El mundo de Al-Qaida y el Estado Islámico

Las Torres Gemelas se desploman tras los atentados del 11-S./
Las Torres Gemelas se desploman tras los atentados del 11-S.

'Los años del terror' recoge los artículos que el periodista Lawrence Wright publicó en 'New Yorker' para analizar el nacimiento y el auge del terrorismo islamista

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Empeñado en ver con sus propios ojos Oriente Medio, el periodista y escritor Lawrence Wright no dudó un aceptar un trabajo en la 'Saudi Gazzete', un diario en inglés de Arabia Saudí. Allí debía ejercer de tutor de los jóvenes periodistas, pero sobre todo, ese periodo le sirvió para conocer el país natal de 15 de los 19 terroristas del 11-S, un reino complejo y surrealista que, como el propio autor indica, vive entre la realidad y la ficción.

La editorial Debate publica en España 'Los años del terror', la obra que recoge los artículos que Wright escribió antes y después de su etapa saudí para la prestigiosa revista 'New Yorker'. Ganador del premio Pulitzer por su anterior libro, 'La torre elevada', sobre el 11-S, Wright indaga en 'Los años del terror' en el nacimiento y en la expansión de Al-Qaida, pero también en su decadencia, tras la muerte de su fundador, Osama bin Laden, y en su sustitución por el Estado Islámico como fuente de terror para Occidente.

"La pobreza no lleva necesariamente a realizar actos de terror. Tampoco la tiranía, ni las guerras, la corrupción, la falta de educación o de oportunidades, el maltrato físico, el odio étnico, la inseguridad alimentaria, la inestabilidad política, la discriminación de género, una sociedad civil débil, una prensa amordazada o la falta de democracia. Ninguno de estos factores por sí solo basta para afirmar que por fin ahí está la razón de que haya jóvenes idealistas que corran a aprovechar la oportunidad de decapitar a sus oponentes o de hacerse volar por los aires en un mercado de fruta. Pero cada uno de ellos es afluente de un poderoso río que inunda Oriente Próximo, un río al que podemos llamar Desesperación", escribe el lúcido Wright.

Uno de los reportajes más interesantes del libro es aquel en que el periodista analiza los atentados del 11 de marzo de 2004, que dejaron 191 muertos y más de 1.600 heridos. Contrariamente a lo que suele ocurrir cuando un asunto nacional es afrontado por un autor foráneo, en este caso el lector español no queda defraudado en absoluto por las averiguaciones de Wright, que aporta información sustancial desde el punto de vista de la inteligencia norteamericana, no demasiado conocida aquí, sobre el salvaje atentado.

El libro está dedicado a James Foley, Steven Sotloff, Peter Kassig y Kayla Mueller, periodistas y cooperantes que fueron asesinados por el Estado Islámico. En el epílogo, Wright vaticina que el horror islamista acabará en algún momento, aunque a él le surgen otras preguntas. "Es difícil predecir si nuestra sociedad será capaz de restaurar la sensación de libertad que antaño fue nuestro patrimonio. El estado de seguridad que se ha desarrollado a partir del 11-S ha transformado nuestra cultura; y sí, es cierto que hemos necesitado esa protección. A menudo se nos recuerda que no debemos 'olvidar nunca' lo que ocurrió aquel fatídico día. Pero si no somos capaces de tener presente cómo éramos antes del 11-S, puede que nunca podamos avanzar de nuevo en aquella direccción. En ese caso, los terroristas habrán ganado", reflexiona el escritor.

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