La huella ecológica de casa también importa

La eficiencia energética y el consumo responsable son las armas de los ciudadanos contra el cambio climático

J. LUIS ÁLVAREZMADRID

Representantes de los 166 países firmantes del Acuerdo de París contra el cambio climático se reúnen a partir de hoy en Bonn, en el COP 23. Intereses políticos y económicos ralentizan la toma de decisiones para conseguir que la temperatura media del planeta suba menos de 1,5 grados a mediados de siglo. Sin embargo, los habitantes de la Tierra podemos emprender nuestra cruzada para salvar al planeta con unos simples gestos que pasan por la eficiencia energética, el consumo responsable o el transporte sostenible.

Según Eurostat, las emisiones de gases de efecto invernadero domésticas rondan el 19%. En el caso de España se quedan en el 18,5%. Para la responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace, Tatiana Nuño, «es muy importante lo que haga cada persona» en esa lucha contra el calentamiento del planeta. Las reglas para reducir la huella ecológica de los hogares son «sencillas», tal como resumen desde Greenpeace y Oxfam Intermón:

La energía que emplean los hogares es el principal responsable de su huella ecológica. Lo más efectivo es reducir el consumo eléctrico. Para ello es recomendable sustituir las bombillas incandescentes por otras con tecnología led. No hay que olvidar el llamado 'consumo fantasma', ese que los electrodomésticos producen cuando se quedan en 'stand by' o el que realiza el 'router' de internet. El televisor, el rey del salón, preferiblemente también led. «Hay que utilizar electrodomésticos eficientes con los que tendremos menos emisiones», señala Tatiana Nuño.

Los electrodomésticos de la cocina son otra importante fuente para la huella ecológica. Conviene saber su categoría energética y comprar los más eficientes. A la hora de utilizarlos las reglas son básicas. Para cocinar hay que utilizar la tapa, aprovechando el calor residual al preparar los alimentos, lo que ahorra gas o electricidad. Lo mismo que ocurre con la nevera, cuyo gasto es mayor cuanto más grande sea. No hay que abrirla a no ser que sea necesario. El lavaplatos y la lavadora es mejor ponerlos con programas cortos y fríos. El ahorro en este caso puede llegar al 80%.

También hay que prestar atención a la despensa. La producción y comercialización de los alimentos también aporta una huella medioambiental. «Hay que reducir el consumo de carne y pescado», cuya manipulación e impacto ecológico es muy importante, explica la responsable de Greenpeace que, además, recomienda comprar productos locales y de temporada, «que sean procedentes de un cultivo ecológico». Para ir a la compra son indispensables las bolsas reutilizables y prestarle atención al embalado de los productos. Las populares bandejas de porexpán -en las que se presentan todo tipo de alimentos envueltos con celofán- no son reciclables, por lo que es mejor dejarlas a un lado.

Para ahorrar agua pueden cerrarse un cuarto de vuelta las llaves de paso de lavabos y duchas. En los grifos hay que instalar reductores de consumo, que están a la venta por poco más de un euro. Es mejor ducharse que bañarse, hay que cerrar el grifo al lavarse los dientes y no se debe utilizar el inodoro como papelera o cenicero.

Ni en verano es bueno llevar jersey en casa, ni en invierno estar en manga corta. La temperatura de una vivienda está determinada por su aislamiento. El ahorro energético puede ser del 20%. Lo ideal es que el termómetro esté entre 20 y 23 grados. Para mantener la temperatura lo mejor es aislar puertas y cristales. También son muy útiles los burletes que se colocan en los marcos que evitan la entrada de aire. No están de más los termostatos en los radiadores.

Para moverse en la ciudad lo mejor es el transporte público, la bicicleta o caminar. «Hay que evitar los desplazamientos en solitario en el coche para ir al trabajo. Si no se tiene alternativa hay que ejercer nuestro derecho con el voto a los partidos políticos cuyos programas garanticen el transporte sostenible», apunta Nuño.

La basura es otro de los puntos donde los hogares dejan ver su huella ecológica. Separarla en los contenedores de vidrio, papel, orgánica, aceites, pilas y envases ayuda a reducir el impacto medioambiental. Lo que no se clasifique en los anteriores tipos hay que llevarlo a los puntos limpios. También el reciclado de la ropa es importante. Las ONG aconsejan prendas de algodón orgánico. Ejemplo de ello es que para confeccionar una camisa de algodón de 250 gramos se necesitan 150 gramos de pesticidas y hasta 2.720 litros de agua.

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