Brillante homenaje a Víctor Barrio

Los toreros hacen el paseíllo, con la silueta de Víctor Barrio en el ruedo y la leyenda 'Eterno Víctor Barrio.
Los toreros hacen el paseíllo, con la silueta de Víctor Barrio en el ruedo y la leyenda 'Eterno Víctor Barrio. / F. O.

Ponce y Morenito cortan dos orejas en la última de la Feria del Ángel en Teruel

FRANCISCO OJADOSMURCIA

El 9 de julio de 2016 quedará para la historia de la plaza de toros de Teruel por la cogida mortal del joven torero segoviano Víctor Barrio. En la Feria del Ángel de este año, la afición turolense y la empresa gestora del coso de Teruel quisieron rendirle un merecido homenaje. Para esta ocasión, en la última corrida de feria, la celebrada ayer, se repitió a los dos compañeros de cartel de la aciaga tarde: Curro Díaz y Morenito de Aranda. Tuvo el gesto de completar terna todo un maestro: Enrique Ponce. Los diestros lidiaron una corrida del imponente del hierro de Adolfo Martín.

La corrida del encaste Albaserrada estuvo en el tipo de la casa y dio un interesante juego a los matadores. Ponce demostró en el ruedo de Teruel su inmensa torería, tanto delante de los astados como en su homenaje póstumo al compañero caído, a quien brindó desde los medios su primera faena.

Ganadería
Casi lleno. Se lidiaron seis toros de Adolfo Martín, de juego interesante.
Toreros
Enrique Ponce: De grana y oro, oreja con petición de la segunda, y oreja.
Curro Díaz
De marino y oro, ovación en ambos.
Morenito de Aranda
De corinto y oro; oreja, y oreja.

Su lote, noble, fue mucho mejor en las manos del torero de Chiva. Debió cortar las dos orejas, en lugar de una, al toro que abrió plaza. Enrique le realizó una tarea de menos a más, lidió con muchísima dulzura y armonía, y remató de una media estocada en toda la cruz. Para que no faltara de nada, tras la muerte de este toro saltaron al ruedo dos antitaurinos, que fueron desalojados por las fuerzas de orden público.

Insatisfecho con el premio de la oreja, Ponce fue en busca del doble trofeo ante el cuarto, con el que volvió a demostrar su condición de maestro. Sacó todo el fondo de un noble ejemplar de Adolfo Martín e, incluso, acabó con muletazos de rodillas. Un pinchazo hondo, que precisó de descabello, fue el preludio a una oreja que le permitía salir por la puerta grande.

Importante fue la actuación del burgalés Morenito, quien paseó un apéndice de cada uno de sus oponentes. Al bonancible tercero de la tarde, lo toreó con gusto y armonía en una composición artística de alta nota. Mientras que del sexto consiguió el trofeo a base de valor, buena colocación y conocimiento de la lidia. Fue un Adolfo complejo, al que sacó partido un Morenito cada vez más maduro.

Curro Díaz saludó sendas ovaciones por dos faenas voluntariosas. El de Linares brindó su primero a Morenito. Como broche, en recuerdo a Víctor Barrio, Ponce y Morenito renunciaron a su derecho a salir a hombros y se marcharon de la plaza a pie ovacionados por un público sensible.

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