Emilio Gutiérrez Caba: «Me gustan los homenajes sinceros»

El actor vallisoletano Emilio Gutiérrez Caba./ i. marsilla
El actor vallisoletano Emilio Gutiérrez Caba. / i. marsilla

El actor recibe este sábado el reconocimiento de la XXX Semana de Cine Español de Mula por su trayectoria en la gran pantalla

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

A Emilio Gutiérrez Caba (Valladolid, 1943) los homenajes le gustan, «depende quién los haga, y cómo los hagan», y siempre, agrega, que sean «sinceros». Actor incansable, voz cercana y amiga, y reconocido eslabón de una gran familia de intérpretes, Gutiérrez Caba, que en febrero y marzo pasados visitó los teatros Villa de Molina y Circo de Cartagena con la obra 'Después del ensayo', de Ingmar Bergman, recibe este sábado el reconocimiento de la XXX Semana de Cine Español de Mula, organizada por el Cineclub Segundo de Chomón. «Sé que me voy a encontrar con la cordialidad, la simpatía y la bonhomía de los muleños; eso lo doy por asumido», afirma este actor de cine, teatro y televisión, ganador de dos premios Goya, y director también de montajes teatrales (será guía y protagonista de 'Fray Luis de León', los días 6 y 7 de julio en Almagro).

Qué
Homenaje de la XXX Semana del Cine Español de Mula a Emilio Gutiérrez Caba.
Dónde y cuándo:
Sábado, a las 21.00 horas, en el Teatro Lope de Vega de Mula.

-Recoge usted el testigo, entre otros, de Gemma Cuervo, Terele Pávez, María Luisa San José y Paca Gabaldón.

-Sí, y con todas ellas, en mayor o menor medida, he trabajado. La más veterana entre mis conocidas es María Luisa San José porque ambos coincidimos en un laboratorio de cine cuando éramos unos niños y luego ella formó parte de una compañía de mi hermana Irene. Ninguna de las cuatro es para mí una desconocida y todas han hablado siempre maravillas del certamen de Mula, por lo que recibo este reconocimiento con alegría. Me resultó muy grato que me comunicaran que este año me daban a mí el homenaje.

«A veces la vida es muy generosa en según qué aspectos, y en este de mi carrera lo ha sido»

-¿Le gustan los reconocimientos?

-Depende quién los haga y cómo los haga. Me gustan cuando son sinceros y en ellos no hay connotaciones económicas.

-¿Qué recuerda de su debut?

-Que era un mes de agosto, de 1963, en el que hacía bastante calor en Madrid. El primer rodaje es como el primer amor, nunca se olvida. Hicimos 'Como dos gotas de agua', con Pili y Mili, pero aquella cinta no fue clave en mi carrera. Mi carrera comenzó a orientarse de manera efectiva en 1965, cuando hice 'La llamada', 'Nueve cartas a Berta' y 'La caza'. En las tres soy protagonista y las tres, rodadas en blanco y negro, fueron premiadas internacionalmente. Son las que marcaron un rumbo distinto en mi carrera cinematográfica.

-¿Cómo era entonces?, ¿a qué aspiraba?

-No recuerdo muy bien a lo que aspiraba, lo que sí sé es que la vida me ha dado, en muchos aspectos, más de lo que uno esperaba. A veces la vida es muy generosa en según qué aspectos y otras veces no, y en este de mi carrera lo ha sido. Es algo que tengo que agradecer.

-¿Qué cree que ha aportado usted al cine?

-No creo que haya aportado nada más de lo que han aportado otros intérpretes: profesionalidad, tomar en serio esta profesión y respetarla. Hay muchos profesionales que han hecho honor a esta profesión y ella les ha hecho honores a ellos. Pertenezco a ese grupo, pero no he aportado mucho más de lo que han podido aportar otros.

-¿Y el cine a usted?

-A mí me ha dado muchas alegrías. Me ha dado unos personajes estupendos, me ha dado películas como 'La comunidad' o 'La petición', y me ha proporcionado la satisfacción de hacer papeles inolvidables. En ese sentido ha sido generoso conmigo.

-¿Con qué ha disfrutado especialmente?

-Hay algunos días mágicos en cine; como casi todo en la vida. No es que la vida sea mágica o el teatro y el cine lo sean. Simplemente, hay días en los que llegas a casa y entiendes muy bien por qué te has dedicado a esto y para qué sirve.

-Hace dos años decía que el cine español estaba desnortado. ¿Sigue opinando lo mismo?

-Sigue todavía en un pequeño 'impasse'. No sabe bien a dónde va y de dónde viene, pero creo que esto es un poco producto de los tiempos que estamos viviendo. No sabemos muy bien ni dónde estamos, ni a dónde vamos, y eso también le afecta al cine, al teatro, a la cultura, e incluso a los estancos; a todo el mundo le afecta esta indeterminación que vivimos. Estamos pendientes de una nube donde se acumulan los datos que el cerebro humano todavía no entiende muy bien qué es, y eso nos crea una especie de zozobra y de inestabilidad.

-¿De qué manera afecta, en concreto, al cine esta zozobra?

-La temática que está tocando el cine español creo que no es, en muchos casos, la que corresponde a una sociedad que quiere que su cine aporte ideas. Estamos haciendo, en la mayoría de los casos, un cine de evasión que se corresponde, o que debería corresponder, a otros tiempos. Estamos soslayando temas sociales importantísimos que hay que poner sobre la mesa, y que se podrían desarrollar muy bien. Sin despreciar la parte de ocio, el cine también tiene una parte de formación e información que, en este momento, no estamos llevando a cabo.

Delante del espejo

-¿Qué le gustaría ver en pantalla?

-El pensamiento que de verdad tiene esta sociedad sobre la corrupción, sobre sus políticos, sobre su vida cotidiana, sobre sus sueños y sus frustraciones; pero me gustaría verlo de verdad, seguramente tapizado muchas veces con el humor, pero también, a veces, con problemas reales. Me gustaría ver cómo se enfrenta la sociedad a lo que está pasando todos los días, cuál es el conflicto real entre padres e hijos, esos hijos que nunca se van de casa, esos padres que llegan a hartarse de sus hijos, y que, sin embargo, no somos capaces de decirlo salvo en un tono de broma.

-¿No tener ese espejo nos aleja de la realidad?

-Nos evade de muchas cosas, y el español no puede estar evadiéndose constantemente de sí mismo. Ponerse delante de un espejo y ver el paso del tiempo en uno mismo es muy duro, pero hay que hacerlo. Y ponerse delante de los problemas nos ayuda a resolver parte de ellos. Al cine le falta encontrar esos grandes papeles en los que está inmersa toda la sociedad española, y no solo el sector joven sino toda la sociedad, en todos los tramos de edad.

-¿Por qué no se abordan?

-Supongo que porque hay unos 'cerebros' pensantes que creen que no son rentables de manera social ni económica. Estoy viendo con asombro que se está hablando de feminismo en 1924 en series de televisión, cuando el feminismo es de hace muy poco, y en aquella época si una mujer abría la boca se la partían. Eso es mentir y me produce irritación.

-¿A qué nunca ha estado dispuesto?

-A lo que no he creído que era cierto. En principio nunca me he negado a nada, pero si he visto que algo iba a ser perjudicial para quienes fuesen a verlo he procurado, si tenía un mínimo de dinero en el banco para poder resistir a los embates del supermercado, no hacerlo.

-¿Qué le haría hoy feliz?

-Tomarme, dentro de un rato, un café. Las pequeñas cosas son muy importantes a mi edad.

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