El francés Adrien Salenc sufre una cogida en Calasparra

Un momento de la cogida./Laforet
Un momento de la cogida. / Laforet

Recibe dos varetazos en el tórax en la tercera de la Feria del Arroz

FRANCISCO OJADOSCalasparra

Una novillada portuguesa, de Couto de Fornilhos, se anunciaba en la tercera de la Feria del Arroz de Calasparra. Novillada bien comida, pero muy desigual y de pésimo juego.

Se mascó la tragedia en el quinto de la tarde, cuando el francés Adrien Salenc se hincó de rodillas para recibir a 'Matutino', que lo cogió por la pechera y estampó al francés con violencia contra las tablas. Al intentar levantarse, se tambaleó el joven espada con el conocimiento perdido, siendo trasladado con urgencia a la enfermería. Se hizo cargo del astado el primer matador, Juan Carlos Benítez. Se apoderó el pánico del ruedo y recibió el burel dos durísimos puyazos. El de Fuengirola se quitó el peligro de un toro que buscó el cuerpo con una estocada tras el pinchazo. Antes había lidiado a los dos de su lote. Al primero, un cárdeno bajo de agujas, lo saludó Benítez con la larga cambiada y en un descuido al salir el novillo del caballo, se llevó una voltereta tonta. Puso banderillas sin acierto y brindó al respetable. Este fue el ejemplar más manejable, que no lució tanto como debiera en las manos de un chaval poco toreado, que abrevió cuando tomó la izquierda y el de Fornilhos hizo por el torero. Lo mejor de su actuación fue la brevedad en la suerte suprema.

El cuarto tuvo una lidia trabajosa. Le echó valor en banderillas Antonio Olivencia, que saludó. Esta vez no puso garapullos el matador, que con la muleta lo intentó ante un astado que acabó refugiado en tablas. La estocada no fue resolutiva y Benítez acabó al tercer descabello.

Adrien Salenc había saludado a su primero por verónicas, rematadas con chicuelinas y un lance de rodillas en el centro del anillo. Resultó noble aunque le faltó un tranco al bovino, que recibió tres puyazos, para que el trasteo se desarrollara con emoción. El nimeño demostró solvencia, capacidad para pensar en la cara del astado y buenas maneras. Incluso animó su faena con un molinete de rodillas. Podría haber tenido premio, pero el estoque no profundizó y tuvo que hacer uso del verduguillo. Saludó la ovación.

Muy insulso fue el novillo que hizo tercero. Carlos Ochoa puso voluntad a la verónica y realizó una faena insistente tras brindar al público. Repuso el cornúpeta y a poco estuvo de dar un susto al novillero al resbalar éste en la cara del astado. Mató de estocada contraria y su empeño desembocó en una petición minoritaria. Dio la vuelta al ruedo. El sexto no le dio opciones, por lo que tuvo que abreviar.

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