Luis García Montero: «¿Presos políticos en España? ¡Por favor, no frivolicemos con palabras llenas de dolor!»

El poeta granadino Luis García Montero./Esteban Cobo
El poeta granadino Luis García Montero. / Esteban Cobo

Acaba de publicar 'A puerta cerrada' y participa este sábado en Cartagena en dos actos del II festival poético Deslinde

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Sabe el poeta Luis García Montero (Granada, 1958) que «las palabras son barcos / y se pierden así, de boca en boca, / como de niebla en niebla». Y, mientras, «llevan su mercancía por las conversaciones / sin encontrar un puerto, / la noche que les pese igual que un ancla». García Montero, amigo de poetas y de luchadores incansables, hombre de izquierdas cuya arma no es otra que el respeto a sí mismo y a todo rastro de dignidad humana con la que se tope en el camino, llega mañana a Cartagena, invitado por el II festival poético Deslinde, para protagonizar dos actos: el primero, a las 12.00 horas, y arropado por miembros de La Botica del Libro, en la sede de la asociación de vecinos de la Barriada José María de Lapuerta; el segundo, un recital con sus versos por testigos que tendrá lugar, a las 19.00 horas, en el Museo-Teatro Romano.

Quién
Luis García Montero, poeta.
Dónde
En Cartagena, dentro de los actos del II festival poético Deslinde, que organiza la Concejalía de Cultura, Educación e Igualdad.
Cuándo
Sábado. A las 12.00 horas, encuentro con miembros de La Botica del Libro en la sede de la asociación de vecinos de la Barriada José María de Lapuerta; y a las 19.00 horas, en el Museo-Teatro Romano, ofrecerá un recital acompañado por el poeta Antonio Marín Albalate.

-España, hoy, sin ir más lejos. ¿Le duele?

-Acabo de publicar un libro de poemas, 'A puerta cerrada' (Visor), que es una meditación sobre el tiempo en el que vivo. De pronto, sale de mí un personaje que cruza todos los poemas: un lobo. Un lobo bastante feroz que recoge las ganas de morder, la indignación, la desolación. Es lo que nos toca vivir. Claro que hay motivos para la desolación, para la rabia e incluso motivos que invitan a morder. Pero la poesía conlleva el esfuerzo de mirar esos sentimientos desde la serenidad, desde la meditación de lo que es el tiempo y de lo que es la Historia; y mirarlos huyendo de las prisas, del usar y tirar, y haciendo un ejercicio de memoria. Intento ver todo lo que está ocurriendo hoy en España desde este punto de vista. Me parece que las prisas son malas consejeras y que todo el mundo está diciendo muchas cosas sin pensar lo más mínimo lo que dicen. En cuanto al tema catalán, me parece muy triste que no se hayan encontrado soluciones políticas y que se estén exagerando las situaciones para echar cortinas de humo sobre lo que realmente ocurre. Me parece escandaloso que siga teniendo prestigio una clase política catalana que ha vivido de la corrupción, y me sigue pareciendo escandalosa una clase política española que ha vivido también de la corrupción. Este tipo de acentuaciones de los problemas que no se arreglan políticamente, para lo que realmente sirven es para que nos olvidemos de las corrupciones del PP y de las de Pujol y sus herederos.

«Me duele mucho que, ahora, una gente que se ha saltado a la torera las reglas, y que ha violado una vez más la Constitución española, quiera compararse con las víctimas del franquismo»

-Hay quienes hablan del regreso de comportamientos franquistas, de presos políticos, de exiliados...

