Fiebres emocionales del sábado noche

La banda inglesa Alt-J, durante su actuación el sábado en La Fica, en Murcia.
/Nacho García / AGM
La banda inglesa Alt-J, durante su actuación el sábado en La Fica, en Murcia. / Nacho García / AGM

La segunda jornada del WARM UP Estrella de Levante eleva a los altares del festival a Viva Suecia, Alt-J e Izal. Protagonizaron los conciertos más emocionantes, fascinantes y multitudinarios de esta edición

ALBERTO FRUTOS MURCIA

Nos encontramos anclados en unos tiempos tan confusos y extraños que un sábado de primavera murciana en pleno WARM UP Estrella de Levante fue capaz de amanecer con cientos de bares cerrados a cal y canto. Un paisaje que respondía a la confusión y la queja, la solución y la protesta, lo justo e injusto. Por supuesto, no hay camino sencillo ni opción acertada, cada uno con lo suyo y La Fica con lo nuestro, pero la sensación general fue, cuanto menos, desconcertante. Demasiado silencio para tanta euforia. A pesar de todo, el ruido terminó fuera del recinto y la música compartida a pleno pulmón dentro, su hábitat natural e innegociable. Una segunda jornada de festival que dejó otra gran cifra de asistencia, más de 26.000 personas que vibraron como si fueran un millón, y tres victorias incontestables representadas en Izal, Alt-J y Viva Suecia.

Pero, antes de llegar a ellos, toca seguir el guion establecido por las agujas del reloj y empezar por un primer concierto que corrió a cargo del maravilloso Cooper, artesano del power pop con mayúsculas que, tras más de tres décadas de trayectoria a la espalda, se estrenaba en el WARM UP con nueva formación, nueva guitarra y nuevas canciones. Y, pese a todos los pronósticos negativos que suelen acompañar a las primeras veces, el leonés confirmó su estatus de clásico contemporáneo del género en su vertiente patria con un directo repleto de nervio, melodías radiantes y estribillos de abrasador poder contagioso. Combinando alguno de los temas que podremos escuchar en su próximo disco, 'Tiempo, Temperatura, Agitación', como las fantásticas 'Graciela', 'Ya llegó el verano' o 'Islandia', con joyas imbatibles de su repertorio como 'La señal', 'Canción de viernes', la preciosa 'Cierra los ojos' o 'Rabia', y sin olvidar su etapa en Los Flechazos con las gloriosas 'A toda velocidad' o 'Luces rojas', Cooper volvió a demostrar una inagotable fuente de respeto, cariño, entrega y sensibilidad hacia un modelo musical que conviene reivindicar con mayor insistencia.

Unas coordenadas sonoras en las que también se mueven los murcianos The Yellow Melodies, otro ejemplo de experiencia y sabiduría melódica, como quedó demostrado a lo largo de un concierto en el que brillaron con especial intensidad algunos temas de su último trabajo, 'Life', como 'Everything', 'Come and see' o 'For a star', la mejor del lote.

Neuman subrayó su condición de apisonadora eléctrica y emocional gracias a sus canciones

A continuación, turno para Neuman. La banda murciana liderada por Paco Román subrayó su condición de apisonadora eléctrica y emocional gracias a un conjunto de canciones que se mantienen con astucia ejemplar en el borde del abismo que separa el todo y el nada. Ese equilibrio de sensibilidad y grandilocuencia que marca preciosidades como 'Tell you', 'Bye Fear/Hi Love', 'All That Matters' o 'Turn It', las cuales deslumbraron con un sonido impecable que se mantuvo a lo largo de toda la jornada, son los que han conseguido elevar la propuesta de Neuman disco tras disco, directo tras directo. Acompañado por una excelsa banda que se mimetizó por completo con su discurso, Román volvió a entregar un concierto para el recuerdo al que se le sumó una ligera lluvia que, además de reforzar la épica marca de la casa, sirvió para tejer una alfombra roja de aceras mojadas para Izal.

Baño de masas

Un anticipo que se correspondió con la tormenta de público que se agolpó sin descanso frente a un escenario Estrella de Levante que terminó quedándose pequeño frente a la locura despertada por el conjunto madrileño. Complicado encontrar hueco para ubicar un alfiler en un concierto que arrancó de la forma más rockera posible, con 'Autoterapia', tema homónimo de su último disco, 'Ruido blanco' y 'Copacabana' al frente, y que finalizó con apoteósico baño de masas gracias a otro tridente ganador: 'La mujer de verde', 'El baile' y 'El pozo'. En cualquier caso, todas y cada una de las canciones que fueron interpretando Mikel Izal y los suyos, desde las menos inspiradas ('Santa Paz', 'Tóxica') hasta las más interesantes ('Qué bien', 'Pequeña gran revolución', 'Pausa'), fueron celebradas con pasión desbordada y desbordante por un público entregado al máximo nivel que no bajó la intensidad con Dorian, los siguientes protagonistas de la noche.

