Mapas sin Mundo (21/12/2017)

Pedro Alberto Cruz
PEDRO ALBERTO CRUZ

La vida solo tiene dos momentos: 1) elegir y 2) asumir que te has equivocado.

En el capítulo VIII de su mítico libro 'Gestes et opinions du doctoeur Faustroll', Alfred Jarry espeta: «La mort n'est que pour les mediocres» («La muerte no es más que para los mediocres»). Por lo tanto, no ha pisado todavía nadie la tierra que no haya sucumbido al peso de su propia mediocridad.

No hay nada más agotador que vivir en guardia, en alerta ante una inminente catástrofe. Esa sensación lejana y casi olvidada de 'dejarse llevar', dejarse caer de espaldas a sabiendas de que no te romperás la espalda sobre el suelo... Esa sensación de no contraer el pecho para que entre todo el aire sin más, sin clasificarlo ni dosificarlo... Esa sensación de no medir las palabras y de hablarlo todo... Ojalá que vuelva alguna vez.

Todo lo que no es 'ahora', vivir en el estricto presente, es enfermedad.

Lo más interesante de 'Coco', la última película de Pixar, y aquello que nadie advierte, es que propone nada más y nada menos que un modelo de 'trascendencia laica'. No hay una entidad superior que juzgue a los muertos, que los clasifique en buenos y malos, en salvados y condenados. Su mayor o menor fortuna después de morir depende de cómo sean recordados por los vivos. Quien es recordado trasciende y goza de felicidad; por el contrario, quien no está en los pensamientos de nadie desaparece y no deja rastro. Quizás tratamos con desprecio todos los filmes de animación, pero, sin duda alguna, 'Coco' es el producto cinematográfico más inteligente de este 2017.

Para mí, la escritura ha dejado de ser un medio de construir para convertirse en un medio para reconstruirme. La diferencia es notable: de la primera forma se aspira a producir algo nuevo; de la segunda, se trabaja con escombros para recomponer algo viejo.

La multitud se torna un ruido insoportable y ensordecedor cuando tus pasos se desacompasan y ya no caminas al mismo ritmo que ella. Hay cuerpos, como el mío, que siempre desafinan y no saben 'tocar' al mismo ritmo que el entusiasmo general.

En un queso gruyere, ¿cuentan más los llenos o los vacíos? Según se privilegie uno u otro detalle, así cundirá el optimismo o el pesimismo. Pero, en mi caso, siempre son los huecos los que no dejan ver la realidad plena.

¿Y no hay ningún mensaje de Navidad? Sí, que la sobrevivan bien. Es hora, más que nunca, de creer en la vida más allá... del 6 de enero.

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