«Echo de menos la política»

Arnold Schwarzenegger, ayer en el Festival de Cine de San Sebastián. / Lobo Antuna
Arnold Schwarzenegger, ayer en el Festival de Cine de San Sebastián. / Lobo Antuna

Arnold Schwarzenegger Actor. Terminator pone patas arriba San Sebastián con su discurso ecologista y antiTrump y confiesa que si pudiera optaría a ser presidente de EE UU

OSKAR BELATEGUISAN SEBASTIÁN.

Arnold Schwarzenegger ha simbolizado la destrucción en el cine, de Conan a Terminator. Pero desde que fue gobernador de California en 2003 se convirtió a la causa de la protección del medio ambiente. A sus 70 años, pronto comenzará el rodaje de la sexta entrega de 'Terminator'. Pero el grueso de su discurso lo ocupan términos como energías alternativas y respeto del ecosistema.'Governator' es un icono de Hollywood que ha desatado la locura en el Festival de San Sebastián, donde presenta 'Las maravillas del mar', un documental sobre los fondos marinos en 3D que ha producido para Jean-Michel Cousteau y al que pone la voz.

-¿Está Trump echando por tierra todos los avances logrados en la protección del medio ambiente?

-Debería copiar lo que hemos hecho en California y aprobar leyes que protejan el medio ambiente. Hace diez años, cuando aprobé aquellas leyes, Obama todavía no era presidente. Tuve que luchar mucho con el Gobierno federal. Todo mi mandato fue una batalla contra ellos en lo que se refiere a la protección medioambiental. Y cuando llegó Obama, firmó las órdenes ejecutivas de lo que había aprobado el Congreso. Trump ha congelado todo eso. Debería ver lo que ha funcionado en California y olvidarse de ideologías, porque eso es lo que distrae a la gente.

«Trabajé siete años gratis como gobernador, pero seguí cobrando los derechos de mis películas»

-Hace seis años que dejó el puesto de gobernador. ¿Siente nostalgia de ejercer el poder? ¿Se habría presentado para presidente?

-La Constitución no me permite presentarme para la Casa Blanca al no haber nacido en el país. Pero de haberlo hecho, me habría presentado en estas últimas elecciones. Y sí, echo de menos la política. Es natural. También añoro estar encima de un escenario compitiendo como culturista. Y tener treinta años. Y por supuesto, estar en la Oficina del Gobernador. Por esa razón creé el Instituto Schwarzenegger en la Universidad del Sur de California, para continuar esas políticas relativas a infraestructuras, reformas políticas, temas medioambientales, educativos y de salud. Así que en cierta manera sigo en política. Sigo implicado en el culturismo, en las películas y en la lucha por el medio ambiente.

-¿Qué personaje de los que ha interpretado podría conmoverse con 'Las maravillas del mar'?

-Probablemente, Julian en 'Los gemelos golpean dos veces'. Era un tipo sensible, inteligente, con los genes perfectos. Tendría la perspectiva científica para apreciar esta película. Terminator hubiera dicho que podría viajar en el tiempo cien años atrás y parar toda la revolución de los combustibles fósiles. Hey, esa es una interesante idea para una película. No me la robes.

-Va a enseñar 'Las maravillas del mar' en la Casa Blanca?

-Supongo que los productores habrán hecho ese intento, no lo sé. Intentamos mostrar la película al mayor número posible de gente, incluido el Vaticano, líderes políticos de todo el mundo... Y sobre todo a los chavales en las escuelas. Cuanta más gente la vea, mejor.

-Después del parón como actor por su carrera política, ¿encontró Hollywood cambiado?

-Mucho. La tecnología ha cambiado todo. Ahora tenemos muchas maneras de exhibir las películas. Y todas estas compañías de internet que ruedan películas, como Netflix. Todo el mundo está haciendo películas. Y se las arreglan para mostrarlas. Saben producir contenidos, lo que es estupendo. 'Terminator', por ejemplo, la vendimos primero a nivel nacional en EE UU, después hicimos negocio vendiendo para televisión, para los aviones... Ahora tienes diez veces más salidas. Yo soy parte de las películas que he hecho y eso me da derecho a obtener dinero. Y cada vez que se vende recibo una parte.

-Así que no pasó hambre en su etapa de gobernador.

-La gente me preguntaba por qué me metía en política si iba a ganar mucho más en el cine. Yo les contestaba que ya había hecho bastante dinero en mi vida. Trabajé siete años gratis. Sin sueldo. Cuando terminé, miré todos los derechos que había cobrado por la venta de mis películas y era un dinero inesperado que seguía entrando. Es sorprendente lo que está sucediendo en esta industria. Los estudios hacen menos películas y se concentran en una superproducción, normalmente con algún personaje de cómic. Y cuestan 200 millones de dólares, cuando en los viejos tiempos costaban 20, 30 millones. Hollywood hizo muchos esfuerzos para vender sus películas en el extranjero. Tomaba dinero de Alemania, Austria, España... Pero ahora realmente la economía es global y se pueden hacer películas en China, India, Rusia... Y las llevan a América. Así que cuando los estudios estudian la parte financiera no solo se fijan en el cine americano, hay un toma y daca igualitario. Cada país tiene algo que ofrecer. Por ejemplo, 'Conan, el bárbaro' se rodó en España por sus paisajes.

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