Ataviados con sus característicos trajes negros, los barceloneses aprovecharon el calor popular recibido en herencia por Izal y plantearon un concierto basado en la fiesta colectiva. Sí, hubo tiempo para anticipos de su nuevo disco, 'Justicia universal', pero la mayor parte del repertorio se centró en la recuperación de 'hits' infalibles como 'Verte amanecer', la maravillosa 'Arrecife' o la traca final de confeti y coros desbocados protagonizada por 'Paraísos artificiales', 'Cualquier otra parte', 'La tormenta de arena' y 'Los amigos que perdí'. Imposible fallar con semejante arsenal.

Algo parecido, salvando las distancias, a lo que ocurre con Alt-J, banda especializada en convertir cada melodía en deslumbrante desafío y experta en ejercicios de equilibrismo sonoro entre géneros tan dispares como el folk, la psicodelia, el góspel, el pop o el rock and roll clásico. No importa la ruta que escojan en el mapa, todos los caminos terminan obteniendo ese sonido tan personal y característico que les ha convertido en una de las bandas más aclamadas de los últimos años. Y en su visita a Murcia dejaron claras las razones para argumentar esa fascinación. Partiendo de una potentísima puesta en escena, los de Leeds fueron entregando pequeñas maravillas una detrás de otra. Desde 'Deadcrush' hasta 'The Gospel of John Hurt', pasando por 'Every Other Freckle', 'Fitzpleasure' o una 'In Cold Blood' que crece en directo hasta el infinito, Alt-J reinventaba su visión musical en cada canción, firmando sinfonías de músculo y corazón ('Pleader'); pop imaginativo en constante mutación ('Dissolve me'); piezas de melancolía a prueba de versos ('Matilda'); orgías de guitarras de primera categoría ('Left Hand Free') y, por supuesto, monumentos de eterna belleza como '3WW'. Cuando finalizaron su actuación con la inoxidable y celebradísima 'Breezeblocks', su eco quedó flotando en el aire, manteniendo la mirada fija de aquellos que habían quedado hipnotizados por la maestría de una banda tan excepcional que solamente puede ser única.

Voz única

Y entonces llegaron Viva Suecia. Y todo saltó por los aires de emoción y orgullo. Para ser sincero, lo que se vivió en el escenario Thunder Bitch cuando la madrugada ya había mostrado sus credenciales se escapa a la descripción literaria. Se trata, sencillamente, de convertir cada canción en una forma de agradecimiento recíproca, cada guitarrazo en una declaración de intenciones, cada estribillo en una voz única, cada mirada al público en una lágrima compartida. Desde el espectacular arranque con 'Piedad', 'El nudo y la esperanza' y 'Los años', la conexión entre banda y público fue inmediata, cogiéndose la mano y no soltándose hasta que 'Permiso o perdón', 'Bien por ti' y 'Hemos ganado tiempo' bajaron el telón de un espectáculo a pecho descubierto y con el corazón en el mismo nudo de la garganta. La confirmación de estar ante una de las bandas más importantes surgidas hasta la fecha en la Región. La sensación plena de saber que, en ocasiones, terminan ganando los buenos. Las palabras no alcanzan, insisto, pero, si de lo que se trata es de calificar, seré breve: Viva Suecia firmó el concierto más emocionante de esta segunda edición del WARM UP.

Por último, conviene destacar la arquitectura sónica de Vitalic ODC Live, electrónica elegante con derroche visual que se clava en la retina y anticipa agujetas desde el buen gusto y el detalle, así como el convincente pop/rock de corte grave e intensidad oscura presentado por unos aclamados Shinova. No hay nada nuevo bajo el sol de su discurso, pero, al menos, la noche les responde con canciones convincentes.

Dos apuntes finales con los que concluye una nueva edición del WARM UP que, más allá de los debates suscitados por el tamaño real de sus cabezas de cartel, nos ha dado la oportunidad de sumar a nuestra memoria algunos momentos musicales de auténtica altura. El listón de los recuerdos nunca engaña. Hasta el año que viene.

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