Don Juan, en el camposanto

Don Juan y doña Inés, entre las tumbas del cementerio de San Javier./Pepe H.
Don Juan y doña Inés, entre las tumbas del cementerio de San Javier. / Pepe H.

Más de mil personas asisten a la procesión musical y a la representación del Tenorio en San Javier

ALEXIA SALASSAN JAVIER

Los coros envolvieron anteanoche a las más de mil personas que acudieron a la procesión musical en el cementerio de San Javier, como preludio a la representación del Tenorio. «Nada te turbe,/ nada te espante,/ todo se pasa...», sonó como una sola voz el poema de Santa Teresa en la coral Stella Maris Bjork de San Javier a unos pasos de la muerte.

Cubierta con velos negros, esperaba sobre una lápida, recostada somnolienta sobre su guadaña la directora de teatro Leonor Benítez, que cada año encarna a la parca en el camposanto durante el recorrido musical teatralizado que antecede a la representación de la obra de Zorrilla, cuyo escenario se situó extramuros.

Al inicio del sendero de velas, por el que guiaba un ejército de ánimas, el Orfeón Fernández Caballero estrenó el 'Pie Jesu', de Gabriel Fauré, en las voces de dos niñas. «Danos a todos el descanso eterno», entonaron con el acompañamiento del piano.

El Orfeón Fernández Caballero estrenó el 'Pie Jesu', de Gabriel Fauré

El itinerario salpicado de altares con figuras marianas, velas y flores, llevaba al bosque de cruces de mármol en el que don Juan cogía las manos de doña Inés entre humo y luces azuladas.

La coral Patnia de San Pedro del Pinatar eligió también en repertorio de música sacra de los siglos XVII al XX para su estreno en el cementerio. 'Tristis est anima mea', de Michael Haydn, atrapó a los visitantes en la recta final del recorrido por la coral Patnia de San Pedro del Pinatar, que cumple su décimo aniversario.

«Ten piedad de nosotros», pedían las 20 voces de la coral Ars Antiqua de Torre Pacheco al interpretar el 'Agnus dei' para invitar al recogimiento en la penumbra de la noche entre los panteones. Los visitantes aún recordaban 'In monte oliveti', de Anton Brukner, cuando se encontraron la envolvente melodía de la romanza de Mendelssohn en las manos de la pianista Silvia de Teresa, acompañada por el tropetista Antonio Moreno, ambos del Conservatorio Profesional de Música de San Javier. A sus espaldas, como un decorado, se perdía una de las calles mudas de la necrópolis con las velas colocadas por el grupo de Teatro San Javier.

De las cuerdas del guitarrista José Atienza salían las melodías de Leo Brower y Máximo Diego Pujol con su 'Preludio Tristón'.

Ya al pie de la cancela que dejaría el silencio total al cerrarse, un dúo de chelos interpretaba obras de Sebastian Lee. De la penumbra, el público pasó a los focos del escenario, donde el grupo San Javier dio vida de nuevo a don Juan y sus fechorías de conquistador a golpe de espada y encanto.

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