Mapas sin mundo (29/10/2017)

Pedro Alberto Cruz
PEDRO ALBERTO CRUZ

Contra la moda resurgente de las identidades excluyentes, resulta recomendable contemplar el trabajo con el que los artistas Joana Hadjithomas y Khalil Joreige han ganado la edición de 2017 del prestigioso premio Marcel Duchamp. Bajo el título de 'Unconformities' (2016), esta pareja con herencias culturales libanesas, francesas y griegas ha concebido una instalación multimedia, en la que sobresale, como motivo central, una serie de 'columnas' suspendidas que, en realidad, constituyen cada una de ellas la superposición de estratos arqueológicos extraídos de diferentes contextos urbanos. La verticalidad, en este caso, no surge de la unidad, del relato recto y unidireccional, sino de las diferentes huellas de culturas y periodos históricos surgidos de la continua mezcla e interrelación entre los pueblos. Bajo la homogénea piel del alquitrán, la excavación solo revela diversidad y una multiplicidad de orígenes que invalida cualquier tipo de reduccionismo identitario. El rizoma sustituye a la raíz. La pureza solo es una invención ideológica. La peor de todas.

Ante tanta sobreactuación, no puedo sino recordar con nostalgia la forma que tenía Robert Bresson de contar sus historias: contención expresiva, estoicismo emocional, y más silencios que palabras. Para Bresson, la verdad no era una cuestión de énfasis.

Cuánto más convendría al pensamiento naufragar que permanecer amarrado a muelles que le condenan a ver siempre el mismo horizonte. La imaginación es tan poderosa que nos lleva a autofigurarnos fluyendo libremente y sin cortapisas, cuando en realidad estamos sujetos por cuerdas muy cortas, cortísimas

Lo más escalofriante del panorama actual es que existen más soluciones que ideas. De manera que todas aquellas propuestas de solución que preceden al sano y proscrito ejercicio de la reflexión pisan sobre vacío y propagan el caos allí donde se proclaman.

Ya que opté por esperar siempre, el siguiente paso que debería dar es despojar a la espera de cualquier expectativa y limitar mi programa vital a un «esperar por esperar», una retórica del retraso sin ambición alguna que no haga cundir la angustia y la ansiedad.

La ubicuidad de los necios. O de cómo la limpieza es inmóvil y se halla circunscrita a un lugar determinado, mientras que la toxicidad irradia y se disemina, hasta contaminarlo todo.

No existe la evolución desde el rencor. Resulta imposible. El rencor activa lo atávico, alimenta una actitud nostálgica que busca dinamitar el presente no para abrir la puerta a un futuro superior, sino para consumar la venganza de un momento anterior que se considera preferible. Dejemos de construir posibilidades para el pasado y entreguémoselas al futuro. Este 'retroprogreso' nos está matando.

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