Más allá de Jota

Un momento de la actuacion de Los Planetas./E. Botella / AGM
Un momento de la actuacion de Los Planetas. / E. Botella / AGM

Parte del público abandonó el recinto tras la actuación de Los Planetas, que dio paso a la de los electrónicos Monarchy y a la buena onda de Sidonie

DIEGO GARNÉS

Los catalanes Cala Vento tuvieron la difícil tarea de romper el hielo en la edición número 13 del B-Side Festival. Llegaron presentando 'Fruto Panorama', su segundo álbum. Sus canciones y su contundencia hicieron el resto. El dueto sabe cómo mantener la atención del público siempre arriba. No hay mucha gente, pero los que están han venido a caso hecho a verlos y cantar sus temas hasta quedar sin voz.

Al acabar, aparece en pista un grupo de batucada, Dakokan, mientras se preparaba Neuman. La gente se quedó alucinada. Nos mirábamos entre nosotros pensado que quizás fuera un sueño, pero no, era realidad y estaba pasando delante de nuestras narices. Me pregunto qué estaría pensado Paco Román de Neuman mientras se encontraba chequeando el micro.

Los murcianos se presentaron en Molina de Segura en formato trío. Es indiscutible que tienen temazos de sobra para revolucionar cualquier festival, pero para mí, la propuesta ha perdido fuerza, presencia y gran parte de verdad. Neuman es uno de esos grupos a los que le sientan mucho mejor las distancias cortas de una sala que un festival. Aunque luego llega 'Sil Fono' y se te eriza el alma para luego rematarte con 'Turn It'.

Los Planetas, unos de los precursores del indie en castellano, hacían aparición en el escenario. Como siempre, con una sobria puesta en escena con poca luz y sin nada que pueda distraer la atención. Nunca hubiera imaginado Los Planetas en un B-Side, sinceramente. No conecto con el grupo de Jota por más que lo intente. Tiempo para cenar. Big Cube Foodtruck, la mejor opción siempre. Lo mejor, cuando cantan 'Islamabad', su reinterpretación del tema 'Ready pa morir' de Yung Beef. Para colmo, la lona gigante de publicidad que colgaba encima del escenario se cayó mientras tocaba. Siguieron como si nada, aunque no hubo tiempo para bises.

A Monarchy le llegó el turno a las 23.50 horas. Muy pronto para un grupo que suele cerrar festivales. No sé quién decidió esto, pero allí estaban los británicos sumamente elegantes y estéticamente impecables con su electrónica de gama alta. Todo muy correcto, demasiado quizás. Un rato de baile con exquisita factura, sin más. Sin embargo con eso les bastó para posicionarse como lo mejor del festival. Ya estas horas, andar por el plástico azul que cubría el campo de fútbol era misión imposible. Te quedabas pegado.

Un poquito de espectáculo por parte de Sidonie tras Monarchy, aunque cada vez más vacía la pista. Mucha gente vino a ver a Los Planetas y salió del recinto nada más verlos. Es lo que tiene un público demasiado purista. Marc Ros y los suyos hicieron lo que mejor saben, levantar un festival con buenas canciones y buena onda (sin olvidar las payasadas típicas de la banda). Con 'Carreteras Infinitas' vino la comunión total con los asistentes. Al final Marc acabo levitando sobre las cabezas de sus seguidores.

Alien Tango

Solo los más valientes aguantaron hasta los extraterrestres más alocados del panorama musical en España. Alien Tango, inclasificables como ellos solos y amados como pocos. Oso Peligro al bajo con una bata de estar por casa rosa como la de mi abuela; Guardabosques a la guitarra de largo pelo ceniciento (quien hace unos días apareció en el programa televisivo First Dates buscando el amor); El Verdadero a la batería con su 'look' a lo Pablo Escobar; y Aitite, el cantante con la cara maquillada de blanco. De esta guisa empezaron el paseo interplanetario por su variopinta colección de canciones. No sin problemas, pues tuvieron que reiniciar el primer tema dos veces. Pero esa naturalidad exuberante es una de las bazas más llamativas, uno de los puntos fuertes que los lleva por el camino del éxito (están tocando en casi todos los festivales de nuestro país).

Cambio de recinto

No me quiero olvidar de ese zagal que permaneció inmóvil sentado en la tarima de la batería durante todo el concierto como si aquello no fuera con él. Mira con caras raras a los que tiene delante tocando y de vez en cuando come patatas fritas de bolsa, ¿hola? Apenas unas trescientas personas viéndolos. 'Sexy Time' se viene arriba y acaban el show con 'La Gasolina' de Daddy Yankee sonando a todo trapo. Mereció la pena bailar el tango alíen.

Más allá de lo musical, la edición número 13 evidenció algunos problemas de organización. El evento musical de Molina de Segura no supo estar a la altura de anteriores entregas y eso se vio al instante reflejado en algunas quejas plasmadas en redes sociales. El cambio de ubicación, el cambio en la empresa organizadora, el cartel del escenario que se cae sobre Los Planetas... enfadó a algunos festivaleros.

Este año se estrenaba el polideportivo El Romeral como nuevo recinto y una vez allí la cosa pintaba bastante bien. Espacio amplio y cómodo, gradas para sentarse y visualmente agradable. Hubo algunos problemas, sin embargo, a la hora de ir al baño. Las interminables colas estaban servidas. La organización deberá ponerse las pilas con miras a la próxima edición. Toca examinar muchos aspectos y entonar el 'mea culpa' para poder encarar el año que viene con una imagen renovada y potente. Espero que así sea.

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