La cocina de las ocho almas

Varios comensales disfrutan del menú elaborado por los ocho cocineros de la mano de Makro y Amureco./Alfonso Durán / AGM
Varios comensales disfrutan del menú elaborado por los ocho cocineros de la mano de Makro y Amureco. / Alfonso Durán / AGM

Makro y Amureco ofrecen un selecto menú elaborado «a 16 manos». Tomás Écija, Sebastián López y María Antonia Trujillo, entre otros, diseñan un equilibrado recorrido por los sabores (no solo) de la Región

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Sentarse a una de las pocas mesas dispuestas en el restaurante que han montado Makro y la Asociación Murciana de Restauradores y Compañía (Amureco) en la planta superior de Murcia Gastronómica es una experiencia irrepetible. No suele ser habitual que ocho cocineros, cada uno de su padre y de su madre, cada uno con sus gustos y sus manías, se pongan de acuerdo (o los pongan de acuerdo) para elaborar los ocho platos de un único menú. Un menú «a 16 manos», como han venido a denominarlo sus responsables, y cada uno de los platos con su sello inconfundible, marcado con el alma irrepetible de cada cocinero.

El primero en salir 'al ruedo' del menú fue Tomás Écija (El Albero y La Maita), que abre el fuego y el estómago con un tomate emulsionado, atún rojo picante ligeramente macerado, sisho y tierra crujiente de soja. Le sigue una ensalada murciana '2.0', elaborada por José Miguel Moreno (Casino Gastrobar Mula). Para continuar, una deliciosa croqueta de queso de Murcia al vino, y otras dos de caldero con su alioli, obra de Toni Nicolás, del restaurante Korokke, que venían rematadas por una milhoja vegetal con carrillera y salsa trufada que quitaba el sentido y aportaba sentido a la palabra felicidad, de la mano de María Antonia Trujillo (La vieja Ermita y La Casa de La Luz).

Agotado

Las creaciones de los ocho cocineros se maridan con cerveza Estrella de Levante Punta Este y vinos rosados, blancos y tintos, todos ellos de la variedad Garnacha y de lugares tan poco murcianos como Aragón, Navarra y Montsant. Abriendo la mente. El carrusel gastrofestivo (a 25 euros el cubierto, agotado desde hace semanas) continúa con una de las reinas de la gastronomía regional: la lubina, que el reconocido Sebastián López (El 8 Club), un habitual de Murcia Gastronómica, tradujo al plato con un crudo de lubina y cítricos. Esta creación destacaba especialmente por el potente sabor de la infusión, en la que se mezclaba a partes iguales la naranja y el pimiento asado.

Para rematar los platos principales, Lorena Pellicer (Magna Garden) se sacó de la manga un 'Caraballo mató un gallo', que no era otra cosa que un canelón de pollo al mole con guacamole, salsa de plátano macho y 'chips' de remolacha. De postre (para el que tuviera sitio), Juan Antonio Serrano (Confitería Serrano) deleitó con pastel de pera ercolini con chocolate y crujiente de cacao, quizá una de las elaboraciones más aplaudidas (sobre todo por los golosos). Hubo quien todavía se quedó con hambre y, después del último plato, aún seguía pegando pellizcos a la selección de panes de Javi Moreno (Pan Moreno). Por si no había suficientes almas en la cocina.

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