Crónica

El 'ídolo escarlata' renace en Murcia

Blackie Lawless, voz y guitarra rítmica de W.A.S.P., junto al guitarrista Doug Blair./I.R.
Blackie Lawless, voz y guitarra rítmica de W.A.S.P., junto al guitarrista Doug Blair. / I.R.

La banda estadounidense W.A.S.P. ofreció este jueves en la Sala Gamma un espectáculo especial para rememorar su disco más ambicioso

Iván Rosique
IVÁN ROSIQUEMurcia

Se cumplen 25 años del lanzamiento de 'The Crimson Idol', uno de los álbumes conceptuales más celebrados de la historia del rock. El aniversario ha servido de excusa para una gira de homenaje donde el grupo lo interpreta de forma íntegra junto a la proyección de una película que nunca llegó a ver la luz.

Recuperar las canciones que narran la turbulenta historia de Jonathan Steel ha demostrado ser un gran revulsivo después de que los últimos discos de W.A.S.P. no hayan conseguido recuperar la popularidad de la banda durante los años 80 y principios de los 90. La Riviera Madrid ha colgado cartel de "entradas agotadas" y en la Sala Gamma de Murcia, única fecha en el sur de España, poco ha faltado.

Una ópera rock torturada

La noche comenzó con el mal sabor de boca dejado por la cancelación a última hora de Beast in Black. Una avería en el autobús de la banda telonera dejó a Murcia sin disfrutar de la presentación del nuevo proyecto de Anton Kabanen, guitarrista y fundador de Battle Beast. La promotora no tuvo margen de maniobra para cubrir el hueco con alguna formación local, así que el plato fuerte de la noche se sirvió a palo seco, a las 21.00.

No hubo demasiado espacio para la sorpresa en el repertorio. Durante una hora un Blackie Lawless tan serio como si un repartidor le hubiera perdido un paquete de Amazon entonó los diez capítulos de 'The Crimson Idol' respetando su orden narrativo. A pesar de la edad, su carismática voz conserva perfectamente su timbre desgarrador y a la vez cálido, aunque su rendimiento sí se ha vuelto más irregular con los años. Por suerte su concierto de este jueves en Murcia le pilló en uno de sus mejores días y la interpretación fue impecable.

Lejos de sus excesos de antaño, la puesta en escena resultó bastante sobria. No hubo ni rastro de los numeritos provocativos con los que la banda se convirtió en la peor pesadilla de las organizaciones conservadoras norteamericanas. Ni siquiera Lawless estuvo acompañado por Elvis, su icónico soporte de micrófono articulado con huesos y una calavera, que sí estuvo en el concierto que ofreció en Cartagena en 2012.

El único alarde escénico fue la proyección en tres pantallas de la película complementaria del disco, nunca vista hasta ahora. Las sugerentes imágenes en blanco y negro resultaron un acompañamiento perfecto para una actuación de buen nivel musical pero algo más estática de lo deseable debido a las complejidades de la interpretación.

Como buena ópera rock, 'The Crimson Idol' se caracteriza por arreglos bastante retorcidos, difíciles de llevar al directo. Destacaron precisamente sus tres canciones más largas y enrevesadas: 'Chainsaw Charlie (Murders in the New Morgue)', 'The Idol' y 'The Great Misconceptions of Me', esta última una catarsis de casi 10 minutos que cerró la primera hora de concierto con un broche de oro.

Sin tiempo para los clásicos

Tras repasar en su integridad un álbum tan sombrío como 'The Crimson Idol' la noche pedía cerrar la cita coreando las canciones más divertidas y gamberras de sus inicios. Este deseo solo se cumplió en parte.

Un tema nuevo no especialmente memorable, 'Golgotha', y dos clásicos de su primera etapa, 'L.O.V.E. Machine' y 'I Wanna Be Somebody', integraron un bloque de despedida en el que la banda se mostró mucho más suelta y festiva. Fue una buena traca final, pero se echaron en falta algunos himnos imprescindibles como 'Wild Child', 'Hellion' o 'Blind in Texas'.

Una despedida algo coja no empañó el excelente sabor de boca dejado por la primera parte del espectáculo, donde W.A.S.P. demostró que 35 años después de su debut aún es capaz de mantener su mejor estado de forma.

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