-Sí, sí. En medio del disparate general se están diciendo muchas tonterías. No se puede identificar la España de hoy con la España franquista, de ninguna manera. Los defectos que tiene la democracia española son muy parecidos a los defectos que tiene la democracia europea. Me llamó mucho la atención un comunicado del Fútbol Club Barcelona en el que se decía que iba a jugar un partido a puerta cerrada para evitar incidentes y para que la gente supiese cómo sufría Cataluña. ¡El sufrimiento hay que tomárselo muy en serio! Se está frivolizando con palabras como exilio, como víctimas, como refugiados, que no tienen nada que ver con este momento. ¿Presos políticos en España? ¡Por favor, no frivolicemos con palabras que están llenas de dolor! Yo me acerqué a un Partido Comunista heredero de presos políticos a los que les habían partido el cuerpo en las comisarías, y mantuve una amistad muy estrecha con Marcos Ana, que estuvo más de veintitrés años como preso político. Fíjese: a esta gente, después de un golpe de Estado, se les llamó rebeldes porque los golpistas jugaron a decir que ellos eran el orden y que los rebeldes eran los que habían estado al lado de la Constitución republicana y del régimen establecido. Me duele mucho que, ahora, una gente que se ha saltado a la torera las reglas, y que ha violado una vez más la Constitución española, quieran compararse con las víctimas del franquismo. Tengamos las cosas claras: yo creo en el derecho que puede tener una sociedad a hacer un referéndum para pedir su autodeterminación, porque se trata de un derecho democrático que considero respetable. Pero me parece una barbaridad declarar, antidemocráticamente y despreciando a una parte importantísima de la sociedad catalana, unilateralmente la independencia. Y otra cosa: creo que en la Europa del siglo XXI, los procesos de independencia tienen mucho más que ver con las élites económicas, que quieren desprenderse de los pobres, que con una lucha por la igualdad social con la que, desde hace mucho tiempo, está comprometida la izquierda.

'La canción del pirata'

Luis García Montero -«¿Quién habla del amor? Yo tengo frío / y quiero ser diciembre»-, defiende que «uno puede organizar su vida, y mantener las alegrías de vivir, gracias al amor, que me parece fundamental». «Buena parte de mi proyecto social y de mis sueños», explica, «tienen que ver con poder sacar a las plazas públicas los cuidados y sentimientos amorosos que se dan en el ámbito de lo privado y que tanta generosidad generan».

-¿Qué le condujo a ser escritor?

-Me gusta decir que yo me dedico a la literatura porque he sido lector; el deslumbramiento que me produjo un libro entre mis manos me acercó a la escritura. Y antes de eso sucedió algo también muy importante. Mis primeros recuerdos tienen que ver con la voz de mi padre. Oía a mi padre leer en voz alta algunos poemas, por ejemplo 'La canción del pirata', de Espronceda, alguna leyenda de Zorrilla, algún romance del duque de Rivas, 'El tren expreso' de Campoamor... Descubrí la literatura en un mundo donde era posible la comunicación oral; todavía no había televisión en casa, con lo cual las conversaciones en la cocina o en el salón no tenían la interferencia de las voces que llegaban de fuera a través de la pantalla.

Del mismo modo que los mayores cuentan historias o narran cuentos a los niños, mi padre leía en voz alta, y esos son mis primeros recuerdos, que tienen que ver con la vida. Me gusta decir que yo no recuerdo la primera vez que vi el mar, pero que recuerdo muy bien cómo me impresionó la primera vez que mi padre me leyó en alto 'La canción del pirata'.

-¿Por qué es hoy necesaria la poesía?

-Porque es inseparable de la condición humana. El ser humano tiene cosas muy positivas y cosas muy negativas, pero son todas ellas propias de su condición. Y me parece que la poesía, para lo bueno y para lo malo, mira esa profundidad de la condición humana. Cuando hay que hablar de la muerte, o cuando tenemos que entender un amor o un desamor, la verdad es que un lavavajillas o un microondas sirven de poco. El duelo o la felicidad, si queremos verlos de manera profunda, necesitan una meditación sobre los sentimientos humanos que tiene que ver con la poesía. Me gusta reivindicarla porque en un mundo de aceleración, en donde todo se convierte en mercancía de usar y tirar, incluso el tiempo, la poesía pide un poco de lentitud, de tiempo humano, para pensar en nuestros sentimientos. Por otra parte, en una época donde las conciencias se homologan con facilidad, y donde las realidades virtuales casi borran la experiencia de carne y hueso, las emociones humanas, la poesía quiere romper con lo efímero de las realidades virtuales y tocar la piel, tocar la tierra, vivir en la experiencia profunda de cada ser humano.

-¿Qué poeta le deslumbró para siempre?

-Federico García Lorca. Su poesía es para mí como un territorio de lo sagrado. Yo no tengo fe religiosa, pero sí sigo manteniéndome leal a un espacio donde creo que están las cosas y los sentimientos que para mí son verdaderos, esos valores que estoy siempre dispuesto a poner por encima de la duda.

-Elija un animal.

-En mi adolescencia y primera juventud montaba mucho a caballo, un animal que me encanta: noble, dispuesto al trabajo, estilizado, un ejemplo de elegancia y de pureza.

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