La Biblioteca Nacional recopila las cartas del joven Unamuno

Retrato de Miguel de Unamuno. /
Retrato de Miguel de Unamuno.

El primer epistolario, con 300 misivas, muestra el perfil político del filósofo, sus inquietudes religiosas y sus aficiones, entre las que se incluye el deporte

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Maestro en todos los campos, de la filosofía al teatro, Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-Salamanca, 1936) también destacó en el género epistolar, en el que se ejercitó con profusión. La Biblioteca Nacional recoge 303 cartas del intelectual vasco, 60 de ella inéditas, en el volumen 'Miguel de Unamuno. Epistolario I (1881-1899), un acercamiento a la personalidad del pensador que permite descubrir sus aficiones y su pensamiento cultural y político.

El contenido de las cartas, recopiladas por orden cronológico, acerca al lector a la juventud y a la primera adultez de Unamuno. Y desde esa época de su existencia ya se percibe el poso del intelectual que posteriormente llegará a ser, siempre vinculado a la historia de España. Ávido de conocimiento, hablante de cinco idiomas desde su juventud, escribe Unamuno sobre la última guerra carlista, el anarquismo y el proceso de Montjuic, la guerra de Cuba y el Desastre del 98, que marcarían para siempre su existencia y su obra. No duda tampoco en marcar perfil político y criticar al alcalde de Bilbao y al obispo de Salamanca e incluso se atrevió a dirigirse al entonces presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, para reclamar la liberación del anarquista Pere Coromines.

Las cartas demuestran, además, el interés del filósofo por áreas tan dispersas como la filología, el periodismo, la política, la creación literaria, la traducción y las culturas europeas e hisponoamericanas, y también por aficiones menos elevadas, como el deporte, y en especial, al trampolín, como se aprecia en la correspondencia que intercambia con su profesor de gimnasia. Unamuno, que acababa de ver morir a su padre por una tuberculosis pulmonar, y que él mismo sufría problemas de pecho, se obsesionó por su propia salud y decidió que el deporte era la mejor manera de mejorar su propio estado.

Pero también se detecta un Unamuno perseguido por los demonios que lo acompañarán toda su vida: la angustia por el porvenir de su familia y la crisis espiritual de un hombre que convivió con sus dudas religiosas hasta el fin de sus días y que aprovecha las epístolas para confesar su verdadera visión sobre Dios.

El epistolario ha sido publicado por Ediciones Universidad de Salamanca y los hispanistas Colette Rabaté (profesora honoraria de la Universidad de Tours) y Jean Claude Rabaté (catedrático de la Sorbona) se han encargado de la introducción, la edición y las notas. En el volumen aparecen misivas privadas y públicas, borradores, postales y cartas ficticias y administrativas.

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