un día en el mundo' nos pilló por sorpresa y dejó la huella de aquellos debuts que no dejan nunca de sonar con la emoción imborrable de una primera vez. Nueve años y dos excelsos discos más tarde, a los que se suma esa notable anécdota llamada 'Los ríos de Alice', llegamos hasta un 'Mismo sitio, distinto lugar' que, de nuevo, se parece tanto a lo más potente que han publicado Vetusta Morla hasta la fecha que la única duda de si estamos o no en lo cierto recae de manera exclusiva en el tejado que corona la casa que comparten el tiempo y el futuro innombrable. Cargado de mil y una capas por deshojar, estribillos inolvidables ('Consejo de sabios', '23 de junio'), introspección acústica ('Punto sin retorno), rock espacial ('Guerra civil', 'El discurso del Rey') e incluso coqueteos con el punk de sintetizador más vertiginoso ('Te lo digo a ti'), estamos ante un carrusel musical en potencia que danza sobre ese presente esplendoroso en el que la banda madrileña lleva viviendo desde hace una década. Un paisaje que, sin embargo, nunca había transmitido tanta inquietud, contundencia, belleza e inspiración como en 'Mismo sitio, distinto lugar'. Lo celebramos hablando con Guillermo Galván, guitarrista de la banda.

-Para una banda como la suya, que se toma con tanta calma y coherencia cada uno de sus pasos, ¿en qué momento salta el chispazo que da origen a 'Mismo sitio, distinto lugar'?

-Siempre que terminamos la gira de un disco nos tomamos un tiempo de descanso para pensar en el siguiente paso. Antes de empezar a componer estas nuevas canciones teníamos bastante claro que nos tocaba hacer un disco que se distanciara un poco del resto en cuanto al proceso y la producción. Teníamos la sensación de que era hora de refundar nuestra esencia y, en ese sentido, el punto de partida fue hacer las cosas de otra manera para tener la misma ilusión y el mismo vértigo, además de la incertidumbre de saber que estás transitando por terrenos que no has transitado antes.

-¿Cuánto tiene este nuevo trabajo de ruptura con el pasado?

-Todos los discos funcionan un poco como respuesta al anterior. Siempre hemos intentado no repetir lo que hemos hecho previamente, y con este álbum aún más. Y no solamente está relacionado con el proceso que comentábamos antes, sino que tiene que ver también con la instrumentación y la manera de concebir los temas. Veníamos haciendo discos que eran fotografías de las canciones con nosotros tocando todos juntos en la misma habitación y en este caso queríamos que cada tema mandase y nos llevase a distintos sitios.

-Uno de los grandes temas del disco, 'Palmeras en La Mancha', acude al sentido del humor, colaboración de El Mundo Today incluida. ¿Les apetecía salir de las atmósferas más dramáticas que han armado gran parte de su obra hasta la fecha?

-Creo que la sensación de desconcierto que vivimos con nosotros mismos y con lo que nos rodea tiene que ver mucho con la sátira, con mirar las cosas desde otro prisma y saber reírte de ti mismo. En ese sentido, el humor ha estado presente en nuestras vidas, pero nuestra obra siempre ha tenía un calado más serio. Por eso, creíamos que hacer una canción como 'Palmeras en La Mancha' o 'El discurso del rey' formaba parte de ser honestos con quienes somos. Son dos temas basados en la sátira y el desconcierto más irónico. Además, creo que la sátira es una herramienta muy necesaria hoy en día porque funciona también como reflexión contra el poder y el orden establecido. Y por eso creo que se está atacando tan vilmente desde el punto de vista judicial. Hay gente que no lleva bien que se rían de ellos y por eso mandan cerrar publicaciones y encerrar a artistas en la cárcel.

Cuándo
Jueves 3, a las 20.00 horas
Dónde
Recinto ferial de La Fica.
Cuánto
25 euros

-La mayor parte del álbum se mueve desde el contraste y la contradicción. ¿Qué era lo que les resultaba más atractivo a la hora de profundizar en estos conceptos?

-Concebimos el arte como búsqueda. En ese sentido, siempre te encuentras encrucijadas donde llegas a un punto de no retorno en el que aparece algo que se contradice con lo que estás haciendo. Pero es normal. Al final, hacer canciones tiene que ver con buscar nuevas formas de contar y construir historias.

«Hay quienes no llevan bien que se rían de ellos y por eso mandan encerrar a artistas en la cárcel»

-En multitud de ocasiones se les ha señalado como la banda que cambió todo dentro de la escena independiente española, unificando prácticamente el camino con el 'mainstream'. ¿En qué situación creen que se encuentra ahora mismo este debate tan complejo que, sin embargo, parece no tener fin?

-Creo que ya es un debate anacrónico, herencia de otro tiempo. Ahora mismo las líneas entre una cosa y otra son muy difusas. Además, la industria no es lo que era hace un tiempo. La independencia de una banda no tiene que ver con la etiqueta que llevan sus discos, sino con la manera en la que manejan su carrera.

-¿Alguna vez han sentido que la banda llegaba a un punto sin retorno? Ese concepto marca otra de las canciones destacadas del disco.

-Sí, sin duda. El final de la gira de 'La deriva' fue ese momento. Fueron unos conciertos increíbles, pero acabamos con un nivel de agotamiento psíquico y físico brutal. Cuando nos volvimos a juntar en una sala para crear música podría haber salido cualquier cosa, pero, afortunadamente, fue bien. Se puede decir que, en ese sentido, 'Mismo sitio, distinto lugar' nos ha salvado.

«Hacer canciones tiene que ver con buscar nuevas formas de contar y construir historias»

-El control de su obra sigue siendo cien por cien suyo, pese a contar con la colaboración de Sony en la distribución. ¿Cuál consideran que ha sido la clave para mantener esa autoridad sobre su trabajo y combinarla con su aumento de éxito año tras año?

-Querer hacerlo. Si quieres tener las riendas de tu trabajo te tienes que esforzar, aunque tengas que pagar un precio por ello. El nuestro, por ejemplo, fue el de tardar diez años en publicar 'Un día en el mundo', pero al final lo sacamos como queríamos sacarlo. Tener independencia y ser dueño de tu carrera requiere tiempo y no puede ser fruto de la improvisación o de las ganas de reventarlo rápido. En Vetusta Morla, al menos, entendemos así la música.

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