¡Que no molesten, leche!

Una palabra tuya

La secretaria de Estado de Comunicación, Martínez de Castro, pensó en estas palabras de 'ánimo' para los jubilados: '¡Os jodéis!'

¡Que no molesten, leche!
Fotografía: Pepe H. / Tipografía: Nacho Rodríguez
Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Claramente se lo digo: si la pregunta es qué hemos hecho usted y yo de más que malo, malísimo, para merecer este castigo doble o incluso triple de políticos de medio pelo que tenemos, lamento comunicarle que no tengo ni idea; ya les he dicho muchas veces que yo no lo sé todo, qué manía. Así es qué ignoro de dónde ha salido sana y salva, y bocazas e inoportuna y carente la pobre de toda gracia divina en su verbo, una que hay que responde al nombre de Carmen Martínez de Castro, y que, así como el que no quiere la cosa, ocupa el cargo de secretaria de Estado de Comunicación en el Gobierno de Mariano Rajoy, que habita en una comunidad autónoma cuyos últimos presidentes -todos ellos de su partido, pero bueno, eso quizás solo sea una casualidad liviana y no un signo de indecencia insoportable- han tenido que salir por la puerta pequeña, e incluso alguno que otro, varón español de pelo en pecho para más señas, ha entrado a continuación por la puerta grande en prisión.

Creo que ya saben lo que pasó con doña Carmen, que están al tanto de la boca chancla que tiene esta señora, de lo poco que parecen importante los problemas de sus gobernados, y de lo urgente que va siendo ya que tome algo para refrescarse la memoria, porque ya hay que ser lironda perdida para no acordarse de la que se montó con toda razón en su día cuando la hasta ese momento por suerte desconocida, Andrea Fabra del PP, hija de su padre, dedicó en 2012 un sonoro y bochornoso '¡que se jodan!' a los millones de parados de este país, que a ella le debían parecer un estorbo, un engorro, una carga...; en fin, que no tenía su señoría tiempo para perderlo con los gobernados sin recursos, con los menos favorecidos; total, ¿para qué?, si es de lo más improbable que te inviten a un crucero de lujo a pajera abierta.

Pues eso, que se le olvidó a doña Carmen el 'escándalo Fabra', y ni corta ni perezosa de lengua, porque de luces no parece ir tan bien servida, le pareció de lo más adecuado para la ocasión, y de paso también para la edad de los afectados, que merecen un agradecido respeto que ella no les tuvo, dedicarles una nueva versión del '¡que se jodan!'. Esto pasó: a doña Carmen no le hizo la menor gracia que un grupo de jubilados pitase a su jefe Rajoy cuando este hacía su entrada no triunfal al Ayuntamiento de Alicante, lo que provocó que le comentase a un compañero lo siguiente y a lo bruto: «¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: 'Pues os jodéis!'». Doña Carmen, gran política y mejor persona; doña Carmen, gire usted si quiere todavía más a la derecha y váyase a freír monas.

El caso es que ella, doña Carmen -no confundir con la gran Emily Dickinson-, reconoció, algo molesta por el hecho de que un comentario «privado» con un colega haya dado la vuelta a España, ha reconocido, en un tono de broma que no dudo que le pueda hacer gracia a sus parientes de sangre, que «muy fina no quedé». No, en efecto no apreciamos parecido alguno entre usted, doña Carmen, y la baronesa Karen von Blixen-Finecke.

Ni quedó muy fina doña Carmen, ni tampoco nos enteramos de sus palabras gracias a los servicios informativos de TVE, que no consideraron noticioso el brutal alejamiento de la realidad de la calle de esta política. Y lo ve bien ministro/Montoro, el que faltaba, argumentando a favor de su ceguera el derecho del ente a la libertad de información. Eso me pregunto yo también, ¿pero qué hemos hecho de malo malísimo para tener a estos lumbreras gobernándonos? Por suerte hay esperanza, y vida inteligente más allá de doña Carmen y de tantos otros: Arantxa Torres ha dimitido como editora de informativos del Centro Territorial de TVE en Valencia a causa de la 'censura impuesta' al vídeo que recogía la parida sintomática de la doña. Hablo con el escritor Manuel Vilas, autor de la espléndida 'Ordesa', y me asegura que tenemos unos políticos que no nos quieren, que ni nos quieren, ni les importamos. Hagamos algo entonces: vámonos y que se devoren de una vez entre ellos.

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