Descubren una cámara en la Gran Pirámide

Descubrimiento. Gráfico de dónde y cómo está ubicada la nueva cámara en la pirámide de Keops./G. H.
Descubrimiento. Gráfico de dónde y cómo está ubicada la nueva cámara en la pirámide de Keops. / G. H.

Localizan con detectores de rayos cósmicos un hueco de 30 metros de largo en la tumba de Keops

LUIS ALFONSO GÁMEZMADRID

La Gran Pirámide sigue guardando secretos 4.500 años después de su construcción. Físicos japoneses y franceses sacan a la luz esta semana en la revista 'Nature' uno de ellos. Una cavidad desconocida hasta ahora, de al menos 30 metros de longitud, situada sobre la Gran Galería, el pasaje que conduce a la Cámara del Rey, donde hoy solo hay un sarcófago de granito vacío. «Es una noticia estupenda», dice a este periódico el egiptólogo José Miguel Parra, el principal experto español en las pirámides. «Es una aportación estupenda que nos ayudará a comprender la arquitectura de un periodo concreto de la historia del Antiguo Egipto», añade su colega Mara Castillo Mallén.

La de Keops es la pirámide más grande y la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días. Se levanta en la meseta de Guiza, a las afueras de El Cairo. Se construyó como tumba de Keops, faraón de la IV Dinastía que reinó entre 2589 y 2566 antes de Cristo. De 230 metros de lado, alcanzó los 146,6 de altura, aunque ahora mide solo 138,8 por la erosión y la desaparición del recubrimiento original. Fue el edificio más alto del mundo hasta el siglo XV, cuando la aguja de la catedral de Lincoln (Reino Unido) llegó a los 160 metros. La búsqueda de cámaras ocultas en ella es un clásico de la egiptología. «Es lógico buscarlas porque un edificio así necesita cámaras para distribuir el peso y guardar los ajuares. La Cámara del Rey es muy pequeña y, si en ella apenas cabían cosas, lo normal es que las dejaran en otro sitio», apunta Castillo Mallén.

Desde los años 80, han sido muchos los que han explorado la pirámide de Keops y sospechado que tiene que haber algo más que las tres cámaras conocidas -la del Rey, la de la Reina y la subterránea- y la empinada Gran Galería. Kunihiro Morishima, de la universidad japonesa de Nagoya, y sus colaboradores han dado ahora con pruebas de que hay al menos una cámara desconocida. «Es la primera vez que tenemos pruebas científicas de algo así», advierte Parra. Para conseguirlas, los físicos franceses y japoneses han recurrido a una técnica que ya empleó infructuosamente el físico Luis Álvarez hace cincuenta años en la vecina pirámide de Kefrén, la segunda más grande de Guiza, meseta en la que hay once construcciones de este tipo

La tomografía de muones es una especie de radiografía a partir de esas partículas elementales que bombardean constantemente la Tierra. Para tomar las radiografías muónicas, Morishima y su equipo instalaron en varios puntos de la pirámide tres tipos diferentes de detectores. Las tres tecnologías confirmaron independientemente la existencia de la Cámara del Rey, de la Gran Galería y de una nueva cámara situada sobre esta, cuya estructura detallada los investigadores no pueden precisar. De hecho, no se atreven ni siquiera a asegurar que se trate de una cámara, algo que entra dentro de los cálculos de los egiptólogos consultados. Para los autores del hallazgo, la tomografía de muones ha revelado únicamente la existencia de «una gran cavidad», que puede ser horizontal o tener la misma inclinación que la Gran Galería. El descubrimiento se enmarca dentro de un proyecto de exploración con métodos no invasivos de la estructura de las pirámides para comprender cómo se construyeron.

La nueva cavidad tiene una longitud de más de 30 metros, se encuentra a unos 21 sobre el nivel del suelo y está justo sobre el gran corredor. Cuál era su objetivo es algo que los autores no saben. ¿Se trata de una cámara de descarga para distribuir los empujes de la piedra justo encima del pasaje que lleva a la Cámara del Rey? «La pirámide acodada de Snefru, el padre de Keops, tiene dos entradas diferentes que dan a dos cámaras diferentes. Puede que su hijo hiciera algo parecido».

Porque, a pesar de que, como demuestra esta nueva investigación, quedan cosas por aclarar sobre la Gran Pirámide, los historiadores saben desde hace décadas cómo se hizo, quién la hizo y cuándo. Egipto construyó la Gran Pirámide. Aunque también puede decirse que fue esta la que construyó Egipto, porque la obra exigió de una logística sin precedentes. Durante unos 20 años, se transportaron hasta la meseta de Guiza decenas de miles de toneladas de piedra caliza, combustible, herramientas, alimentos y todo lo que pudieran necesitar los trabajadores, que no eran esclavos.

De la tomografía de muones a la extinción de los dinosaurios

Los muones son partículas subatómicas que se producen cuando los rayos cósmicos impactan con la atmósfera. Chocan a una velocidad próxima a la de la luz y se comportan de un modo diferente en la piedra o el aire, variando en trayectoria e intensidad. A finales de los 60, el físico estadounidense de origen español Luis Álvarez utilizó por primera vez detectores de muones en la pirámide de Kefrén.

Físico del proyecto Manhattan y premio Nobel, Luis Álvarez y su hijo Walter, geólogo, descubrieron en los años 80 una capa de iridio que aparecía embutida entre las rocas cretácicas, con restos de dinosaurios, y las terciarias, sin rastro de esos animales. Como el iridio es abundante en meteoritos, propusieron la hipótesis de que procedía de un asteroide que habría chocado contra la Tierra y causado la extinción de los dinosaurios. Al principio nadie les creyó, pero las pruebas acabaron demostrando que así había sido.

Fotos

Vídeos