Maite Carranza: «Escribir me hace sentir viva»

Maite Carranza: «Escribir me hace sentir viva»

La autora abre hoy los encuentros del Premio Hache de Cartagena con su obra 'Caminos de libertad', finalista del certamen

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

«Si un tema me preocupa, hablo de él», afirma Maite Carranza (Barcelona, 1958). Y lo hace. Acoso, guerra, pobreza, muerte, libertad, abusos, amistad e historia discurren, entre otros asuntos, por las páginas de su novelas. Guionista y escritora, Carranza es autora de 'Caminos de libertad', una de las tres obras finalistas del Premio Hache de Literatura Juvenil incluido en el proyecto Mandarache del Ayuntamiento de Cartagena. Hoy y mañana visitará la ciudad portuaria para entrevistarse, primero, con 600 alumnos de Secundaria en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), y participar, luego, en las distintas actividades previstas por la organización del galardón literario.

-¿Qué le parece que su libro, 'Caminos de libertad', haya sido seleccionado como finalista del Premio Hache?

-Es un honor y me hace muchísima ilusión. Este es el tipo de premios que se estilan poco pero que tendrían que ser más frecuentes, porque quienes opinan son los lectores y son ellos quienes tienen la última palabra. Los autores de literatura infantil y juvenil estamos muy bien entrenados, y no nos arredramos ante nada, porque los jóvenes no se andan con chiquitas; si no les gusta tu obra te lo dicen.

«Me he enfadado con la pobreza que nos ha traído esta horrorosa crisis» / «Las relaciones de amistad, a veces, no son tan claras, y los jóvenes tienen que tener criterio propio»

-¿De qué tiene ganas?

-De conectar con los chicos de Cartagena. Llevo 30 años en el oficio y nunca me he enfrentado a un público tan numeroso, mi récord está en 450 y me han dicho que van a ser 600. No me asusta, ya me han prevenido y sé que me ametrallarán a preguntas. Tengo curiosidad por cómo va a ser el encuentro.

-¿Qué tiene pensado decirles?

-Los protagonistas son ellos y yo me voy a poner a su entera disposición, voy a estar ahí para responder a todo lo que quieran saber; así que el guión lo van a llevar ellos. En mis charlas me gusta explicar el proceso de escritura, porque en cada novela es diferente. Cada libro tiene un principio, una fascinación por un personaje... y de esa forma se va realizando un viaje que, en cada caso, es único. Pero en esta ocasión, como ellos son tantos y van a hacer muchas preguntas, no voy a dar lección alguna antes de que ataquen.

-¿Cuál es el viaje de 'Caminos de libertad', de dónde parte?

-Surge de dos tramas diferentes. Tenía una historia de jóvenes y de amor, y de algo que está sucediendo en todo el mundo como es el abuso y el acoso sexual. Muchas chicas han sido víctimas del acoso sin tener las herramientas para detenerlo o parar los pies a quien se atreve demasiado con ellas. Y estando en la montaña [la trama que desarrolla Carranza tiene lugar en los Pirineos], porque me gusta pisar el territorio que narro, me llegó otro tema maravilloso que no había contemplado. Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil, las montañas pirenaicas fueron un paso para miles de exiliados que cruzaban de un lado a otro. Por sus caminos, bautizados por los franceses como 'caminos de libertad', salvaron la vida muchas personas y, en concreto, por el que yo descubrí transitaron más de 40.000.

-Hilvana actualidad e historia.

-Por desgracia, los refugiados están de actualidad y los jóvenes de ahora saben perfectamente lo que son; lo que probablemente no sepan es que sus familiares lo fueron y que a sus tierras llegaron en el pasado muchos refugiados.

-¿Es importante que los jóvenes entiendan de dónde venimos?

-Mucho. Yo aprovecho para explicar en la novela los incidentes que tuvieron lugar en el valle leridano de El Pallars durante la Guerra Civil española. El general que tocó en suerte en esa zona fue muy sangriento, y mucha gente huyó a través de los pasos pirenaicos.

-¿La literatura debe ser comprometida?

-Yo lo intento, entendiendo por literatura también la audiovisual. He dedicado gran parte de mi vida al mundo de los guiones televisivos, hasta que en 2009 decidí escribir novelas porque estas tenían una marcada autoría, mientras que, en las películas, la voluntad del guionista se diluye porque participa mucha gente. Cuando escribí 'Palabras envenenadas' [obra por la que obtuvo en 2011, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil] el resultado fue excelente, nadie me tachó una coma. Estoy muy vinculada con la realidad, soy una persona luchadora, y si un tema me preocupa, hablo de él. Eso es lo que he hecho en este tiempo.

-¿Qué le anima a escribir?

-Sentirme viva y enfadarme, por ejemplo, con algo que no me gusta, como me he enfadado con la pobreza que nos ha traído esta horrorosa crisis y con la precariedad y la culpa que los ciudadanos tenemos que asumir, cuando los bancos se están enriqueciendo. Escribo una novela y saco esa rabia. Y los niños también tienen que saber lo que ocurre.

Decisiones

-¿Con qué idea o sensación le gustaría que se quedaran los lectores de 'Caminos de libertad'?

-Por una parte, todos tienen familiares que han vivido la Guerra Civil, pero ignoran lo que les sucedió porque han pasado muchos años. Pero si tienen curiosidad y preguntan, como Alexia [ella es la protagonista de la historia que Carranza relata en la novela que comentará hoy con los alumnos de Cartagena participantes en la presente edición del Premio Hache], igual pueden construir su propio árbol genealógico. Por otra, me gustaría que entendieran que no son los únicos que no saben qué será de ellos en el futuro. Tomar decisiones sobre lo que quieren estudiar o si deben ponerse a trabajar a esa edad es difícil, pero nada es definitivo en la vida y todo se va decidiendo sobre la marcha. Y, por último, hacerles saber que las relaciones de amistad, a veces, no son tan claras como parecen y los jóvenes tienen que tener criterio propio y más fe en sus intuiciones sobre los peligros que acechan tras una aparente simpatía. Yo intento decirles que estén alerta, y que no todo vale.

-¿Qué más espera?

-Que los chicos se hayan sentido implicados con alguna de las tramas y que éstas les hayan hecho reflexionar, querer saber y, tal vez, entenderse un poco mejor ellos mismo. Si eso ha sido posible, ya me doy por satisfecha, y, por supuesto, que no se les haya caído el libro de las manos, porque eso quiere decir que les ha gustado y, probablemente, leerán otro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos