Manuel Rodríguez baila alrededor de las obras de Javier Pividal

Una de las obras de Javier Pividal en la Sala Verónicas de Murcia./CARM
Una de las obras de Javier Pividal en la Sala Verónicas de Murcia. / CARM

El coreógrafo ofrece esta tarde una 'performance' en la exposición del artista cartagenero en la Sala Verónicas de Murcia

LA VERDADMURCIA

La Sala Verónicas de Murcia acoge hoy a las 19.30 horas una 'performance' a cargo del artista, coreógrafo y bailarín jienense contemporáneo Manuel Rodríguez. La pieza, titulada 'Intruso', ha sido creada por el propio Rodríguez y el artista Javier Pividal (Cartagena, 1971) con motivo de su exposición '¿Por qué durar es mejor que arder?', que acoge este espacio hasta el próximo domingo 15 de abril y que ya ha sido visitada por cerca de 2.300 personas. La entrada a la sala será libre hasta completar el aforo.

Partiendo de la idea de visita guiada, Rodríguez y Pividal han concebido una acción performativa que 'comenta' la exposición. Un proyecto articulado a partir del concepto central del trabajo de Javier Pividal; basándose por tanto en el cuerpo, el del propio bailarín, y las palabras, una serie de textos escritos por el comisario y crítico de arte Jesús Alcaide.

La muestra '¿Por qué durar es mejor que arder?' toma su título de una frase del filósofo Roland Barthes -referencia constante para Pividal-, y propone una nueva lectura sobre algunos de los trabajos realizados por el creador durante la última década y sobre los temas en torno a los que gira su obra: la imagen y el texto, el cuerpo y las palabras.

El cuerpo como herramienta

El visitante encontrará una decena de obras que van desde construcciones geométricas que, bajo la apariencia de rejas o celosías, albergan una escritura que se traza en el aire hasta alfabetos de plomo y ceniza que se tamizan con el suelo de la sala a modo de un texto tejido. Metales tóxicos como el plomo albergan flores con historias caducas de amor y deseo, mientras que escrituras en blanco que dialogan con grafemas en oro, azul y rosa. Y finalmente, el cobre, metal duradero que conduce y cura, como las lágrimas, que ocupa el antiguo altar de Verónicas.

El bailarín, coreógrafo y artista visual Manuel Rodríguez centra su trabajo en el poder de la imagen y su abstracción, usando la escena como campo de conflicto entre diferentes lenguajes artísticos con el fin de trascender la percepción y la forma, donde el cuerpo se articula como herramienta vehicular y plástica.

Nacido en Úbeda (Jaén), estudia ballet clásico y danza contemporánea en el Conservatorio Profesional de Danza de Córdoba y en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid, además de cursar Artes Plásticas también en Madrid. En 2010 crea su primer solo, 'LIMITS', con el que participa en diferentes festivales y obtiene reconocimientos en concursos internacionales. También ese mismo año recibe el Primer Premio del Certamen Coreográfico de Madrid por el dúo 'Escuálido Marsupial', creado junto a Elías Aguirre.

Tras las piezas 'Loser Kings' y su versión corta, 'Fifth Corner', estrena en 2014 su solo 'Screensaver' y, en 2015, realiza una creación para la Tanzcompanie of Graz Opera en Austria codirigida junto a Guido Sarli. Su última obra, 'R.E.M', es una pieza escénica para siete intérpretes estrenada en el Festival Salmon 2016, en el Mercat de Les Flors de Barcelona.

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