Blas de Lezo, una leyenda sin necesidad de mitos

Viñeta del cómic sobre Blas de Lezo dibujada por Guillermo Mogorrón.

Un proyecto trata de mostrar sin añadidos una figura clave de la historia de España en cómic

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Ni 'Mediohombre' ni complots británicos para hacer desaparecer la figura de Blas de Lezo. Todas los mitos que se han creado en torno a la figura del marino español han querido ser desterrados por el proyecto de un cómic sobre su vida capitaneado por el periodista cultural Ángel Miranda, el dibujante Guillermo Mogorrón y el historiador Ramón Vega. Al fin y al cabo, no son necesarios añadidos para considerar leyenda al español que defendió de manera triunfal Cartagena de Indias con seis navíos y 3.000 hombres a su mando frente a una flota de 186 barcos ingleses con 30.000 soldados dirigidos por Edward Vernon.

«Nuestra intención es que se supiera la historia, no solo los mitos y las frases que se sueltan de él, sino que se le debía conocer de verdad y por eso estamos participando con el cómic para que se pueda ver realmente lo que pasó y evitar que se sigan acrecentando leyendas y que se siga enturbiando la historia», defiende el investigador y comisario de exposiciones para el Museo Naval de Madrid Ramón Vega. Para empezar, se despeja el mito de que el guipuzcoano era apodado el 'Mediohombre' por ser tuerto, faltarle parte de una pierna y la movilidad de un brazo. «Sus coetáneos no lle llamaban así», apunta el periodista cultural Ángel Miranda, el encargado del guion de la novela gráfica. «No hemos encontrado por ninguna parte documentación que refiera a Blas de Lezo como 'Mediohombre'. Ni los españoles ni los ingleses le llamaron así o cosas como 'el almirante patatapalo'. Lo que hemos encontrado son dos documentaciones que se refieren a él como 'Don Blass' con dos eses, que significa Don Blasón, haciendo un poco de jocosidad con la nobleza española. Y el otro que le ponían y está verificado que así le llamaba Vernon era 'Don Bully', es decir, Don Matón porque decía que andaba buscando siempre la gresca y era muy combativo», aclara Vega.

Un joven Blas de Lezo observa desde su ventana.
Un joven Blas de Lezo observa desde su ventana. / Guillermo Morrón

De todas las hazañas de Blas de Lezo (Pasajes, 3 de febrero de 1689 -Cartagena de Indias, 7 de septiembre de 1741) la más reconocida fue su defensa en el Sitio de Cartagena de Indias que recrea con maestría Guillermo Morrón, lápiz de las colecciones Marvel durante varios años. Desde el 13 de marzo hasta el 20 de mayo de 1741 soportó los envites de las tropas británicas lideradas por Edward Vernon, un oficial naval tan confiado en su victoria que había mandado acuñar medallas, porcelanas y teteras antes de efectuar su ataque. Según contaban los mitos, los británicos trataron de ocultar aquella vergüenza de caer derrotados ante una pequeña tropa de españoles. Pero no fue así. «Es uno de los misterios que queremos solucionar. Inglaterra no trató de borrar la historia de Cartagena de Indias sino que era un problema político muy, muy grave. Había dos bandos: unos que querían que se aireara mucho y otros no querían. Hubo un debate entre las dos partes en Inglaterra y una parte estuvo muy a favor de airear las meteduras de pata del propio imperio», señala Vega. «Sabemos que la historia anglosajona se impuso a la nuestra hace varios años y, por otra parte, nosotros tampoco hemos hecho mucho por recuperarla y por dar a conocer nuestra propia historia, así que es culpa de ambos bandos», completa Miranda.

En la Guerra de Sucesión, una bala de cañón impactó en la pierna de Blas de Lezo, a quien se le amputó sin anestesia.
En la Guerra de Sucesión, una bala de cañón impactó en la pierna de Blas de Lezo, a quien se le amputó sin anestesia. / Guillermo Morón

Superadas las invenciones impulsadas por ambos bandos, la historia navega entre sus peripecias iniciales, su negativa a vivir de las rentas en la Corte tras su primer accidente cuando tenía 16 años y sus ingeniosas soluciones para defender Cartagena de Indias en su último servicio a la Corona antes de fallecer. Aquel 1741 en Nueva Granada -hoy Colombia-, el brillante marino basó su triunfo en sus decisiones en tierra firme. «Hubo dos factores: una gran estrategia por parte del bando español y que hubo mucha prepotencia por parte del bando inglés. Si hubiera fallado una de las dos cosas seguramente el resultado hubiera sido otro», resume Miranda con la documentación histórica como base.

Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.
Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.

«Blas de Lezo es el primero que dice que se refuerce la parte de tierra y que se prepare la artillería porque ya había parado a Vernon en dos ocasiones anteriores haciendo la misma táctica: sacando los cañones de sus barcos y disparando desde tierra con sus hombres, puesto que así tenían más precisión los tiros. Lo único, es que esta vez venían demasiados barcos ingleses y no los pudo detener como otras veces anteriores. Ese fue el acierto fundamental», explica Vega. A su ocurrencia en tierra se unió una lección de humildad para su adversario. «El segundo acierto, aparte de mantener el cuello de botella en las batallas, fue tratar de atrasar los combates finales todo lo posible. Lezo supo jugar bien la soberbia de Vernon, que quería que fuera una batalla y una victoria absoluta con los barcos y eso implicaba que no le diera importancia al combate por tierra. El inglés quería, además, ganar la batalla usando pocos barcos para que después en las medallas dijera que lo había conseguido solo con seis o siete, con barcos como antes con Portobelllo», recuerda el historiador.

Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.
Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.

Defendida la plaza de Cartagena de Indias, el tiempo transcurrió a favor de los españoles. Blas de Lezo reclutó a nativos de la zona, liberó a esclavos a cambio de su lealtad y acogió a los opositores de los ingleses. Las condiciones tropicales de la zona propiciaron la expansión de enfermedades en los barcos británicos y las correspondientes deserciones para sobrevivir lejos de los mosquitos y el escorbuto de los navíos y las costas. Italianos, ingleses, suizos, franceses y numerosos escoceses se unieron a los 3.000 españoles iniciales. «Vernon actuó un poco tarde pero llegó a crear barcos hospitales, los cuales eran un auténtico infierno con muchas enfermedades acumuladas. De eso tenemos informes de muchos oficiales ingleses, de esos que estaban en contra de Vernon y querían que se hablara de la historia de Cartagena de Indias», apunta el experto Vega sobre la investigación.

Micromecenazgo y argumentos

Los tres interesados han avanzado en una novela gráfica que se financia a través de un micromecenazgo que todavía está abierto y ya suma más de 38.000 euros a dos semanas de cerrarse el plazo para las ayudas económicas. «Uno de los retos fundamentales es el tratar con justicia y sacar partido a las relaciones que había entre todos los protagonistas. Tanto en el bando inglés como en el español habían muchos roces y muchas confrontaciones: Blas de Lezo con Sebastián de Eslava y de Vermont con Wentworth. Eso es material muy bueno para hacer el conflicto narrativo y al mismo tiempo es muy complicado para ser fiel y no faltar a los personajes, ser rigurosos», revela Miranda.

¿Fue tan sorprendente la victoria de los españoles? «Definitivamente, sí. Cada vez que se estudia más se observan más dificultades en que se consiguiera una defensa. Se tuvieron que dar muchísimos casos muy complicados y gente muy preparada dentro del bando español para que sucediera lo que sucedió. No solo Lezo, sino también todos los que estaban al servicio del a Corona presentes en Cartagena de Indias. Estaban lo mejor de cada casa», reivindica el investigador Vega.

Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.
Detalle de una batalla naval dibujada por Guillermo Morrón.

Blas de Lezo murió con 52 años, sólo unos meses después de su triunfal defensa, y desde entonces se ha recordado su figura especialmente gracias a Cartagena de Indias. Pero el marinero es una figura clave de la historia de España por numerosas razones. «Me sorprende cómo los azares de la historia podrían haber llegado a cambiar el rumbo de las naciones y, en este caso, de Latinoamérica. Es una batalla en la que el bando español contaba con muy pocos recursos, que si la hubiera perdido a lo mejor se hablaba inglés en Sudamérica», indica Miranda. «La carrera naval de Blas de Lezo es impresionante completamente, habría que valorarlo en conjunto. Como marino hace poco en Cartagena de Indias, hace más uso de ingenio que de la Armada en ese punto. Sucede lo mismo que con muchos otros grandes personajes de la historia de España, que al final terminan por ser reconocidos por uno o dos acontecimientos para resumir, pero cada uno de ellos da para una enciclopedia completa», insiste Vega. Por eso, el cómic sobre Blas de Lezo asoma como una herramienta fundamental para revelar una historia épica y legendaria sin necesidad de mitos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos