«Si me invitan, iría hasta Macondo»

El escritor y periodista Patricio Peñalver, con su nueva novela./Vicente Vicéns / AGM
El escritor y periodista Patricio Peñalver, con su nueva novela. / Vicente Vicéns / AGM

Patricio Peñalver. Escritor y periodista. Esta tarde presenta su nueva novela, 'La muerte del Minotauro', en la que une su propia ficción con la de García Márquez y Juan Rulfo

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

El paso del tiempo le ha sorprendido leyendo un texto que no creía suyo a pesar de tener la certeza de haberlo escrito años atrás. Volvió a él después de haberlo mantenido a ciegas en un cajón durante una década, y fue entonces cuando recorrió de nuevo sus pasos para hacer un viaje de vuelta. «Comencé a recordar aquellas tardes en mi habitación en las que me sentaba a escribir, primero a mano y después a ordenador; fueron tardes placenteras de las que disfruté mucho. Volver a la lectura me ha llevado a páginas frente a las que te tenido una sensación extraña y de sorpresa. De pronto, te parece como que están demasiado bien escritas y no crees que las pudieras haber redactado tú, aunque sepas que así fue». Patricio Peñalver (Espinardo, Murcia, 1953) presenta esta tarde (19.30 horas) en la librería Expo-Libro de Diego Marín, en Murcia, su última novela, 'La muerte del Minotauro' (Espuelas de Plata, Renacimiento).

Ambientada en el mundo taurino, la escribió impulsado por un premio literario sobre tauromaquia en el que, dice, «quedó bastante bien» pese a no obtener premio. La retomó hace apenas unos meses, un poco por azar, reconoce, y ante el interés que la editorial Renacimiento había mostrado por su texto. «Un amigo poeta me recomendó que la enviara a este sello. Mi sorpresa fue que en apenas una semana me llamaron para decirme que les gustaba y que la iban a publicar. Me tuve que meter de nuevo en los personajes, los tenía un poco olvidados, y fue entonces cuando tuve esa sensación de tener entre mis manos a una especie de hijo tuyo que hace diez años se fue al extranjero y ahora acaba de volver».

Qué
Presentación de 'La muerte del Minotauro', de Patricio Peñalver. Dónde y cuándo: Hoy, a las 19.30 horas, en la librería Expo-Libro, en Murcia.

'La muerte del Minotauro', se lee en la sipnosis del libro, narra los días de «un torero español durante su campaña americana, de hotel en hotel, de país en país y de plaza en plaza». Él «mata las horas con la lectura de 'Cien años de soledad' [de García Márquez], mientras su chófer intenta escribir una novela y el mozo de espadas, siempre en busca de bares de ambiente, ignora que será secuestrado». En la trama también intervienen una cantaora, Lucía Vargas, con quien el torero había mantenido una relación amorosa; una «cálida» admiradora francesa y un compañero de ruedos, José Delgado, con quien el protagonista comparte una profunda enemistad. La acción se sitúa en Bogotá, en Colombia, pero también en Macondo, el lugar imaginado por García Márquez para dejar volar a los personajes de sus obras. «Me interesaba la literatura dentro de la literatura», reconoce Peñalver, escritor, periodista y crítico de flamenco de 'La Verdad'. «Le doy realidad a Macondo al tiempo que el torero principal lee 'Cien años de soledad', pero también hay guiños a Marcel Proust, a Hemingway; al lenguaje radiofónico y a la poesía de [Federico García] Lorca, y también a la obra de Juan Rulfo [en concreto a 'Pedro Páramo']». «El autor que a lo largo de los años me ha dejado más huella ha sido Julio Cortázar, pero, obviamente, Juan Rulfo, para mí es... En los años 70, leer 'El llano en llamas' me desbordó, y ya, 'Pedro Páramo', es el sumun: una novela corta en la que está todo. De hecho, cuando a García Márquez un amigo le dio a leer a Rulfo, también pensó que ahí estaba todo», afirma el periodista murciano.

«No sé por qué, en un momento determinado, a mis veintitantos, vi que mi vida era la literatura» Ahora ocupa su tiempo en dar forma a una autobiografía, y tiene otro título ya redactado

Del mundo taurino, prosigue Peñalver, en relación a su escritura, «lo que me atrae es la estética, la mirada que puede tener Miguel Hernández, Lorca o Picasso sobre la tauromaquia; la dimensión sociológica y antropológica del mundo del toreo, más allá del dolor, el amor y la muerte, que también están presentes en la novela».

Hace tiempo que se dio cuenta, dice, de que su vida apenas podía desligarse de la literatura, de sus lecturas y de la propia escritura. De ella, cuenta, «me quedé colgado siendo joven», en «sentido quijotesco», advierte, y por ello «he dejado pasar muchas oportunidades laborales». «A veces me pregunto qué he hecho para merecer esto. No sé por qué, en un momento determinado, a mis veintitantos, vi que mi vida era la literatura y si miro hacia atrás veo que esta ha transcurrido siempre en torno a la lectura, al periodismo, y a la creación de novelas. Tengo una entrega viva por la literatura», confiesa.

'La muerte del Minotauro' es su cuarto libro. Antes ha publicado 'Una novela sin nombre', 'El murmullo de las estaciones' y 'Tiempo de transición', esta última editada por Huerga&Fierro fue la primera obra que escribió, porque, señala Peñalver, «una cosa es el momento de creación de una novela y otra el de publicación». Ahora ocupa su tiempo en dar forma a una autobiografía con la que intenta dar respuesta al porqué de su apego a las letras con una «revisitación a mis memorias», afirma, que todavía está en proceso de construcción. Tiene, además, otro título redactado. Lo acabó, señala, en diciembre del pasado año y en él sitúa a sus personajes en el periodo previo a la Guerra Civil española, protagonizado, en el terreno político, por la segunda República.

«Siempre se dice que en cada novela -reconoce Peñalver- hay algo de autobiográfico. Yo he creado tantos personajes que no sabría decir cuáles tienen esos rasgos propios de mí mismo, porque en todos mis libros hay unos cuantos. En 'La muerte del Minotauro' -vuelve Peñalver al libro que hoy le llevará a reencontrarse con sus lectores en Murcia- de los dos toreros que se describen, quizá yo me podría parecer más al protagonista, al que mata su tiempo leyendo 'Cien años de soledad'; viene de un barrio obrero y de familia humilde. Con él me siento más identificado».

No ha viajado a Colombia, reconoce, «aunque me documenté mucho y durante mucho tiempo para hacer esta novela», pero no descarta volar a estas tierras siempre que se le presente delante una buena oportunidad. «Si me invitan -ríe-, iría hasta Macondo».

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