El Juli deja su sello en Abarán

El Juli, con el capote, durante una de sus faenas de ayer en Abarán. / Guillermo Carrión / AGM

El madrileño sale a hombros en un festejo que tuvo mal final por las protestas del público debido a un toro inservible. Miguel Ángel Perera paseó una oreja de su segundo y Cayetano se marchó de vacío

FRANCISCO OJADOSABARÁN

Volvía El Juli a torear en Abarán después de una década. Pero no llegó a poner el cartel de 'no hay localidades', aunque la plaza registró una buena entrada, como es tradicional en este coso por el día de sus Santos Médicos. Abrió plaza Julián con un toro que no sirvió, por parado. Apretó para los adentros el de Las Ramblas en el saludo de capa de El Juli, que intentó un quite por chicuelinas, deslucido por el flamear de la capa por el viento. No brindó el madrileño, que se encontró en su faena de muleta con un toro muy amuermado tras el puyazo. Citó de cerca el matador para, con buen oficio, a base de medios muletazos, aprovechar las anadinas embestidas de un burel que al menos no molestó al torero. Ya cuando quiso Julián torear al natural, el toro había quedado muy parado, alargando faena El Juli en las cercanías, aprovechando las últimas embestidas hacia los adentros. La estocada al volapié resultó entera, muy trasera pero de rápidos efectos. Paseó un generoso trofeo, el primero de la tarde.

Con más ánimos saludó de capa El Juli al cuarto, toro al que dejó crudo en el caballo. Esta vez sí, brindó el madrileño desde los medios a un público que acogió con pasión su faena, en la que demostró su condición de gran figura. Y es que Julián con un toro nobilísimo, muy bueno para el torero pese a tener un punto de mansito que lo llevó hasta el refugio de las tablas al final del largo trasteo, ligó tandas en las que dejó con maestría la muleta puesta en la cara del animal para dar continuidad a una dulce embestida. Ya con la faena hecha y el toro en la querencia dio fiesta con la muleta desarmada y como la estocada, desprendida, fue fulminante, le fueron concedidas las dos orejas, que a la postre le erigirían en triunfador del festejo.

Corrida de toros con motivo de las fiestas patronales en honor a los Patrones San Cosme y San Damián
Casi lleno. Tarde de viento que molestó a los toreros.
Ganadería
Seis toros de Las Ramblas, correctos de presencia y de juego desigual. Noble el cuarto, bravo el tercero, se dejó el quinto y sin clase el resto. Inservible el protestado sexto.
Julián López 'El Juli'
De azul y oro, una oreja y dos orejas.
Miguel Ángel Perera
De verde botella y oro, ovación y oreja.
Cayetano
De rosa y azabache, silencio en ambos.

Inédito de capa quedó Perera con su primero, un toro que acudió al caballo de picar en un relance. No estuvo a gusto en ninguna fase de la lidia el extremeño, que pasó al último tercio sin brindar. Fue este castaño de Las Ramblas un toro sin clase, sin recorrido y por ello de nula transmisión. Además, por el pitón izquierdo salió de la suerte con la cara por las nubes, resultando muy incómodo para el torero, que, cuando quiso apretar las clavijas al de Las Ramblas, vio cómo este respondió con genio. Abrevió el extremeño, que pinchó antes de enterrar todo el estoque en un volapié recetado con dignidad. Fue aplaudido.

Otra cosa fue ante al quinto, con el que Miguel Ángel se estiró a la verónica y brindó al respetable. Fue el chorreado toro noble, que le sirvió al torero pese acabar rajado. A falta de virtudes como la prontitud y la repetición, se movió, y Perera lo entendió, afianzando las plantas para tirar bien del animal en tandas con la diestra en las que alargó las embestidas todo lo que pudo. Los molinetes engarzados dieron alegría a su faena antes de que el astado buscara la querencia y Perera acabara de media estocada y descabello. Su trabajada labor se premió con un trofeo.

Bronca en los tendidos

Fue el tercero el toro más serio de la primera parte del festejo. El castaño listón enseñó las puntas y Cayetano pronto desistió de torear con la capa para dejar que el piquero le pegara un puyazo brutal al astado. En banderillas destacó Iván García con dos pares bien facturados. No brindó Cayetano, como tampoco lo hizo con el que cerró plaza. El toro sacó fondo y, tras un desarme, Cayetano, animado por la mayoría del público se vio en la tesitura de intentar lucirse. Lo hizo en algún derechazo, dentro de series sin ligar, en las que destacó un buen pase de pecho, y con la zurda, también en pases aislados. Le hubieran pedido oreja, pues el personal estuvo con él, pero pinchó dos veces antes de dejar una estocada entera en buen sitio.

Estiloso resultó el saludo de capa de Cayetano al sexto, un bonito castaño que metió bien la cara en las elegantes verónicas del hijo de Paquirri. Sin embargo, todo se torció cuando en el inicio de faena el toro se echó en el ruedo. Las elevadas protestas del respetable, con el toro por los suelos, hicieron que varios impresentables arrojaran botes y otros objetos al ruedo. La Guardia Civil detuvo a uno de ellos y con una bronca monumental en los tendidos entró a matar Cayetano, que para afear más el final del festejo, pinchó. Se marchó de la plaza con división de opiniones mientras El Juli fue izado a hombros por los capitalistas, que lo sacaron por la puerta grande.

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