José Óscar López: «Tenemos necesidad de devorarnos»

El escritor José Óscar López./
El escritor José Óscar López.

El escritor murciano publica en Balduque su nuevo libro de relatos, 'Fragmentos de un mundo acelerado'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

¡No se lo pierda, minimicrorrelato policíaco a la vista!: «El hombre que inventará el futuro sigue en busca y captura en el pasado». Es bueno, sí. Lo ha escrito José Óscar López (Murcia, 1973) y está incluido en su nuevo libro de relatos, 'Fragmentos de un mundo acelerado' (editorial Balduque). No se pierdan tampoco su 'Historia del beso': «Allí, en la caverna, nacía un sentimiento nuevo para la especie. Ella, queriendo protegerlo a él y solo a él de los peligros que acechaban ahí afuera -demasiados para su mala cabeza y su cortedad-, hablaba y le reconvenía sin parar. Y él, cansado aún del acto físico de ese sentimiento para el que aún no había nombre -amor, se llamaría algo más tarde-, pero cansado mucho más de la estridente voz de ella, halló una forma de callarla: fue así que nació el primer beso. Otra versión cifra ese nacimiento un poco después: la especie ya ha descubierto la cosecha de los campos, las ciudades y la plusvalía. Él come sin parar y ella añora al hombre esbelto. Es a ese hombre esbelto pero también al señor obeso que está en camino, cada vez más cerca, y para impedirle que siga comiendo, a quien estampa en su boca el primer beso». Beso que también habita en estos nuevos escritos del autor murciano, a quien siempre le interesó la astronomía y que, inevitablemente, ha fantaseado «con la caída de algunos de esos prodigiosos cuerpos celestes sobre la Tierra y con un desenlace cataclísmico». Incluso ha imaginado, «muchas veces, que algunos de esos meteoros vienen desde distancias inimaginables para impactar exactamente sobre mi cabeza».

-¿No estamos solos en el cosmos?

-Por desgracia, solemos estar demasiado interesados en nosotros mismos como para mirar más allá de nuestro ombligo. Es seductor, por ejemplo, pensar en toda la vida que debe de esconderse en los millones de millones de estrellas que hay ahí fuera; pero, por otra parte, esa es una fascinación que abochorna, al considerar cómo tratamos la otra vida que a diario, y bien visible, nos rodea.

«Es seductor pensar en toda la vida que debe de esconderse en los millones de millones de estrellas que hay ahí fuera»

«Hay quienes especulan con que podamos vencer la muerte como si fuese una enfermedad. No está mal para unos monos recién bajados de los árboles»

-¿Qué es lo que más le interesa de la astronomía?

-Que nos hace darnos cuenta de lo pequeñitos que somos. Uno luego comprende lo fastidiado que está todo aquí abajo, en nuestro diminuto mundo, y sueña con que la astronomía pueda salvarnos. Aunque lo más probable es que -¡atención, 'spoiler'!-, tal astronomía quiera devorarnos. Resulta agotador, pero desde lo más grande hasta lo más pequeño, todo consiste en la necesidad que tenemos todos de devorarnos los unos a los otros. Bueno, mire, confesaré: es verdad que soy un enamorado de la astronomía. Me resulta fascinante considerar toda esa maquinaria prodigiosa del cosmos.

-¿En qué momento de la 'evolución' humana nos encontramos y qué valoración hace usted?

-El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, y eso, creo, halla reflejo en tal momento por el que me pregunta: estamos a punto de descubrir si existe vida fuera de nuestro planeta y de encontrar tantas claves complejísimas de cómo funciona el universo, y hay quienes especulan con que podamos vencer la muerte como si fuese una enfermedad. No está mal para unos monos recién bajados de los árboles. Pero, por otra parte, destruimos todo lo bueno que habíamos conquistado en el pasado: las mejoras sociales, volvemos a las guerras de religión de hace siglos, nos cargamos el planeta y su clima, el reloj de la guerra nuclear se acerca de nuevo a las doce... Todo lo que rodea a nuestra especie es un poco esquizofrénico.

-¿Qué futuro intuye, teme, anhela, le aterra...?

-En el mejor de los casos, supongo que seguiremos en esta vía esquizofrénica, una de cal y otra de arena. Solo espero que por cada casilla que avancemos no tengamos después que retroceder tres, como parece ser es la tónica. El fascismo, la dictadura de cualquier signo están siempre a la vuelta de la esquina. Solo anhelo que no seamos tan idiotas y que sigamos conquistando lascosas buenas de las que somos capaces.

-¿Por qué estos 'Fragmentos de un mundo acelerado'?

-Por el reto de contar historias en dos o tres páginas, o en una página, o en un par de líneas en algún caso. Con sus personajes, su argumento y todo eso. Circunscribirse a un espacio reducido me ha permitido mimar cada una de las palabras con las que cuento esas historias, cuidar el lenguaje hasta extremos demenciales, a veces, pero no para volver loco al lector sino para todo lo contrario, para dejarle todo preparado, hasta el más mínimo detalle, y darle todo el placer. No solo escribo con ideas, escribo sobre todo con frases: si la idea que quiero contar no aflora con la frase adecuada, la desecho. Por eso estos 'Fragmentos': más de cien historias, miniaturas para seducir al lector con historias que desafíen su imaginación y contadas con una forma que revolucione su sensibilidad.

-¿De qué inquietudes y estado de ánimo personales surgen?

-Empecé a escribir el libro hace como ocho años, y me ha acompañado a lo largo de todo ese tiempo como una especie de diario, de ahí la cita del principio, sacada de los 'Diarios' de Kafka. Solo que se ha tratado de un diario de ficción: lo que me ha ido sucediendo en mi vida diaria, pero también la actualidad, la mirada diaria a lo que sucede en el mundo, todo ello ha ido arrojando en mi libro un buen montón de sombras, sombras de la realidad para confeccionar un teatro de ficción, lleno de desviaciones, exageraciones, perplejidades y paradojas.

-¿Dónde encuentra usted la motivación y la alegría?

-En la gente que quiero, en mi familia, pero también en la bondad de los desconocidos, en la belleza que nos rodea y nos pasa desapercibida muchas veces. En darse cuenta de que estar vivo es una cosa milagrosa, pese a todo. Y en tratar de hacer bien las cosas que me corresponden o que elijo hacer. Entre esas cosas está contar historias, y creo que se nota porque muchos me dicen que mis historias transmiten esa alegría de vivir pese a todo. A pesar de que a veces elijo historias algo chungas, pero es que mire usted cómo está el mundo de malito. La cuestión es que seguimos vivos, y eso hay que celebrarlo mientras podamos.

-¿Y consuelo?

-En mi mujer y mis hijos, en la música, en los libros, en la soledad. Me acabo de acordar de una frase de Joan Didion: «No lloriquees. No te quejes. Trabaja más duro. Pasa más tiempo a solas».

-¿Qué es lo último que ha descubierto sobre sí mismo y sobre los demás?

-Que al final todos seguimos siendo absolutamente desconocidos, entre nosotros y para nosotros mismos, y que eso aún nos salva.

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