Alt-J y Viva Suecia sacan oro en la madrugada del WARM UP

Alt-J, en el WARM UP, este sábado. /Nacho García / AGM
Alt-J, en el WARM UP, este sábado. / Nacho García / AGM

ALBERTO FRUTOS

No diremos empate técnico porque, a fin de cuentas, sus respectivos discursos musicales tienen poco o nada que ver, pero si hay que entregar el oro correspondiente a lo mejor del sábado en el WARM UP Estrella de Levante, tocaría partir la medalla en dos y entregar cada una de las mitades a Viva Suecia y alt-J. Por la emoción compartida con los primeros y por el destello de genialidad constante de los segundos. Por interpretaciones tan vibrantes y épicas como las que protagonizó la banda murciana gracias a canciones de la talla de 'Bien por ti', 'Los años' o 'Hemos ganado tiempo'. Por la envidiable destreza con la que el conjunto inglés se mueve por terrenos tan complejos como el folk psicodélico de 'The Gospel of John Hurt', el rock and roll clásico de nervio itinerante ('Left Hand Free'), los juegos vocales imposibles ('Taro'), el country marciano de ritmo pausado y sangre hirviendo ('Every Other Freckle') o las melodías fronterizas arrancadas de un desierto de arena, polvo y calaveras ('Tesselate'). Por confirmar que Viva Suecia rima el jugar en casa con compartir lágrimas de gratitud. Por subrayar la grandeza de alt – J como banda de personalidad intransferible e innegociable, cargada de razones para la fascinación general. En definitiva, por regalarnos los dos mejores conciertos de esta segunda edición del festival.

Si hablamos de cantidad, tampoco hay lugar alguno para la duda: Izal, Izal e Izal. Ninguna otra banda ha conseguido reunir a tal cantidad de espectadores frente al escenario principal del recinto de La Fica a lo largo de este WARM UP, consolidando su posición de gigantes dentro del panorama musical patrio. Ya fuera con las canciones de su último trabajo, 'Autoterapia', o con grandes éxitos de su trayectoria como 'La mujer de verde', 'Pánico práctico', 'Magia y efectos especiales', 'El baile' o 'Pequeña gran revolución', entre otros, Mikel Izal y los suyos consiguieron transformar cada instante de su renovado espectáculo en un canto a mil voces que arrasaba por puro entusiasmo. Más allá de que el nivel aumenta cuando sacan su lado más guitarrero y bailable y dejan de lado la balada de móviles al aire, pocas objeciones más se pueden poner a un concierto que provocó más alegrías que decepciones, incluyendo a aquellos que no comulgan con la propuesta, lo que dobla automáticamente el mérito.

Argumentos similares se pueden utilizar a la hora de hablar de Dorian, quienes supieron aprovechar a la perfección el ambiente festivo dejado en bandeja de plata por Izal para construir un concierto tejido a base de hits tan poderosos como 'Paraísos artificiales', 'La tormenta de arena', 'Verte amanecer' o, por supuesto, una 'Cualquier otra parte' que cumplió a rajatabla con su condición de himno de culto. ¿Las referencias a su próximo trabajo, 'Justicia universal'? Pocas, pero afortunadas ('Noches blancas', 'Hasta que salga el sol').

En lo que respecta al resto de propuestas que pudimos disfrutar durante la jornada, conviene hacer hincapié en la intensidad eléctrica de Neuman, infalibles en su dominio del lenguaje de filo cortante, atmósferas de belleza asfixiante y melancolía a ras de hueso. Tras disfrutar de su impecable concierto en el escenario Thunder Bitch, sigue costando imaginar un tropiezo en la ruta fijada por Paco Román y su excelente banda. Mención aparte también para un Cooper que regaló una nueva clase maestra de power pop radiante, cristalino y memorable combinando temas recién llegados como las sobresalientes 'Graciela' o 'Ya llegó el verano' con maravillosas joyas rescatadas de su repertorio tanto en solitario, inolvidables 'Cierra los ojos', 'La señal' y 'Rabia', como en su etapa en Los Flechazos ('Luces rojas', 'A toda velocidad'). Una senda de estribillos de condición clásica que continuaron los murcianos The Yellow Melodies, banda con una experiencia indiscutible en el arte de construir recuerdos pop que confirmó que su último disco, 'Life', puede mirar de tú a tú a los mejores trabajos de su carrera.

Por último, aplaudir el despliegue visual y musical de Vitalic, quien firmó un espectáculo a la altura de su leyenda, dosificando con sabiduría maestra una colección de 'beats' infalibles que convirtieron al recinto de La Fica en una inmensa pista de baile decorada con sudor, saliva y zapatos gastados. El escenario definitivo para un renacimiento electrónico casi perfecto.

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