«El conflicto catalán no es absurdo: lo absurdo es revestirlo de motivos históricos»

Los autores de 'Historia absurda de España', Juan Jesús Botí, Isaac Alcántara y David Omar Sáez. /Miguel Martínez
Los autores de 'Historia absurda de España', Juan Jesús Botí, Isaac Alcántara y David Omar Sáez. / Miguel Martínez

Los murcianos David Omar Sáez, Juan Jesús Botí e Isaac Alcántara repasan con humor el relato histórico de España en un divertido ensayo

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Reírse de todo, pero con rigor. «Hay que quitarle solemnidad a la Historia», defienden los autores murcianos del blog 'Ad Absurdum', dedicado a divulgar el relato histórico con grandes dosis de humor. «El azar -recuerdan- tiene mucha influencia en todo lo que sucede; no tiene sentido cargarlo de tanta formalidad». Y con esa premisa comenzaron hace unos años a narrar episodios del pasado en pequeños 'posts' que luego compartían con amigos y lectores en internet. Así iniciaron una andadura que les ha llevado a publicar -lo hicieron en abril del año pasado- su primer libro, 'Historia absurda de España', y a editar -lo harán en breve- su segundo título. «No pensábamos que iba a gustar tanto», cuentan Juan Jesús Botí, Isaac Alcántara y David Omar Sáez, todos murcianos del 91, compañeros de universidad y profesores de Historia a la búsqueda de una plaza, sobre su debut en la imprenta.

«La Historia es muy densa y hay que resumirla bien, porque si se hace mal, entonces es cuando surgen los problemas. Nosotros queríamos hacer un libro que resumiese bien 500 años -la publicación abarca desde 1492 a 1992- de relato histórico con anécdotas y reflexión, y que pudieran disfrutar de él tanto aquellos que no supieran de Historia como los que sí», responden en referencia al encargo que el sello La Esfera de los Libros les hizo a partir de la buena acogida que había tenido el blog. «Al principio creíamos que era una broma», recuerdan del momento en el que recibieron la propuesta editorial a la que están próximos a dar continuidad.

La clave de su libro es, señalan, el carácter «gamberro» e, incluso, políticamente incorrecto, que imprimen sus páginas. Pero el humor, matizan, es solo «un medio»; el objetivo es «divulgar la Historia». «En ciencia -defienden- se recurre al ingenio para acercar al público la materia, pero en letras y ciencias sociales no se hace» y, creen, «sería necesario, porque el hecho de que el lenguaje sea distendido no significa que le falte rigor».

«Que el lenguaje sea distendido, no significa que le falte rigor»

«En todo momento intentamos plasmar la Historia tal y como la concebimos, y desmontar los tópicos que la envuelven. Tendemos a identificarnos con el pasado y eso nos parece un simplismo. Nos llama la atención que haya gente que cargue con la culpa o las consecuencias de algo en lo que no participó. Si no me siento responsable de lo que hizo mi padre, ¿por qué lo voy a hacer de lo que hizo un castellano hace siglos?», preguntan, aunque, añaden, «eso no quiere decir que renunciemos a nuestro pasado».

Su libro, ilustrado por José David Morales y con cuatro ediciones ya en el mercado, recorre a lo largo de 380 páginas periodos tan relevantes como la conquista de Granada, los reinados de Carlos I, Felipe II, Fernando VII...; la Guerra de la Independencia, la promulgación de la Constitución de 1812, la primera y segunda República, la Guerra Civil y la transición democrática, entre otros, a pesar de que no son los episodios nacionales, sino otros de calado mundial, como la Revolución Rusa, cuyo primer centenario se celebró hace menos de dos meses; la irrupción de internet y el paso a la era digital o la epidemia de la risa en Tanganica -actual Tanzania-, un curioso acontecimiento ocurrido en 1962, los que más les apasionan y despiertan su interés.

Próximo libro

El título que preparan y que esperan presentar pronto versará sobre la «cuestión catalana». «La política está plagada de mensajes que apelan al pasado», señalan, y los discursos nacionalistas no están exentos, añaden, de referencias a la antigüedad. «Lo que nos sorprende es la idolatría que existe hacia las figuras de quienes vivieron antes que nosotros. Se suele decir que antes había menos corrupción, que los políticos tenían mejor oratoria..., y la realidad es que, si nos remontamos, por ejemplo, al siglo XIX, vemos que la corrupción era mayor y que el insulto estaba a la orden del día entre quienes gobernaban. Tendemos a idealizar el pasado y a la sentimentalización de la Historia, y ello hace que corramos el riesgo de volver a convivir con conceptos que creíamos desaparecidos como nacionalismos, xenofobia... El resurgir de movimientos como los de Le Pen en Francia o Donald Trump en Estados Unidos tiene que ver con ello», sostienen los autores murcianos.

El conflicto abierto en Cataluña con el impulso del proceso independentista es otro ejemplo del uso político de la Historia, retratan. Un conflicto para nada «absurdo; lo absurdo es revestirlo de motivos históricos», afirman. Eso, y que «el fútbol movilice más que la sanidad y la educación, que tengamos un 50% de paro juvenil y no se solucione, o que el peso de los sentimientos esté por encima de la razón y no lo admitamos», enumeran.

«Hay figuras como Ibn Arabi de gran importancia en el mundo árabe que muchos murcianos no conocen a pesar de haber nacido aquí»

Una vez abordada la Historia de España y Cataluña -en su próxima segunda publicación-, les gustaría admiten, acercarse al pasado de la Región. «Aquí no hay tantos tópicos porque la gente no conoce la Historia de Murcia y no hay un sentimiento fuerte de identidad murciana ni regionalista. De hecho, hay figuras como Ibn Arabi de gran importancia en el mundo árabe que muchos murcianos no conocen a pesar de haber nacido aquí», lamentan.

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