Encuentran en Guipúzcoa unos grabados paleolíticos únicos en la Península

Uno de los bisontes dibujados en la cueva de Rentería. / RC
Uno de los bisontes dibujados en la cueva de Rentería. / RC

Entre las imágenes, grabadas en arcilla y datadas en unos 14.000 años, hay bisontes, caballos y una gran vulva de un metro de altura

EFESAN SEBASTIÁN

Un grupo de espeleólogos ha hallado en una cueva de Rentería (Guipúzcoa), denominada Aitzbitarte IV, unas imágenes paleolíticas de animales de hace unos 14.000 años, grabadas en arcilla, únicas en la península ibérica por la técnica utilizada y en un «excepcional» estado de conservación.

Javier Busselo, miembro del grupo espeleológico Félix Ugarte, y los arqueólogos Diego Gárate y Olivia Rivero, dieron a conocer ayer este hallazgo, realizado el pasado mes de abril, en una rueda de prensa en San Sebastián junto al diputado foral de Cultura, Denis Itxaso.

Según desveló Diego Gárate durante la presentación, las figuras, datadas en el Magdaleniense Medio, son una quincena de representaciones de bisontes, caballos y cérvidos, así como dos vulvas.

Algunas de estas imágenes han sido modeladas sobre la arcilla con «una técnica desconocida hasta ahora» en otras cuevas de la Península Ibérica pero que enlaza con otros hallazgos realizados en el Pirineo central, en el Ariège francés.

En concreto, uno de los bisontes y otro animal aún por determinar fueron realizados por artistas prehistóricos mediante un buril de sílex, utilizando también los dedos para crear volumen y planos de relieve diferenciados sobre la arcilla, con el fin de resaltar la perspectiva de las extremidades con extraordinaria minuciosidad.

Las representaciones, algunas de ellas realizadas en bajorrelieve, fueron localizadas en una chimenea de la cueva, de muy difícil acceso, a la que se llega tras ascender un tramo de unos diez metros y atravesar dos tubos semiverticales de otros ocho metros. «Cuando me mandaron las imágenes por el móvil eran tan espectaculares que pensaba que me estaban engañando» y, al verlas al natural, «me quedé sin palabras», señaló Garate al recordar cómo tuvo conocimiento del hallazgo. El magnífico estado de los grabados se debe, además de a la inaccesibilidad del lugar, a las condiciones estables de temperatura y humedad.

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