Víctor del Árbol: «Una derrota puede ser una victoria»

El escritor barcelonés Víctor del Árbol, que hoy participa en el ciclo 'Escritores en su tinta' de Molina de Segura./
El escritor barcelonés Víctor del Árbol, que hoy participa en el ciclo 'Escritores en su tinta' de Molina de Segura.

El autor catalán, premio Nadal 2016, participa esta tarde en el ciclo 'Escritores en su tinta' de Molina de Segura con su obra 'Por encima de la lluvia'

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Hace casi tres años que Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) visitó por primera vez la Región. Lo hizo con motivo de la edición inaugural del encuentro de literatura policiaca Cartagena Negra, en septiembre de 2015. La ciudad, dice, le «sorprendió». Y también su gente. «Encontré -asegura- a muchas personas dispuestas a intercambiar opiniones sin prejuicios». Del Árbol vuelve a visitar hoy la Región, esta vez para participar -a las 20.00 horas, en la Biblioteca Salvador García Aguilar- en la XII edición del ciclo 'Escritores en su tinta' que organiza el Ayuntamiento de Molina de Segura bajo la coordinación de la periodista Lola Gracia. Premio Nadal en 2016 por 'La víspera de casi todo', y autor, entre otros, de los libros 'La tristeza del samurái' (2011), 'Respirar la herida' (2013) y 'Un millón de gotas' (2014), Del Árbol es también, desde el pasado diciembre, Caballero de las Letras y las Artes de la Academia Francesa. Su última novela lleva por título 'Por encima de la lluvia' (Destino, 2017).

Qué
Encuentro con Víctor del Árbol. Ciclo 'Escritores en su tinta'.
Dónde y cuándo
Esta tarde, a las 20.00 horas en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura. Entrada libre.

-¿Qué es y dónde está lo extraordinario?

-Siempre he pensado que todas las personas tenemos una historia que merece la pena ser contada, pero nos hemos acostumbrado a vivir la lucha del día a día como algo habitual. Quizá lo extraordinario está en saber hacer de lo cotidiano algo excepcional, y cuando hablo de personas cotidianas me refiero a gente que tiene vidas que podríamos tener cualquiera de nosotros.

«Todos tenemos una historia que merece la pena ser contada, pero nos hemos acostumbrado a vivir como algo habitual»

-'Por encima de la lluvia', ha definido, es «una novela de gente corriente con vidas extraordinarias». ¿Cuál es la lucha sus personajes?

-La vida no va de victorias o de derrotas, va de vivir, y lo que nos ocurre es importante, pero lo es más aquello que hacemos con lo que nos sucede. Una derrota puede ser una forma de victoria, porque de ella podemos aprender a ser más fuertes. Mis personajes luchan por dejar atrás el pasado con el fin de poder reinventarse, soltar lastre y convertirse en lo que realmente quieren ser, pero, al mismo tiempo, la novela es una reivindicación de que el pasado es importante, de que tenemos que saber de dónde venimos y cuáles son nuestras raíces, porque si las perdemos, perderíamos también un poco el norte.

-Hay otra frase suya que encabeza su libro: «Lo que nos hace viejos no son los años, sino el miedo». ¿De qué manera?

-Cuando uno comienza a sufrir derrotas siente lo que es el dolor, la frustración, el sufrimiento... y cuanto más vivimos más miedo acumulamos. Llega un momento en el que elegimos quedarnos en la zona de confort, en esa zona segura que, quizá no es el horizonte que habíamos imaginado, pero nos permite vivir con cierta calma. Ahí es cuando caemos en la resignación. Conozco, y tú seguro que también, a muchas personas que se lamentan de lo que podían haber sido pero decidieron no seguir adelante por miedo. Hay dos maneras de ser viejo en la vida: una la física, y otra la espiritual. El cuerpo y la mente no tienen la misma concepción del tiempo.

«La literatura tiende puentes, otra cosa es que nosotros decidamos o no cruzarlos»

-¿A usted el miedo alguna vez le ha paralizado?

-Me paraliza cada día: cada vez que empiezo una novela, cada vez que tengo que tomar una decisión trascendental... Que las cosas nos den miedo no tiene que asustarnos. Con esta novela he creado una serie de personajes que tienen miedo a sufrir porque ya saben lo que les espera, pero aun así deciden seguir adelante. Creo que esa es la actitud que tenemos que adoptar.

-¿Qué defiende?

-Una cierta forma de honestidad; intentar vivir de una manera coherente con lo que uno quiere de la vida. Lo que yo defiendo es la lucha, y en todas mis novelas lo que hay es lucha: personas que no necesariamente van a ganar, pero nunca se van a rendir. Esa es una actitud que a mí siempre me ha acompañado.

-La palabra, ha dicho también, debe servir para construir puentes; ¿lo hace?

-Sí. La literatura tiende sus puentes, otra cosa es que nosotros decidamos o no cruzarlos. Pero es que la única opción contra la palabra es el silencio y no me imagino un mundo en el que las personas no se puedan comunicar. Yo siempre he concebido la literatura como una forma de compartir y dialogar. En la vida no hay verdades absolutas, y lo bueno que tiene la palabra es que siempre hay alguien que te puede demostrar que estás equivocado.

-¿Por qué entonces es hoy tan difícil el diálogo? Cataluña es un ejemplo.

-Porque la palabra se puede usar de muchas maneras y puede ser un puente o una trinchera. Lo que importa de la palabra no es tanto lo que se dice, sino la intención de lo que se dice. Cuando uno utiliza la palabra para cerrarse en su propia idea, el diálogo no es posible. El diálogo es una actitud que parte de la honestidad: tú tienes un punto de vista y yo tengo otro, y estamos dispuestos a escuchar y a entendernos.

-¿Cuál es el peor enemigo del ser humano?

-Nosotros mismos. La capacidad que tengamos de reinventarnos y de salir de nuestra propia miseria es lo que nos hará libres o, por lo contrario, es lo que nos acabará esclavizando. Es como la imagen de aquel que ha vivido toda su vida en esclavitud, que cuando le abren las puertas de la jaula no quiere salir porque, siendo esclavo, a veces no tienes que tomar decisiones. Pues tenemos que aprender a tomar nuestras propias decisiones.

-¿De qué decisión no se arrepiente?

-De haber dejado los Mossos [Del Árbol perteneció al cuerpo de policía de Cataluña durante 20 años] para dedicarme a mi pasión, que es escribir. Al final, uno nunca sabe cómo va a acabar la vida pero sí que es el camino que ha elegido. Estoy muy orgulloso de ser escritor.

-¿Qué les contará a los lectores en Molina de Segura?

-Si me gustan este tipo de encuentros es por la posibilidad que me dan de encontrarme con la gente. Más que lo que les voy a decir es lo que voy a escuchar. Me apetece mucho debatir sobre intenciones, charlar sobre por qué escribimos y por qué leemos y qué visión tenemos de la vida a través de la literatura.

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