Carmen Castro: «Defender condiciones dignas para la mitad de la población no es ir contra la otra parte»

La economista y especialista en Políticas Europeas de Género Carmen Castro./
La economista y especialista en Políticas Europeas de Género Carmen Castro.

La economista y activista social participa el jueves en Murcia en el ciclo de ensayo contemporáneo de la UMU con su libro 'Políticas para la igualdad'

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Carmen Castro (Valencia, 1967) lleva años alzando la voz en defensa de la «igualdad real entre hombres y mujeres» a través de 'Sin género de dudas', blog en el que vuelca sus investigaciones, trabajos y proyectos sobre cuestiones de género. Está convencida de que, para que la sociedad avance, esa igualdad debe ser «efectiva» y de que no solo gran parte de ella ha dicho «basta», sino de que, además, el sistema es «insostenible». El jueves -19.00 horas- participa en el ciclo de ensayo contemporáneo de la Universidad de Murcia (UMU) 'De/Construyendo', coordinado por Cristina Guirao, donde presentará su trabajo 'Políticas para la igualdad'. Castro es doctora en Economía y especialista en Políticas Europeas de Género. En los últimos años ha centrado parte de sus esfuerzos en la puesta en marcha de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA), que pretende una reforma legal del sistema de permisos de paternidad y maternidad.

Qué
Conferencia y presentación del libro 'Políticas para la igualdad', de Carmen Castro. Ciclo 'De/Construyendo' de la UMU.
Dónde y cuándo
El jueves, a las 19.00 horas, en la librería Letras y Tragos de Murcia. Entrada libre.

-¿Qué expone, concretamente, en 'Políticas para la igualdad'?

-El libro es una recopilación y un análisis valorativo sobre cuál es el papel de las políticas públicas para el avance efectivo de la igualdad de género, teniendo en cuenta la capacidad o potencialidad que estas tienen para transformar la realidad social. Analizo hasta qué punto esa potencialidad está o ha estado implícita en las políticas públicas que se han desarrollado en la Unión Europea.

«Ni en España ni en Europa se han desarrollado de forma seria políticas para combatir la desigualdad»

-¿A qué conclusiones llega?

-Uno de los resultados que planteo es que, aun con la apariencia de políticas de igualdad, ni en el Estado español ni en Europa, se han desarrollado de una manera seria y sistemática políticas específicamente dirigidas a combatir las causas estructurales de la desigualdad.

-¿Por qué?

-Hay una mezcla de factores. Por una parte, hay una ceguera de género que está implícita en las políticas tanto a nivel europeo como de estado. Esa ceguera, por ser benévola, impide que se vea, se identifique o se tenga en cuenta que la cuestión de género nos coloca en posiciones sociales de desigualdad. Ese es un factor, el más benévolo, pero luego hay otro tipo de puntos que tienen que ver con las bases de las políticas neoliberales que desde la década de los 90 se están desarrollando, y con qué trampas se están lanzando desde el sistema; por ejemplo, en la cuestión de la libre elección cuando lo que te dan a elegir es lo que el 'status quo' quiere que elijas. Otro ejemplo es el enfoque que se da a aquellas políticas que están dirigidas al bienestar social, a las mujeres o a la igualdad en general, porque se basan en una premisa de partida que es el binomio mujer-madre y lo priorizan. Gran parte de las políticas públicas tienen ese sesgo.

-Habla de causas estructurales de desigualdad, ¿cuáles son?

-La organización de los cuidados, los tiempos y los trabajos de los mismos están repartidos, qué duda cabe, pero no existe un criterio explícito de reparto. Es como si se diese a entender que existe una mano invisible y que ya alguien lo hará. Pero no hay manos invisibles. Y lo que ocurre cuando esta cuestión no se aborda de forma explícita y no se prevén recursos ni servicios públicos, es que la tarea es asumida en su mayoría por las mujeres como parte de nuestro rol de género.

-¿Dónde habría que incidir con más fuerza o qué cambio es prioritario para avanzar en igualdad?

-A largo plazo, la educación en igualdad y corresponsabilidad es un elemento fundamental, pero a corto plazo necesitamos reorientar las políticas y el presupuesto públicos hacia un impacto de género transformativo. Y luego, a medio plazo, necesitamos instrumentos efectivos que tengan que ver con replantearnos establecer un criterio más equitativo en la redistribución de los tiempos de los trabajos remunerados y no remunerados. Tenemos que ampliar el concepto de justicia, y necesitamos hablar de una justicia redistributiva más amplia que aborde tres dimensiones: la social, la de género y la ecológica, por esta cuestión del cuidado de la vida en todos sus ciclos y ecosistemas.

-¿Hay un antes y un después desde el pasado 8 de marzo?

-Sí. La duda ahora es cómo vamos materializar ese movimiento de indignación y hartazgo en propuestas concretas que nos lleven a una transformación de la realidad social en clave de equidad de género: en qué tiempos, con qué instrumentos y de qué manera. Obviamente hay un antes y un después, porque se han asumido gran parte de las reivindicaciones feministas y se ha compartido esta sensación de hartazgo. Y aunque en tu vida individual no seas consciente de la discriminación, está ahí. El 8 de marzo marca un giro a otra tendencia y esa otra tendencia tiene que ver con un cambio de paradigma. Este despertar colectivo ha puesto sobre la mesa la insostenibilidad del sistema. El sistema actual no es bueno para la vida ni para las sociedades que aspiran a vivir en marcos de convivencia igualitaria.

Horizonte complejo

-¿Por qué ese 'basta' se ha producido ahora y no antes?

-Han ido ocurriendo muchas cosas y todo ha sido parte de un proceso. Pensando en España, creo que la movilización empieza a partir del 'Tren de la libertad' (movimiento gestado en 2014 en contra de la reforma de la ley del aborto); ya había comenzado antes, en el 15-M, pero hubo una especie de dilución de la movilización social, y es a partir del 'Tren de la libertad' cuando algo se empieza a mover. Luego, en el terreno global ha habido otros procesos que también han influido, como la llegada de Trump al poder, con esa regresión de derechos y libertades; las políticas de ajustes en servicios sociales llevadas a cabo durante la crisis, que se han cebado con la vida de las mujeres; y también los últimos movimiento de denuncia de agresiones sexuales como el #MeToo. Todo eso forma parte del proceso para entender esta explosión de hartazgo, que por fin ha cristalizado y ha salido a la calle.

-Hay quienes piensan que la reivindicación de la mujer es un ataque al hombre, ¿qué piensa?

-Eso es pensar desde una posición simplista y binaria dentro de la lógica de este sistema patriarcal. Es la estrategia militar de toda la vida: la mejor defensa es un ataque. La defensa de unas condiciones de vida dignas para más de la mitad de la población no es ir contra la otra parte de la población, es ir contra los criterios de reparto y organización del sistema, que es distinto.

-¿Cómo ve el futuro?

-Complejo y a la vez alentador. Quiero creer que vamos a conseguir articular sinergias colectivas para superar esas dificultades que ofrece el 'status quo' patriarcal. Este despertar es un germen muy importante para avanzar como sociedad.

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