Una comedia obsesiva

La obra de teatro 'Toc Toc' da el salto al cine con Alexandra Jiménez, Paco León, Adrián Lastra o Rossy de Palma

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Aritmomanía y nosofobia. Tres palabras desconocidas para la mayoría, pero que ponen nombre a dos Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) que son más habituales de lo que nos imaginamos. El primero hace referencia a que las personas que están obsesionadas con los números y se pasan el día haciendo cálculos mentales; el segundo cataloga a aquellos pacientes que tienen miedo a enfermedad y que no tocan nada por un pánico atroz a las bacterias. Pero hay más trastornos: la coprolalia -tendencia patológica a expresar obscenidades-, la verificación obsesiva, la ecolalia -o repetir las últimas palabras o sílabas-, la verificación obsesiva o la búsqueda de la simetría perfecta. Todas ellas se reúnen en la sala de espera de una consulta médica, suspirando por una solución mágica que ralentice sus particularidades.

De esta manera, comienza 'Toc Toc', la obra de teatro llevada a la gran pantalla por Vicente Villanueva que se estrena el próximo viernes. «Lo más complicado ha sido mantener la esencia de la obra de teatro sin que parezca una obra de teatro. Es un lenguaje diferente», explica el director. Hemos mantenido el gag pero la hemos hecho algo más psicológica», añade sobre la adaptación de la obra creada por Laurent Baffie. Se estrenó en Francia en 2005 y fue un exitazo; cuatro años más tarde llegaba las tablas españolas. Ya leva nueve temporadas y un millón de espectadores. Para la versión en la gran pantalla, el reparto coral lo forman Paco León, Rossy de Palma, Óscar Martínez, Alexandra Jiménez, Inma Cuevas, Adrián Lastra y Nuria Herrero.

«Estas obsesiones son más normales de lo que pensamos. Si todo el mundo rasca un poco tiene una manía, un ritual. No pasa nada. Hay que convivir con ello. Cada uno es cada uno como decía mi abuela», explica León, un taxista obsesionado con los números. «Cuando uno está más obsesionado consigo mismo, se preocupa más. En cambio, si empieza a escuchar al de enfrente, se encuentra más equilibrado y sano», añade Jiménez, mientras Rossy de Palma asiente. «Juntos se llevan los problemas mejor y se revitalizan mejor las cosas», apunta la actriz, convertida en una verificadora de todas las cosas que adornan su casa.

Una comedia para reírse de las situaciones más absurdas, de una sociedad que no es capaz de acoger del todo a los diferentes y de mostrar que se puede convivir con los TOC. «Un amigo que estaba en Nueva York me llamó durante el rodaje y me dijo que tenía a un tipo delante que era como mi personaje en la película. Estaba dando saltos para evitar las líneas, saltaba las alcantarillas y no tocaba a nadie. Pero lo más sorprendente es que él estaba normal, sin alterarse lo más mínimo», cuenta Adrián Lastra, que evita por todo momento tocas las líneas. Como Jack Nicholson en 'Mejor... imposible'. Pero también advierte: «Muchas de las personas que tienen TOC viven en soledad».

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