La mejor faena de Bienvenida

Antonio Bienvenida acaricia el pitón de 'Barquillero' en Murcia, el 7 de septiembre de 1971.
Antonio Bienvenida acaricia el pitón de 'Barquillero' en Murcia, el 7 de septiembre de 1971. / Tomás

La Condomina fue testigo en 1971 de una lección magistral del maestro de Caracas; en TVE afirmó que en Murcia había toreado como nunca al toro 'Barquillero'

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Llevaba cuatro años retirado de los ruedos. En ese tiempo solo se limitó a torear festivales benéficos por toda España, pero Antonio Mejías Jiménez, más conocido como Antonio Bienvenida, decidió volver a enfundarse el traje de luces. Era el año 1971 y aquel regreso provocó el entusiasmo de empresarios y aficionados, ya que volvía un torero completo, clásico y con pundonor. Al principio de temporada, el maestro de Caracas, con 49 años, comenzó a lidiar astados en las principales monumentales de España. Pero el mes de septiembre se acercaba y su apoderado no llegó a buen entendimiento con el empresario de La Condomina. Finalmente, Bienvenida entró en los carteles de la feria de septiembre para sustituir a Francisco Rivera 'Paquirri'. Y fue en la plaza de toros de Murcia donde cuajó, según sus propias palabras, la mejor faena de su vida.

Ocurrió el 7 de septiembre. El diestro compartía cartel con Curro Rivera y José Luis Gayoso, y los toros pertenecían a la ganadería del Campillo. Según relata la crónica de entonces, firmada en este diario por José Antonio Ganga, «el primer toro de Antonio Bienvenida no tenía fuerza, pero el diestro hizo una excelente faena». Salió el segundo toro de su lote, de nombre 'Barquillero', marcado con el número 76, negro bragao y coletero, que fue «muy bueno. El maestro estuvo muy por encima del toro. ¡Como desde aquí a... donde ustedes quieran!».

Ganga agregaba en su relato: «Con qué alegría se habrá ido al cielo 'Barquillero', después de haber colaborado con Bienvenida en el mejor álbum de dibujos taurinos que pudiera pintar Ruano Llopis o Roberto Domingo. Porque lo que hizo ayer Antonio no fue torear, sino pintar los muletazos más clásicos, elegantes y artísticos del toreo». Añadía que la faena «fue una de las mejores obras de arte realizadas en el coso de La Condomina. ¡Qué chicuelinas para llevar al toro al caballo, y qué dirección con la lidia. Qué bien estaban colocados los toreros!».

Bienvenida pinchó dos veces y finalmente dejó una estocada entera. En ese momento, el público, que ya estaba en pie ovacionando al diestro, comenzó a pedir los máximos trofeos, pero el presidente solo le otorgó una oreja.

El matador de toros, con el rostro feliz, dio dos vueltas al ruedo. El público llegó a pedir una tercera, pero Bienvenida se guardó en el callejón, mientras los aficionados abroncaban al presidente de la plaza por negarle la otra oreja y el rabo de 'Barquillero'. La corrida finalizó y el joven periodista Ramón Ferrando se desplazó hasta la habitación 203 del hotel 7 coronas para entrevistar al diestro. Allí, en bata de seda y con una vela encendida, el torero aseguró: «He gozado mucho. Estoy muy contento. Acabar la corrida constituye una gran meditación. Sientes pena porque no puedes retener lo que has hecho. Se te va de las manos y te encuentras vacío. Quizás, por eso me gusta torear despacio, para vivir lo que hago».

Aquella faena quedó para siempre grabada en su memoria. Años más tarde, después de haberse retirado definitivamente, explicó en TVE que el mejor toro que había cuajado en su vida lo toreó en Murcia y se llamaba 'Barquillero'.

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