Pedro Alberto Cruz: «Santiago Sierra es un mediocre»

Pedro Alberto Cruz./Martínez Bueso
Pedro Alberto Cruz. / Martínez Bueso

Este jueves presenta en Murcia su nuevo libro sobre Marcel Duchamp. Acompañado por Miguel Mesa del Castillo, hablará de las influencias literarias del autor de 'La fuente', el urinario que cambió la historia del arte

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Siempre tengo mis manos en posición de acogida», dice ensimismado Pedro Alberto Cruz (Murcia, 1972), convencido de que «solo hay una forma de vivir: naufragando». Profesor de Historia del Arte en la UMU, teórico y crítico, poeta y articulista de 'La Verdad', el también -inclasificable- expolítico comparte con Soren Kierkegaard la idea de que «arriesgarse es perder momentáneamente el equilibrio. No arriesgarse es perderse a uno mismo». Hoy, a las 19.30 horas en el Aula de Cultura de la Fundación CajaMediterráneo en Murcia, presentará su nueva publicación, 'Duchamp y la literatura. Laforgue, Jarry, Roussel', editada por Micromegas, que dirige Javier Castro, responsable de programación del Centro de Documentación y Estudios Avanzados (Cendeac), dependiente de la Consejería de Cultura y que en su día puso en marcha el propio Cruz. En esta nueva obra, de la que también hablará en la presentación el arquitecto Miguel Mesa del Castillo, el autor plantea un acercamiento a las influencias literarias de Duchamp -en 2016 ya publicó en Bellaterra 'Marcel Duchamp. La sombra y lo femenino'-, que cristaliza en tres nombres esenciales: Jules Laforgue, Alfred Jarry y Raymond Roussel.

Presentación
'Duchamp y la literatura. Laforgue, Jarry, Roussel', de Pedro Alberto Cruz, editado por Micromegas.
Dónde y cuándo
Aula de Cultura de la Fundación CajaMediterráneo en Murcia, a las 19.30 horas.

-¿Qué le pareció el 'show' que montaron Santiago Sierra y la dirección de Ifema en la reciente feria de arte Arco? Se ha hablado mucho de censura a su obra 'Presos políticos en la España contemporánea' y de ataque a la libertad de expresión.

-En primer lugar, Santiago Sierra es un artista mediocre que sabe aprovecharse de la actualidad. Él no tiene ningún tipo de compromiso político, lo tiene con ganar dinero y fama, y los presos políticos, sean cuales fueren, se la traen absolutamente al pairo. En cuanto a su obra para Arco, sabía perfectamente qué nombres elegir para generar el escándalo. Por otro lado, nos encontramos con Ifema [responsable de la organización de Arco], que como toda institución suele actuar torpemente y también de un modo mediocre. Si la obra de Sierra no se hubiera retirado, tras proponérselo a su galerista [Helga de Alvear], al día siguiente nadie hubiese hablado de ella, porque ni artística ni intelectualmente lo merece.

«Muchas veces la gente, ante la incapacidad de argumentar, escoge el atajo del insulto»

Acto político

-¿Cómo estuvo tan torpemente torpe el presidente de Ifema, Clemente González?

-Pecaron de complejo de institución, y al final, interfiriendo, lo que hicieron fue crear una especie de mártir contemporáneo. Yo jamás calificaría lo ocurrido como un acto político. Al final, la obra se vendió muy bien y rápidamente. ¿Estaba todo planeado? Pues yo creo que sí, y que por eso Helga de Halvear, con todo el poder que tiene, decidió rápidamente retirar la obra en cuanto se lo insinuaron. Y de este modo, sucedió lo siguiente: un mediocre Santiago Sierra alimenta a otro mediocre, Ifema, y se cargaron la feria.

«[La de hoy] me parece la huelga más justa que se ha organizado desde que yo tengo uso de razón»

-¿La libertad de expresión en el arte peligra en este país?

-Lo primero, vivimos en un contexto en el que, de una manera general, se tiene la idea de que en España las libertades han ido en decrecimiento. Es verdad que, por ejemplo, en los años 80 te podías expresar más libremente que ahora, porque estamos invadidos por lo políticamente correcto. Pero, claro, si a eso le sumamos que hay una estructura política [el PP en el Gobierno] que está en su fase terminal y que la gente quiere acabar del todo con ella cuanto antes mejor, se aprovecha cualquier oportunidad para utilizarla con este fin. Es cierto que se ha puesto de moda, no solo en España, debatir mucho sobre la censura en el arte a raíz de algunas obras que han generado polémica en exposiciones y ferias, pero lo que es una pena es que Arco dé lugar a caer en una trampa que hace pasar por censura lo que ha sido un cúmulo de torpezas, mediocridad y puro negocio.

-¿Qué límite pone usted a la libertad de expresión?

-Para mí, y dentro del mundo del arte, que no interfieras en una propiedad ajena. Hace poco, el 'performer' ruso Piotr Pavlenski fue detenido en París tras una acción consistente en quemar una de las sedes del Banco de Francia; él pretendía convertir eso en una crítica contra la banca voraz que ha sido la principal generadora de la crisis en Occidente. Bueno, pues ya sabes que si dañas una propiedad ajena estás condenado a pagar por ello. Tú puedes criticarlo absolutamente todo, de una manera absolutamente lúcida, e incluso dejar todo aquello que cuestionas y criticas hecho añicos. Lo que sucede es que en una sociedad tan mediocre como la que vivimos, muchas veces la gente, ante la incapacidad de argumentar, escoge el atajo del insulto. No creo que se deba caer en el insulto, ni en casos de racismo, o de odio en función de la orientación sexual o el género de la persona, o de incitación a la violencia...; todo esto parece bastante lógico.

-¿Hará [hoy] huelga?

-No, pero porque no tengo clases. Si las tuviera, haría huelga. Las mujeres tienen todo mi apoyo porque me parece la huelga más justa que se ha organizado desde que yo tengo uso de razón. [Durante su etapa como consejero de Cultura y Turismo, fueron mayoría los directores generales]

-¿Acudirá a la manifestación [de esta tarde en Murcia]?

-La pena es que me coincide con la presentación de mi libro, que planifiqué hace ya mucho tiempo. Pero les he dicho a mis alumnas que querían acompañarme que lo primero es la huelga y la manifestación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos