La corrida de Abarán termina con lanzamiento de objetos y un detenido

Varios asistentes protestan en la corrida de este miércoles de Abarán. / G. Carrión / AGM

El público protestó por el sexto astado de la tarde, que no tenía clase

F. OJADOS / EFE

Una de las tardes más importantes de la Feria taurina de Abarán se cerró con polémica, cuando Cayetano Rivera toreaba al sexto astado de la tarde. La lidia transcurrió entre las protestas del público, dirigidas al mismo tiempo contra el toro por su falta de clase.

Todo se torció cuando en el inicio de faena el toro se echó en el ruedo. Las elevadas protestas del respetable, con el toro por los suelos, alcanzaron a que varios impresentables arrojaran botes y otros objetos al ruedo. La Guardia Civil detuvo a uno de ellos y con una bronca monumental en los tendidos entró a matar Cayetano, que para afear más el final del festejo, pinchó. Se marchó de la plaza con división de opiniones mientras el Juli era izado en hombros por los capitalistas que lo sacaron por la puerta grande.

El Juli se tuvo que inventar la faena a su primero, que fue muy deslucido y que acortó a su recorrido a medida que transcurría la lidia. El cuarto, también con poca clase, sirvió en las manos del diestro, que, con su técnica habitual, consiguió embarcarlo en la muleta hasta alcanzar varias tandas de muletazos y una de naturales de buena factura.

El pacense Perera no tuvo opción alguna en su primero, pero se vino arriba en el quinto de la tarde al comprobar que, aunque pocas, tenía algunas posibilidades de triunfo, y su entrega consiguió que el público pidiera para él el trofeo que obtuvo en justicia.

Cayetano realizó en su primero una faena que fue de menos a más a medida que confiaba en el morlaco, pero que malogró con la espada.

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