Una película patriótica se convierte en la más taquillera de la historia de China

Z. ALDAMASHANGHÁI

Los malos no son siempre los rusos, los musulmanes, o los norcoreanos. Existen realidades cinematográficas diferentes a las de Occidente, y la china es la que más prominencia está ganando debido al espectacular crecimiento económico de la segunda potencia mundial. 'El lobo luchador 2' es el mejor ejemplo de ello, aunque también ilustra cómo la industria del celuloide chino copia la prepotencia hollywoodiense para hacer dinero: explosiones, terroristas extranjeros -africanos- y un héroe que hace el saludo militar frente a su bandera. No es la de las barras y estrellas, sino la de las estrellas amarillas sobre fondo rojo sangre, pero la fórmula es idéntica.

Y funciona. En solo dos semanas se ha convertido en la película china más taquillera de la historia. Ha recaudado ya más de 3.500 millones de yuanes. Nada menos que 445 millones de euros al cambio. El patriotismo que infunde el filme, sumado a la buena factura técnica y al hecho de que Pekín limita el número de producciones extranjeras que se pueden exhibir en China, han logrado que supere sin despeinarse el anterior récord que había marcado 'La sirenita', una comedia fantástica horriblemente mala que se embolsó 3.390 millones de yuanes el año pasado. Wu Jing, actor principal, director, y coguionista de la exitosa producción, no oculta que la película copia el estilo de la propaganda estadounidense. «La audiencia china ha escondido su patriotismo durante mucho tiempo y era necesario dejar que este sentimiento fluya con una película y un héroe».

No obstante, tras el éxito ha llegado la polémica, porque algunos internautas han comenzado a lanzar rumores sobre la nacionalidad del propio Wu. Algunos aseguraron que su pasaporte es de Hong Kong, algo que le permitiría emigrar fácilmente, y que su hijo ya tiene la nacionalidad británica. Tanta polvareda ha levantado el asunto que Wu se ha visto obligado a mostrar públicamente copias de su pasaporte y del de su mujer, así como el certificado de nacimiento de su hijo.

Chascarrillos aparte, el filme tiene una lectura política clara. Refleja el creciente poderío militar chino, así como el aumento de su confianza en la esfera internacional. Y no es casualidad que una película así tenga tanto éxito en un momento como este, en el que China tiene abiertos varios frentes militares importantes en Asia: desde India hasta el mar de China Meridional, donde construye islas artificiales.

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