Mircea Cartarescu, el escritor melancólico

El autor rumano, candidato al Nobel de Literatura, presenta en España su nueva novela, 'Solenoide'

VICTOR NÚÑEZ MUÑOZMADRID

Dicen de él que es «el autor rumano más conocido y reconocido del mundo». Incluso lo califican como «uno de los más importantes teóricos del posmodernismo rumano». Es poeta, narrador, profesor y crítico literario. Su nombre es Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956) y su obra se caracteriza por la nostalgia y la melancolía. Impedimenta, su editorial en español, acaba de publicar 'Solenoide' y la anuncia como «su obra más madura hasta la fecha, que incide en sus temas clave: Bucarest, la infancia, los sueños, las ruinas, los laberintos y el compromiso con la escritura».

La presentó ayer en la librería 'Rafael Alberti' de Madrid. Ahí, Cartarescu -el pelo largo, la timidez rampante- habló ante un reducido grupo de personas y dejó claro que él es «alguien que escribe para entender su situación, como decía Kafka. Kafka es alguien a quien admiro mucho porque nunca se describió como escritor ni formó parte del mundo literario».

Diez de las 800 páginas de 'Solenoide' (una bobina que se emplea en diversos aparatos eléctricos y crea un campo magnético) consisten en la repetición de la palabra socorro entre signos de admiración. «En torno a esas diez páginas están armadas todas las demás», dijo ayer provocando asombro en el público. Explicó que no habría podido escribir un libro como este antes de cumplir 60 años porque no tenía experiencia suficiente para abordar la complejidad de una historia que llega a sacudir el alma del lector.

Pero hay un libro en el que este profesor casado con una poeta se autorretrata sin tapujos. Se llama 'El ojo castaño de nuestro amor' y está compuesto por una selección de textos autobiográficos donde se alternan memorias, cuentos y reflexiones que subyugan por su sensibilidad y elegancia, fruto de la cuidada elección de las palabras que suelen hacer los poetas. Cartarescu habla aquí de la pérdida del amor, de la pobreza de su hogar y hasta del aroma del café, pero también de su relación ambivalente con Bucarest, de la soledad y de la muerte. Cuenta la tragedia de una isla rumana engullida por las aguas de una represa, el exilio del poeta Ovidio en esas tierras, traza un panorama de las letras rumanas y se queja de la falta de valor de la poesía en este mundo inmanente y aleatorio, y de la falta de cultura de las nuevas generaciones de lectores. Su testimonio más conmovedor es el que evoca la muerte de su hermano gemelo, a los cinco años, víctima de una neumonía, un drama familiar que lo marcó para siempre y que presta su poético título a esta selección. Bajo estas postales asoma también la historia reciente de un país que se sacudió con esfuerzo el yugo del comunismo solo para ser escaldado por una versión salvaje del capitalismo y no oculta su desencanto con la posterior revolución y con Occidente.

Cartarescu contó en la librería 'Rafael Alberti' en qué basa su trabajo: «En mi diario escribo lo que me sucede, veo, sueño y pienso desde que tenía 16 años. Todos mis libros parten de alguna de sus páginas».

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