Tarde triunfal para Rafaelillo

Rafaelillo, este sábado, saliendo a hombros de la plaza de toros de Cehegín.
Rafaelillo, este sábado, saliendo a hombros de la plaza de toros de Cehegín. / Edu Botella / AGM

El murciano da un recital ante los 'miuras' en el mano a mano con Puerta

FRANCISCO OJADOS / Juan Ruiz Palacios
FRANCISCO OJADOS / JUAN RUIZ PALACIOSCehegín

Los aledaños de la plaza de Cehegín bullían como hacía años. Ambiente de toros el que se vivió este sábado en el municipio para acoger el debut en su coso taurino de una ganadería mítica, la de Miura.

Frente a frente dos toreros de la Región. Uno veterano, Rafaelillo, curtido en mil batallas y que sumaba la corrida número 54 de Miura en su carrera. Dio un recital. El otro, un joven valor, Antonio Puerta, que hacía una gesta ante sus paisanos al hacer su primer paseíllo ante toros del legendario hierro. El primero en valorar la gesta del torero local fue el propio Rafaelillo, que tuvo el detalle de echar por delante al novel en el paseíllo para que recibiera la ovación de un público expectante. Al final, a Antonio le pesó la corrida y no pudo con ella.

Ficha del festejo

Fiestas de la Virgen de las Maravillas.
Cerca de tres cuartos de entrada -la sombra cuajada-. Tarde de nubes y claros y rachas de viento.
Ganadería.
Seis toros de Miura, desiguales de hechuras; cuatro de ellos dieron juego, destacaron sexto y tercero por su bravura.
Toreros.
Rafaelillo: De turquesa y oro, ovación con saludos, dos orejas, y oreja. Antonio Puerta: De rosa pálido y oro, silencio, silencio tras aviso, y una oreja.
Observaciones.
Los burladeros y la barrera estuvieron engalanados con pinturas firmadas por el artista ceheginero Nicolás de Maya. Saludó en banderilla en el sexto Antonio López ‘El Charra’.

Fue la tarde de cabo a rabo para un Rafaelillo en estado de gracia. Cortó tres orejas que, de acertar a espadas, podrían haber sido cinco.

Perdió el trofeo al tardar en caer el primero con un espadazo cobrado después de un pinchazo. Este fue un Miura alto, larguirucho y vareado, hasta feo, que se dejó torear de capa por Rafaelillo. Enjaretó tres lances y la revolera y luego se gustó en un quite por chicuelinas, adornado con el desplante rodilla en tierra. Brindó al joven compañero y al empresario Alberto García. No le sobraron las fuerzas a 'Babuchito', número 74, que pareció suavón en los inicios y acabó por desarrollar sentido de cinqueño, para, en una arrancada por el lado izquierdo, hacer por el torero hasta llegar a tropezarlo. Aún así, robó el murciano algún muletazo estimable en un trasteo con oficio. Saludó una ovación.

Arranca la tarde triunfal

El tercero de la tarde, 'Ballestero', castaño bragado, fue de los que mejores hechuras tuvieron del encierro y se correspondió en bravura. Aquí arrancó la tarde triunfal de un torero en estado de madurez. Saludó Rafael con la larga cambiada y se desplazó el toraco en los lances rodillas en tierra, en los que el matador alargó brazos y puso emoción en la plaza. Dos buenos puyazos recetó Agustín Collado con el Miura empujando. Brindó al respetable Rafaelillo una faena a un buen Miura que tuvo emoción desde el inicio, con pases por alto, rodillas en tierra y molinetes. Faena intensa con un Rafaelillo engrandecido, que llegó a componer varios derechazos y naturales, echando la muleta al hocico, de torero artista, además de aderezar el trasteo llenando completamente la escena. La estocada entera y la muerte del toro, en los mismos medios, fueron el colofón de una obra de dos orejas.

Al quinto lo lidió con enorme conocimiento de su profesión y de este encaste, hasta hacer bueno Rafaelillo al astado. Con la capa, pierna arqueada, le alargó los viajes, lo enseñó a embestir, como en el inicio de faena brindada a Nicolás de Maya. Educado el toro a embestir, las series fluyeron con donosura, ligando las tandas de toreo de mano baja, llegando al tendido. Con el toro ya buscando las querencias, mostró su inteligencia y torería en dos circulares completos, rematados con el de la firma. De clamor. Un pinchazo, una estocada que asomó y otra final dejaron su premio en un trofeo.

La apuesta de Antonio Puerta no salió bien. Al de Cehegín se le hizo muy cuesta arriba su primera tarde ante los toros de Zahariche. Le costó una enormidad a Puerta convencerse de que podía con estos astados. Hasta tres varas recibió el segundo de la tarde, toro que había metido bien la cara en el capote de Puerta, que no pudo soltar los nervios en todo el trasteo. Tampoco lo vio claro ante el cuarto, el más deslucido y complicado del sexteto, y parecía que iba a remontar ante el sexto, un gran toro. Se asentó algo más, sin llegar a cuajarlo, arropado por sus paisanos, que, pese a fallar a espadas, le pidieron una oreja demasiado amable.

Fotos

Vídeos